Tomas Bradanovic

20 junio, 2010

La originalidad según Picasso

Archivado en: original, personal, Picasso — tombrad @ 9:05 am

¿Por qué es tan famoso Picasso? estaba viendo recién una entrevista de Charlie Rose con dos expertos sobre el pintor, que lo analizaban y desmenuzaban todo lo que el quería decir con sus pinturas, creo que todos esos análisis le hacen un flaco favor al artista porque -aparte de santificarlo- nos quitan la impresión original que nos pueda producir. En lugar de interpretarlo tanto mejor dieran datos objetivos sobre la historia de sus cuadros, sus opiniones y biografía, creo que eso aportaría mucho más a que nos entreguen un paquete listo, masticado y digerido con la opinión oficial de los expertos.

Cuando yo era chico me gustaba mucho dibujar y mi admiración por Picasso empezó cuando trataba de copiar sus dibujos, para mi gusto era un virtuoso del dibujo equivalente a Mozart o Bach en la música, pero eso no era lo más admirable. También fue muy arriesgado, para mi fue un sinónimo de pachorra, a pesar que le gustaba el éxito y el billete puso todo en riesgo varias veces en su carrera probando cosas nuevas que podrían resultar un fiasco, su ambición era tan grande que nunca se conformó con tener una vida cómoda repitiendo lo que le había resultado bien, le gustaba el riesgo y eso es doblemente admirable en un virtuoso, que no necesita arriesgarse para tener éxito.
Otra es que era personal sin concesiones, sin saber nada de pintura es fácil reconocer un trabajo suyo, gracias a su virtuosismo no tuvo imitadores, siendo personal y ferozmente egoísta parece que tampoco dejó ninguna escuela a pesar de su tremenda influencia en la pintura. Los buenos trabajos de arte son -yo creo- siempre muy personales, como una huella digital, mientras más se nota lo personal y único del artista más me gustan, por eso el arte bueno es bien egolatra.
Picasso era frívolo y vanidoso, fanático del cine y la televisión, los chismes, la plata y el brillo en la vida social, todo lo contrario de otros grandes artistas como Kafka o Van Gogh, se veía a si mismo como el pintor más grande de la historia y probablemente tenía razón, pero eso no quitaba que se preocupara por auto promocionarse y viviera hambriento de la buena opinión de los demás. Es interesante compararlo con Salvador Dalí, otro virtuosos español de la pintura igualmente frívolo, vanidoso y ambicioso del vil billete, pero Dalí era un tramposo del arte, nunca se tomó en serio ni tuvo el menor respeto por su trabajo, por algo tuvo tantos imitadores, era virtuoso pero como artista valía nada.
En fin, a lo que quería llegar es que Picasso fue ferozmente personal en lo que hizo y le fue bien, me inspira la seguridad y el convencimiento que tuvo siempre sobre sus propias ideas y opiniones, no es que las considerara mejores que las demás sino que simplemente nunca se comparó con nadie, eran suyas, lo mejor que tenía y con eso era suficiente, de allí el conocido consejo que le dió a su amigo Sabartés sobre la orignalidad:
“Si quieres hacer un círculo y pretendes ser original, no trates de darle una forma extraña que no sea precisamente la del círculo. Trata de hacer el círculo lo mejor que sepas. Y como quiera que no te ha de salir nunca un círculo perfecto, ese circulo será enteramente tuyo”
Y eso es para mí el secreto de Picasso, reconocer el valor de que somos únicos en un mundo donde las opiniones, estética y todo tiende a ser cada día más homogéneo, donde nadie se da el trabajo de pensar por si mismo y cualquier pensamiento crítico es una especie de blasfemia. No se trata de hacer círculos extraños, simplemente hacerlos lo mejor que nos salgan y confiar en ellos, aunque no le gusten a nadie, porque son nuestros círculos. Hasta mañana.

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