Tomas Bradanovic

25 noviembre, 2007

Pájaros y personas

Archivado en: pajaritos — tombrad @ 3:36 pm

Varios años atrás, tomando desayuno en una pensión en London (OMG!), se me ocurrió que todos los ingleses tienen cara de pájaros, así es que llamé al Sr. Ebury, que se divertía mucho molestándome por la guerra de las Malvinas, y le comenté el asunto ¡tus compatriotas son todos pajarracos!. Nos divertimos mucho identificando las diversas especies de pájaros que estaban tomando el insalubre desayuno inglés con nosotros. Habían muchos aguiluchos y gorriones, un par de cuervos, jotes, casi todos aves de presa o carroña, muy serios, ni miraban para el lado.

Pensándolo bien en Chile pasa lo mismo, aunque abundan otras especies; está repleto de buhos y lechuzas, garzas, ¡loros! y sobre todo gorriones. Parece que el tipo más común de los chilenos es el gorrión. Hay una especie de simbiosis entre los pájaros y las personas.

Al ingenuo le dicen zorzal, al mujeriego picaflor o jote, al visionario ojo de aguila, al tonto cabeza de chorlito, pavo o ganso, a la vieja amargada lechuza, a la flaca garza y al novato pajarito nuevo, la vieja habladora es caturra, al que no es muy selectivo tira de chincol a jote, y mejor ni me refiero a esa cosa que en el campo llaman la diuca. Mi casa se llena de pájaros que vienen a acompañar a nuestra lora, siniestro animal que me mira de lado, temblando, con un ojo lleno de odio ¿que tiene contra mí ese maldito pajarraco?. A veces entra un gorrión hasta mi escritorio y mira asustado tratando de salir, ahí tengo que salir a corretearlo.

Ah, pero hay otra cosa ¿se acuerdan que hace un par de años Arica tenía un tremendo problema con los patos yeco (cormoranes) que llenaban de caca los árboles hasta que los quemaban?. No me consta pero parece que el problema se solucionó a la ariqueña; en el más estricto secreto y al amparo de las sombras unas semanas repartiendo perdigones y se terminó el problema. Los patos yecos, temiendo por su vida, no volvieron más a anidar en las plazas. Santo remedio aunque no muy greenpeace que digamos.

Que ocio más grande, pensaba escribir sobre algo importante pero veo que con el tiempo me he ido poniendo latero, antes escribía cosas mucho más cortas, ahora empiezo y no puedo parar. En fin, a lo que quería llegar es que -a excepción de Condorito- nunca en mi vida he conocido un pajarraco simpático, tengo la impresión que todos los pájaros son ególatras y ariscos.

Pasando a otra cosa, el otro día me escribieron mis primos Cecilia y Alejandro contándome las peripecias de su viaje en la VW Safari desde su casa en Brasil hasta Usuahia ¡que viaje! yo antes hacía viajes largos para vacaciones pero nunca algo como ese, esa si que es aventura. Para los que no conocen la Safari, una joya clásica de la Volkswagen vean estas fotos. No se imaginan como los envidio.

Bueno, ya me acordé que iba a escribir menos, ¡para charlatán, para!, hasta ahí nomás lo dejo, hasta mañana.

Pájaros y personas

Archivado en: pajaritos — tombrad @ 3:36 pm

Varios años atrás, tomando desayuno en una pensión en London (OMG!), se me ocurrió que todos los ingleses tienen cara de pájaros, así es que llamé al Sr. Ebury, que se divertía mucho molestándome por la guerra de las Malvinas, y le comenté el asunto ¡tus compatriotas son todos pajarracos!. Nos divertimos mucho identificando las diversas especies de pájaros que estaban tomando el insalubre desayuno inglés con nosotros. Habían muchos aguiluchos y gorriones, un par de cuervos, jotes, casi todos aves de presa o carroña, muy serios, ni miraban para el lado.

Pensándolo bien en Chile pasa lo mismo, aunque abundan otras especies; está repleto de buhos y lechuzas, garzas, ¡loros! y sobre todo gorriones. Parece que el tipo más común de los chilenos es el gorrión. Hay una especie de simbiosis entre los pájaros y las personas.

Al ingenuo le dicen zorzal, al mujeriego picaflor o jote, al visionario ojo de aguila, al tonto cabeza de chorlito, pavo o ganso, a la vieja amargada lechuza, a la flaca garza y al novato pajarito nuevo, la vieja habladora es caturra, al que no es muy selectivo tira de chincol a jote, y mejor ni me refiero a esa cosa que en el campo llaman la diuca. Mi casa se llena de pájaros que vienen a acompañar a nuestra lora, siniestro animal que me mira de lado, temblando, con un ojo lleno de odio ¿que tiene contra mí ese maldito pajarraco?. A veces entra un gorrión hasta mi escritorio y mira asustado tratando de salir, ahí tengo que salir a corretearlo.

Ah, pero hay otra cosa ¿se acuerdan que hace un par de años Arica tenía un tremendo problema con los patos yeco (cormoranes) que llenaban de caca los árboles hasta que los quemaban?. No me consta pero parece que el problema se solucionó a la ariqueña; en el más estricto secreto y al amparo de las sombras unas semanas repartiendo perdigones y se terminó el problema. Los patos yecos, temiendo por su vida, no volvieron más a anidar en las plazas. Santo remedio aunque no muy greenpeace que digamos.

Que ocio más grande, pensaba escribir sobre algo importante pero veo que con el tiempo me he ido poniendo latero, antes escribía cosas mucho más cortas, ahora empiezo y no puedo parar. En fin, a lo que quería llegar es que -a excepción de Condorito- nunca en mi vida he conocido un pajarraco simpático, tengo la impresión que todos los pájaros son ególatras y ariscos.

Pasando a otra cosa, el otro día me escribieron mis primos Cecilia y Alejandro contándome las peripecias de su viaje en la VW Safari desde su casa en Brasil hasta Usuahia ¡que viaje! yo antes hacía viajes largos para vacaciones pero nunca algo como ese, esa si que es aventura. Para los que no conocen la Safari, una joya clásica de la Volkswagen vean estas fotos. No se imaginan como los envidio.

Bueno, ya me acordé que iba a escribir menos, ¡para charlatán, para!, hasta ahí nomás lo dejo, hasta mañana.

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