Tomas Bradanovic

7 abril, 2011

>Mi clase de pueblo

Archivado en: haypetue, laberinto, mazuko, oro, quincemil — tombrad @ 12:14 pm

>Leo que el oro sigue subiendo, cuando estuve en Huaypetue el 2008, el precio Londres de un kilo de oro eran US$ 43.906, hoy está sobre los US$ 47.000, varios amigos de por allá deben estar felices y ganando buena plata, que bien por ellos. Que lugar más lindo, me encantaría poder tele transportarme a Mazuko solo para pasar un par de semanas tomando jugo de cebada y visitando a los amigos, pero ni muerto volvería a hacer ese viaje por tierra desde Juliaca, nunca más.

Conocí a un minero allá que saca entre 20 y 40 kilos de oro por temporada, son solo tres meses de trabajo y el no usa bombas ni nada simplemente lava oro aluvial que le trae un riachuelo cercano a Mazuko, o sea este año tendrá entre US$ 940.000 y US$ 1.880.000 por solo agacharse, llenar el balde, mezclar con mercurio y quemarlo. Bueno, en realidad son sus empleados quienes hacen el trabajo, el solo va depositando el oro donde su comprador a medida que lo va sacando.
En esa zona es uno de los pocos lugares del mundo donde todavía se encuentra oro aluvial, o sea en pepitas y yo mismo encontré una minúscula pepita en la chamba de este amigo, quien me la regaló sin problemas. Es un mundo surrealista, poco después de mi viaje vino a Iquique a comprarse un Hummer, porque se estaba empezando a poner de moda usar esas camionetas.
Como Mazuco tiene una sola calle, el Hummer solo sirve para tenerlo estacionado. Otro minero ya había llevado uno al remoto Huaypetue y decían que se iba hasta el final del camino, donde empieza la selva, prendía los hazard y se ponía a tomar adentro del auto hasta caerse dormido. Al otro día despertaba con el auto cubierto de polillas.
Es muy raro todo, este amigo de Mazuko tiene un gran taller a la salida del pueblo y vive con su familia en el segundo piso, pero no es una casa sino que un garage, sin las comodidades mínimas de una casa normal. Me contaban que todos estos mineros tienen lujosas casas en Cusco o Lima pero ninguno vive allá, tienen que estar en el trabajo todos los días y además son de la selva, aunque vivan como mendigos no se sienten bien en ninguna otra parte.
Nunca había notado de manera tan violenta el valor relativo de tener plata, este amigo minero es casi un indigente para todos los efectos legales, pero un millonario en términos económicos. Como no hay en que gastar la plata en un lugar tan remoto, nuestro amigo tiene un hobby descabellado: en medio de uno delos lugares más contaminado del mundo el se entretiene haciendo proyectos ecológicos.
Por ejemplo tiene crianza de peces, tiene miles de peces en laguna y lo acompañamos a alimentarlos, se gasta una fortuna en alimentarlos pero nadie compra esos peces en la selva, porque no cuesta nada ir al tío Irimbari y pescar unos cuantos. En un hoyo inmenso que le había quedado de una antigua explotación, el está haciendo una laguna artificial gigantesca.
Dice que cuando viejo va a hacer un eco lodge de lujo solo por entretención, porque muy pocos turistas son tan locos como para llegar allá. Yo no ví ni uno solo, la mayoría se van a la reserva del Manú que es una especie de Disneylandia del Amazonas, una versión sanitizada.
Lo extraño es que el oro allí no tiene valor, yo le preguntaba si no le preocupaba que sus empleados le robaran, “claro que no” me dijo “si me roban no podrían sacar nada de aquí, el oro puesto acá no vale nada, solo vale para los que estamos en el sistema”. Lo que no dijo esque seguramente si pillaba a alguien robando lo mataba ahí mismo, así son las leyes laborales en un pueblo donde no existe la ley ni la policía. Hay que tener en cuenta que un kilo de oro es muy chiquito, tiene el tamaño exacto de un tarro de sardinas, igual allá nadie roba y si a alguien se le ocurre robar lo matan.
El oro se viene explotando en el área de Mazuko (Huaypetue, Laberinto, Quincemil) desde hace unos 70 años y todavía queda muchísimo, en el Amazonas debe haber una montaña inmensa de oro sólido debajo de los árboles, que se va desgastando con las lluvias y arrastrando las pepitas por los ríos.
Los pueblos del oro no siempre han tenido este auge, el crecimiento de Mazuko empezó en los ochentas porque antes el precio del oro estaba bajo y no convenía explotarlo a pesar de su abundancia. En esos años don Cirilo Baca, un cusqueño que había hecho su servicio militar en la selva tuvo el ojo de adquirir concesiones y acumular cuando a nadie le interesaba. Hoy la familia Baca son los dueños de la zona: autoridades, alcaldes, fiscales, todos son Baca.
Con los años ellos han entregado tierras en sub concesion a amigos y familiares, quienes la trabajan y se reparten el producto. Como ellos controlan las casas compradoras de oro, que son verdaderos bancos rústicos que mueven cientos de millones de dólares todo el oro que se produce debe pasar por sus manos, no hay manera que alguien saque oro de esa zona sin entregarlo a ellos primero.

Que cosa más surrealista, muchos se quejan de la contaminación y de que los mineros tienen un estado dentro del estado, pero miren lo que escribe un minero de Huaypetue y díganme si no le encuentran razón:

Yo soy minero informal eso que llaman ustedes informal ó ilegal y todos ustedes odian y quieren desaparecer… somos parte de la gran mayoria que existimos de una manera a otra y subsistimos.. no tenemos tal vez en nuestras localidades luz y agua pero sobrevivimos… comemos de lo que trabajamos.. no tenemos un empleo como lo tienen los politicos que se acomodan en cada gobierno eso solo es ventaja de los “blancos” nuestra realidad es diferente..

Ustedes solo hablan por que tiene boca… presente mis estudios ambientales pero Antonio BRack los ha rechazado.. porque dice que nos tenemos que ir de mi concesión.. que las castañas son prioridad que me vaya… que regrese al monte… a cazar y comer monos… pero les quiero decir que nadie me va a sacar.. ustedes tendran que irse de nuestras tierras…

Recuerden que ustedes son los forasteros… los que traen billetes… armas… balas… plasticos… combustible…. politicos.. ONGs… petroleras…. prostitutas… ustedes traen cosas que ahora si quieren llevenselo no nos hace falta.. siglos hemos existido sin eso.. eso es parte de su sociedad y nunca pertenecio a nuestra sociedad.. su Ordenamiento Ambiental.. solo son de ustedes…

Ordenen sus barrios… hay muchos atropellos… muchos muertos asesinados por robos…. mucha corrupción… por robo entre sus mismos politicos… ordenen primero eso y despues cuando la estructura de su democracia mediocre haya digerido eso.. tal ustedes venga a que nosotros les enseñemos a convivir con la naturaleza.. recuerden ustedes son los invasores… los depredadores.. nosotros somos y siempre seremos de aca.
Ah que lugar más lindo, yo debí haber nacido allá, esa es mi clase de pueblo.

15 junio, 2009

El oro de Mackenna

Archivado en: oro — tombrad @ 11:33 am


Cuando mi amigo Marcelo, fallecido hace poco más de un año, me habló de la posibilidad de hacer un negocio en la zona del oro en el Amazonas Peruano se me saltaron los ojos y ni lo pensé mucho para embarcarme en la aventura en la selva. Desde hace miles de años que se conoce la atracción irracional que ejercen los metales preciosos -y en particular el oro- sobre los seres humanos. Lo menciona Keynes y Galbraith, Milton Friedman en un librito llamado “El Dinero” trata de explicarse por qué las personas, que han pasado por tantos medios de intercambio: piedras, conchas, billetes, cigarrillos, papeles de toda clase, etc. siempre han considerado a los metales preciosos como la única verdadera riqueza.

El propio Friedman, un tipo del que pocos pondrían en duda su inteligencia, se equivocó estrepitosamente al evaluar la clase de atracción que ejerce el oro sobre las personas y a principios de los 70 predijo que el precio del oro iba a colapsar. Fue justo cuando Richard Nixon mediante un decreto puso fin a la convertibilidad de los dólares en oro. Friedman pensó que la gente actuaría racionalmente, reconociendo que la verdadera riqueza estaba en la capacidad económica de USA y no en un metal que simplemente respaldaba a los US dollars de una manera simbólica. Para todos los efectos prácticos nadie iba al banco a cambiar sus dólares por oro, sin embargo en la mente de las personas sigió firme la idea que la verdadera riqueza estaba en el metal precioso y no en la capacidad de país más productivo del mundo.
Los metales preciosos: oro, plata, platino, paladio y rodio han sido apreciados como la verdadera riqueza desde los tiempos más remotos y no existe ninguna explicación lógica para esto. Ni siquiera su relativa rareza, nadie le da mucha importancia al tulio, que es mucho más escaso ¿por qué esa relación tan rara entre los hombres y el oro?.
Ni siquiera se podría decir que es un asunto cultural, muchas culturas sin la menor conexión entre si apreciaban al oro como símbolo de poder y riqueza. Tal vez Friedmann nunca tuvo una barra de oro en la mano, o una pepita como la que me traje de Mazuko, el oro tiene un atractivo extraño que ni siquiera se compara al de los diamantes, que tienen al menos el atributo de la belleza. No puedo negar que me emocioné como un Rico Mc Pato cuando tuve una pepita grande de oro en la mano, me sentí tal como escribió Quevedo:
Madre yo al oro me humillo
El es mi amante y mi amado
Pues de puro enamorado
Anda contínuo amarillo
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero
Poderoso caballero es Don Dinero
La cosa es que el oro sigue siendo valor refugio del mundo, el fino de 99.999% de 24 kilates, amarillo claro, incorruptible, que no se junta con nadie. Lo característico de los metales preciosos es que normalmente no se mezclan y se encuentran en estado casi puro en la naturaleza, en pepitas o filones. Cuando el oro está mezclado es en cantidades tan infinitesimales que se deben procesar toneladas para sacar uno o dos gramos. Eso hace que el oro de una joya actual, siendo bastante escaso en el mundo es probablemente de origen antiquísimo, es posible que sea el mismo de las minas del Rey Salomón o de los incas.
Leo en Internet:

Friedman especulaba con que el valor del oro derivaba de su relación con el dólar americano. Argumentaba que sin estar respaldado el dólar por el metal, se reduciría la demanda de este último. Pensaba que habría demanda para uso industrial pero que sin la demanda monetaria proveniente del dólar, todo el oro acumulado a lo largo de los siglos anteriores inundaría el mercado y en consecuencia el precio del metal bajaría.

Milton Friedman se equivocó. Fue el dólar el que se devalúo en los años 70, mientras el precio de oro, en dólares, comenzó un ciclo alcista desde los 35$ de 1970 hasta los 850$ la onza alcanzados en 1980.

En estos momentos el oro está a la baja US$ 32.71 el gramo, o sea el minero que conocí en Mazuko y sacó 5 kilos el año pasado en 4 meses si sigue a esa tasa estará ganando este año unos US$ 163.550.00 por esta temporada, nada de mal siendo un indigente para todos los efectos legales. Y ese minero solo lavaba el río con un cubrepiso, las dragas y mineros más grandes sacan alrededor de 50 kilos al mes, libres de cualquier tipo de impuestos. Ahora que alguien me diga que en los disturbios de la selva tiene algo que ver los indígenas o la ecología, en el fondo es una pelea por el botín a la que el gobierno peruano y las corporaciones le tienen echado el ojo.

Para las joyas el oro puro no sirve, porque se puede rayar y desescamar con mucha facilidad (recuerden que es uno de los minerales más maleables que existen), para eso se usa el oro fino amarillo: 750 g de oro fino, 125 g de plata fina y 125 g de cobre. Otra aleación popular para joyas es el oro blanco: 750 g de oro fino y 100 a 160 g de paladio, el resto es plata fina
La plata es otro metal precioso pero menos apreciado para joyería porque se oxida con gran facilidad poniéndose negra, es mejor para aleaciones con oro o para usos industriales. El platino casi no se usa en joyería pues su precio es extravagante (debe andar por los US$ 80 el gramo) y su extrema dificultad para trabajarlo.
Yo creo que la fascinación por los metales preciosos tiene que ver con que uno los percibe como riquesa para atesorar, no como un medio para comprar cosas como los billetes o los demás títulos. Francis Scott Fitzgerald escribió un cuento muy curioso cuando joven llamado “Un diamante tan grande como el Ritz” que refleja muy bien las fantasías que se asocian a los metales y piedras preciosas, las cosas pasan, el oro permanece ¿que mejor definición de riqueza?
Si yo tuviese una mina de oro como esos tipos de la selva peruana, ni muerto vendería, lo iría guardande en escamas dentro de un inmenso contenedor y cada mañana llenaría una tina de baño con las escamas de oro y me zambulliría por una o dos horas ¡eso es vida! ¿quien necesita Rolls Royces? solo los piojos resucitados.

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