
Por fin entendí el concepto de marginal en economía, es un asunto bastante simple, sin embargo le pregunté a varios economistas y ninguno me lo supo explicar aparte de su interpretación obvia y literal “un cambio pequeño”. Sospecho que los tipos con muchos años de estudio a cuestas y usando la famosa palabra para un montón de cosas no entendían realmente de lo que estaban hablando
Ingreso marginal, costo marginal, utilidad marginal, productividad marginal del trabajo, etc. ¿pero que diablos significa marginal? preguntaba yo y solo recibía respuestas tontas. Ahora gracias a San Google lo entiendo clarito.
Se puede entender el concepto de marginal si lo confrontamos con el concepto de promedio, al promediar tomamos un montón de números y escogemos uno que los represente a todos, pues se encuentra en el medio del grupo. Este es un concepto útil por ejemplo si queremos saber cuanto miden más o menos los hombres adultos en Chile -alrededor de unos 1.75 mt. supongo- o cosas por el estilo, pero para ciertos análisis el valor promedio no nos sirve demasiado.
En contraste el pensamiento marginal nos sitúa en un extremo en lugar de al medio y nos preguntamos que pasaría si damos un paso hacia adelante. Si calculamos que con ese paso nuestra situación mejorará, lo damos, si con ese paso nuestra situación empeora es que estamos en un óptimo y no nos conviene dar el paso pues no tenemos nada que ganar.
El significado de ese “paso” varía según lo que estamos estudiando, puede ser por ejemplo una cantidad extra de dinero de un consumidor, o un pequeño incremento en el costo, según estos pasos tengan o no un efecto que consideremos positivo es como hacemos nuestro análisis marginal. Simple ¿no es cierto? y yo que tuve la duda durante muchos años ahora se la puedo aclarar a cualquier economista que use la palabra sin entender su significado real.
Veo una observación interesante en el mismo artículo sobre los marginales, dice “optimo no es lo mismo que feliz, cuando algo es óptimo significa que es lo mejor que podemos obtener dadas las circunstancias, estar en el óptimo de una situación mala, puede ser todavía bastante malo”, con esta explicación me acordé en seguida de la segunda vuelta de las elecciones.
Ah, veo pasar los días y todavía mi querida suegra no arma el arbolito de pascua, el pesebre y todas esas tonteras. Me alegro, mientras menos jo-jo espíritu navideño, mucho mejor para mí, tampoco he publicado mi acostumbrada foto vestido de Santa Claus, Mister Scroodge este año sacará todas sus garras y probablemente ni siquiera festeje el año nuevo, no ando con ganas de gastar plata, mejor me tomo dos botellas de champaña y listo, tengo la fiesta armada en mi cabeza. Ya son varios años con exceso de logística, creo que es hora de tomar un descanso.
Mi epitafio
TOMAS BRADANOVIC POZO
6 enero 1955 – 6 Agosto 2030
En esta tumba fría
yace un flojo sin ambiciones
Siempre quiso vivir sin hacer nada
Ahora que está muerto
Cumplió su sueño eterno
Estaría feliz
Pero está muerto
Descansa en Paz
En un ejercicio de planeamiento de vida y de carrera teníamos que escribir primero la fecha en que calculamos que nos vamos a morir y el epitafio, o sea como nos gustaría que nos recordaran, ese fue el mío jo-jo. A ver si le apunto con la fecha.
Ah que poco ocurrente ando estos días, ocupado en puras tonteras no me hago el tiempo para el ocio. Mi amigo Juan me mandó hace tiempo unas referencias al ensayo El crítico artista, Oscar Wilde, no lo había leído antes y me divirtió mucho, está escrito en forma de diálogo, muy platónico este Wilde, miren un extracto:
ERNEST.- Espera. Creo que todo lo que usted acaba de decir, querido Gilbert, es inmoral.
GILBERT.- El arte siempre es inmoral.
ERNEST.- ¿Siempre?
GILBERT.- Sí. Porque la emoción por la emoción es la verdadera finalidad del arte, y la emoción por la acción es la finalidad de la vida, y de esta organización tan sumamente práctica de la vida que llamamos sociedad. La sociedad, que es principio y base de la moral, existe simplemente para concentrar la energía humana. Y, al fin de asegurar su propia continuación y una estabilidad, exige de cada uno de noso¬tros, con indudable justicia, que contribuya con alguna labor productiva al bien público y que trabaje de forma forzada para que se realice la tarea cotidiana. La sociedad perdona casi siempre al criminal; pero jamás al soñador. Las bellas emociones estériles que el arte despierta en nosotros son aborrecibles a sus ojos, y ese horrible ideal social domina con su tiranía tan por completo a las gentes, que con el mayor descaro se acercan a uno en exposiciones privadas y en pú¬blicos, preguntando con voz estentórea: “¿Qué está usted haciendo?”, la única pregunta que debiera estarle permitida a un ser civilizado es: “¿Qué piensa usted?” Las intenciones de esas personas tan ejemplares, son buenas, sin duda. Quizá por eso mismo son tan insoportables. Pero alguien debiera enseñarles que si la sociedad es del parecer que la contem¬plación es el peor de los pecados, para las personas más cultas e instruidas es la única ocupación digna del ser humano.
ERNEST.- ¿Ha dicho la contemplación?
GILBERT.- Sí; eso mismo. Ya le he dicho hace poco que era mucho más difícil hablar de algo que hacerlo. Permítame decirle ahora que no hacer absolutamente nada es lo más difícil del mundo, lo más difícil y lo más intelectual. Para Platón, apasionado de la sabiduría, esa era la más noble forma de la energía. Para Aristóteles, apasionado de la ciencia, era también la forma más noble de la energía. A ella llevó, por su propio anhelo su santidad, al santo y al místico de la Edad Media.
ERNEST.- Entonces, ¿hemos venido a este mundo para no hacer nada?
Grande Oscar Wilde, todos los caminos me levan a no hacer nada, mientras más leo más ocioso me pongo. Fiel a la recomendación de Mr. Gilbert no escribo más y mejor me dedico a la contemplación ¿alguien sabe de un buen sitio pornografico?.