Bah, estaba escribiendo sobre un asunto muy serio pero se puso aburrido, mejor cambio de tema y parto con una entrada completamente nueva, eso, todo de nuevo.
Busco en mi cabeza entre el desorden de ideas algo sobre lo que no haya escrito antes, llevo varios años colocando una entrada cada día así es que inevitablemente me repito y siempre alguna cosa que escribo la he puesto antes. Pero como la originalidad es el arte de ocultar nuestras fuentes, veré si les puedo pasar gato por liebre contando alguna cosa que he leído por ahí como si fuera idea mía.
Como por ejemplo la importancia de las formas, muchas veces una persona nos puede caer bien o mal dependiendo de algo tan superficial como la forma de su cara, incluso la mayoría de las personas se enamoran y escogen pareja para el resto de su vida por esa razón lo que, bien mirado, es una prueba de lo grande que puede llegar a ser la estupidez humana.
La forma de la cara de una persona tiene bastante importancia en el desempeño social así como en su capacidad para establecer relaciones: hay caras simétricas o irregulares, redondeadas o angulosas, anchas o delgadas. Pero algo que siempre me ha sorprendido es la analogía que se puede hacer entre el rostro de una persona y el de algún animal. Todos tenemos en nuestra cara algo asimilable a un animal, hay caras de mono, de oso, de felino, de perro y tal vez lo más común son las caras de pájaro.
Quien no ha visto alguna vez a alguien con cara de águila, halcón o ave de presa: en la expresión de los ojos, la forma de la nariz y el rictus de la boca el gesto es inconfundible. Otros tienen cara de gorriones, la expresión del gorrión o jilguero es característica. Y los cara de buho o lechuza son miles, para que hablar las viejas señoras con expresión de cuervos, loras o urracas. La gente pájaro anda revoloteando por todas partes.
Otra clase de rostros muy común es los cara de perro en sus distintas razas. Conozco a algunos perfectos chihuahuas, diminutos achinados y orejones. Tengo un amigo que bastaría ponerle un barril en el cuello y tendríamos a un san bernardo. Un alumno mío de hace años le decían “tevito” por su asombroso parecido al perro insignia de Televisión Nacional en los setentas. Que me dicen de los cara de bulldog, o los negros cara de doberman pitcher.
A una amiga que tuve hace años le decía la cara de gata, solo le faltaba ronronear porque era muy bonita y elegante para moverse, lamentablemente parece que tenía algunas otras cualidades felinas no muy agradables. Conocí otra que le decían la pulga, o la puntito, era ver a una pulguita al estilo Betty Boop. La cara de caballo, alargada, de ojos soñolientos y de grandes dientes también es característica y puede llegar a ser muy atractiva para algunas personas.
Para todo hay gusto, parece que estamos predispuestos hacia cierto tipo de caras que nos atraen inconscientemente, no es necesario que sen bonitas o simétricas, para nada, la cara que nos atrae puede ser irregular y fea para otras personas. El atractivo parece que tiene que ver con esterotipos mentales que tenemos desde quien sabe cuando, alguien con cara de oso Yogui nos puede parecer confiable y amistoso, o un palurdo, según como estemos programados.
Aunque reconozco que las facciones felinas pueden ser agradables de ver a mi me dan mala espina, lo mismo las caras de ave de presa. Prefiero las facciones irregulares pero más expresivas, a las formas muy regulares casi siempre les falta expresión y es muy difícil suponer que es lo que están pensando. Me gustan las bocas grandes con sonrisas que parten la cara, también me da confianza la expresión risueña de los ojos, creo que la risa sincera se ve en los ojos más que en la boca. En todo caso son ideas bastante estúpidas e irracionales porque detrás de un envoltorio atractivo puede haber una persona muy repelente y eso es lo que normalmente pasa cuando juzgamos el producto por su empaque.
En fin, yo creo que tengo cara de pájaro aunque no es muy claro que clase de pajarraco sería, tal vez un chincol, ese que se comió una viña, uva por uva. Hasta mañana.