Tomas Bradanovic

26 agosto, 2008

No hay olvido

Archivado en: memoria, olvido — tombrad @ 5:41 pm

Siempre he tenido problemas para recordar las cosas. Desde que tengo memoria, que no es mucha, se me borra un nombre y paso días sin poder acordarme. Estuve dos días completos tratando de recordar el nombre de esos bichos que se pegan a los perros y les chupan la sangre, maldita sea, no me podía acordar hasta que finalmente hace un ratito lo tuve: ¡garrapatas!

Muchas veces se me ha olvidado donde dejé estacionado el auto y recorro medio Arica buscándolo, una vez me tuve que volver a la casa a pie creyendo que me lo habían robado, pero al día siguiente me acordé donde lo había dejado ¡y eso que Arica no es muy grande!. Me compro lentes de US$ 2.- en la calle porque nunca me duran más de un par de meses antes que los deje olvidados en alguna parte. La billetera, el celular, las llaves, se me pierden de tiempo en tiempo, ya ni me hago mala sangre, me acostumbré.

Para que hablar de mi mala memoria visual, mucha gente me ha quitado el saludo porque no los he conocido al encontarlos en la calle, una vez desconocí a mi mamá en el bus y ella, conociendo mi debilidad puso cara de indiferente mientras yo no me atrevía a hablarle, como broma estuvo buena pero me hizo pasar un mal rato. He confundido a la Pilar, al Tomás Jr. a veces saludo a gente que no conozco y no saludo a mis amigos. Los nombres duran muy poco en mi memoria ¿será el alcohol que me ha matado demasiadas neuronas? ¿o me estará persiguiendo el alemán(Alzheimer) como dicen en Perú?.

En cambio para otras cosas tengo memoria casi fotográfica, jamás me olvido de algo que leo, tanto así que he leído colecciones de varios años de Selecciones del Reader´s Digest y reconozco a primera vista cualquier artículo aunque lo haya leído 40 años atrás. Puedo citar a muchos autores de memoria, curiosamente a casi ningún poeta, me cuesta mucho memorizar la poesía ¿que será?. En fin, tal vez no sea tan desmemoriado sino que tengo la memoria mal repartida, mucho para la lectura y poco para el corto plazo y las imagenes.

Por otra parte la memoria es mi baul del tesoro, está repleta de buenos recuerdos a los que recurro cuando lo estoy pasando mal o me siento medio acorralado, entonces coloco los cambios en neutro, dejo todo lo que estoy haciendo y retrocedo en mi imaginación a alguno de los buenos momentos que he pasado, tengo mucho donde escoger.

La memoria es la base de la conciencia y los que habitualmente consideramos genios son personas con muy buena memoria y capacidad de concentración, hay un cuento muy curioso de Borges que se llama Funes el Memorioso y se trata de un tipo que, a raíz de un golpe pierde la capacidad de olvidar y retiene absolutamente todo lo que percibe, debe ser casi tan horrible como convertirse en inmortal. Buena parte de la inteligencia consiste en poder olvidarse selectivamente de casi todo, reteniendo lo esencial. Atención, retención y reconocimiento son los tres mecanismos básicos de la memoria, por si no lo notaron estoy releyendo al introducción a la psicología, un librito muy entretenido de Werner Wolff.

Me encantaría tener mejor memoria y envidio a los memoriosos, siempre y cuando no me alterara el golpe de vista, un conocimiento rápido y casi instintivo que me ha servido mucho, debe ser la ley de las compensaciones, a todos nos falta de una cosa pero tenemos otra. Parece que hay dos formas de adquirir conocimiento, una es la tradicional a través de la memoria y el análisis, la otra es la intuitiva, recuerdo que mi amigo el Matute tenía ese don de conocer las cosas sin necesidad de comprenderlas antes y creo que yo también tengo un poco de eso, claro que no tanto como quisiera.

Al final todo son palabras, puras palabras que se las lleva el viento y nosotros que creemos tener tantos y tan importantes problemas somos la nada misma, mañana estiramos la pata y chao. Bah, todo esto me puso pesimista, debe ser el feo día nublado que tuvimos. Cosas de olvido y olvidadizos, a propósito, uno de los poemas de Neruda que más me gustan, de su Segunda Residencia en la Tierra es este:

No hay Olvido (Sonata)

SI me preguntáis en dónde he estado

debo decir “Sucede”.

Debo de hablar del suelo que oscurecen las piedras,

del río que durando se destruye:

no sé sino las cosas que los pájaros pierden,

el mar dejado atrás, o mi hermana llorando.

Por qué tantas regiones, por qué un día

se junta con un día? Por qué una negra noche

se acumula en la boca? Por qué muertos?

Si me preguntáis de dónde vengo, tengo que conversar con cosas rotas,

con utensilios demasiado amargos,

con grandes bestias a menudo podridas

y con mi acongojado corazón.

No son recuerdos los que se han cruzado

ni es la paloma amarillenta que duerme en el olvido,

sino caras con lágrimas,

dedos en la garganta,

y lo que se desploma de las hojas:

la oscuridad de un día transcurrido,

de un día alimentado con nuestra triste sangre.

He aquí violetas, golondrinas,

todo cuanto nos gusta y apareceen

las dulces tarjetas de larga cola

por donde se pasean el tiempo y la dulzura.

Pero no penetremos más allá de esos dientes,

no mordamos las cáscaras que el silencio acumula,

porque no sé qué contestar:

hay tantos muertos,

y tantos malecones que el sol rojo partía,

y tantas cabezas que golpean los buques,

y tantas manos que han encerrado besos,

y tantas cosas que quiero olvidar.

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