Tomas Bradanovic

20 octubre, 2009

Pamela Jiles es mi candidata

Archivado en: candidata, giles, pamela — tombrad @ 8:37 pm


Que el mercado es más eficiente asignando los recursos y que la planificación económica centralizada no funciona son cosas que -a nivel académico al menos- desde hace tiempo ya ni se discuten, cuando yo era un chiquillo se enseñaban los dos grandes sistemas económicos: el capitalismo de libre mercado y el socialismo centralmente planificado, este último ya desapareció de los programas de economía en el mundo civilizado, ni siquiera en China Comunista o en Cuba toman en serio a la economía planificada.

Sin embargo, cosa curiosa, a nivel político y de opinión pública el socialismo sigue siendo popular: basta mirar el caso de Chile donde para ganar votos los tres candidatos principales tienen -con uno que otro matiz- un programa social demócrata más o menos copiado de los estados de bienestar europeos. Esto a pesar que en la misma Europa las políticas de bienestar muestran un agotamiento evidente, especialmente en los países del rango medio bajo de desarrollo: es solo cuestión de ver la actual situación económica en España.
Por el contrario, los ejemplos de países que crecen cuando se extreman las políticas de libre mercado son muy claros: vean la explosiva riqueza de Hong Kong que fue durante décadas el lugar de mayor libertad económica del mundo. Para que hablar de la actual riqueza relativa de Chile, se podrá criticar al Gobierno Militar por muchas cosas, pero los que vivimos en los setentas tendríamos que estar dementes para negar el salto cuántico económico que dió nuestro país, y habría que ser fantásticamente ciego para atribuír todo ese enriquecimiento a alguna macro política aplicada después que volvió la democracia.
En fin, si teoría y práctica han mostrado que el socialismo no funciona para generar riqueza y a la larga los empobrece a todos por igual, si todos los socialismos reales desaparecieron y las social democracias van en piquero para abajo desde hace años ¿que explica que el socialismo siga siendo popular entre la gente común y corriente? Creo que es una buena pregunta y como ex convencido del socialismo, puedo aventurar algunas explicaciones, aquí voy:
1. Simpatía por los más débiles y antipatía con los poderosos: la gente común identifica al socialismo con los débiles y al libre mercado con los poderosos, no es para nada racional, porque todo socialismo al implementarse termina en camarillas de poderosos con una clientela mendicante (v.gr. La Granja de los Animales) . Pero igual persiste una identificación emocional, retórica, alimentada por sentimientos atruistas o simple envidia del que fracasa y busca a un poderoso para echarle la culpa. Muchos políticos, jesuítas, revolucionarios y grupos similares han aprovechado, cultivado y posicionado en la mente la idea que el socialismo es bondadoso y el libre mercado es malvado, obviamente para capitalizarla en sus propios intereses.
2. Búsqueda de la seguridad: para funcionar bien en el libre mercado se necesita iniciativa individual, tomar riesgos, decidir en situaciones de incertidumbre y aceptar la idea que podemos fracasar. Todo eso choca a la mayoría de la gente común y corriente que desean mínimo esfuerzo, tienen aversión al riesgo, prefieren que otros decidan por ellos y la idea de fracasar los menoscaba personalmente debido a sus propias inseguridades. Si bien el socialismo le ofrece una ilusión de seguridad (una seguridad retórica o de muy corto plazo) esta oferta es suficiente para atraer a la mayoría de las personas.
3. Cohecho: desde los antiguos griegos -y seguro que mucho antes- los tribunos del pueblo se hacían elegir usando generosamente el cohecho. Algunos como Julio César se endeudaron y gastaron fortunas que después en el poder recuperaban con creces. Eso mismo se sigue usando bajo diferentes formas. Cuando Leonardo Farkas regalaba propinas de 10 lucas se convirtió en un héroe popular en Chile, desde que dejó de dar propinas ya nadie más habla de él ni de la loca idea de que fuese candidato a presidente. El cohecho tiene varias formas pero la principal -y la que más valida las políticas socialistas- es el estado redistribuidor de la riqueza.
Regalar casas, servicios de salud, pensiones y toda clase de subsidios, no es para nada distinto al trigo, puerco y cerveza que se regalaba en el tiempo de los romanos y el efecto es el mismo: una lealtad temporal mientras el recuerdo del regalo está fresco y la progresiva creación de una clientela mendicante, que depende de los regalos del estado para vivir. Un buen gobierno no regala casa a nadie, ni planes de salud, ni pensiones ni subsidios, simplemente crea las condiciones para que la gente tenga un buen trabajo que les permita, con su propia plata pagarse todo eso como mejor prefieran. Por otra parte el estado nunca tendrá plata para suplir las necesidades de todos, pero basta con repartir privilegios a una minoría militante para que todos los demás vivan con la esperanza, en cada elección que esta vez si que les va a tocar a ellos.
Creo que esas son las principales razones por que el socialismo -que debería haber desaparecido de la política tal como desapareció de la teoría económica- todavía sea muy popular en el mundo, creo que son principalmente razones emocionales y de falta de educación. Y el resultado de esto es que todos nuestros candidatos a presidente tienen propuestas socialdemócratas, incluso Piñera que es doctorado en economía de Harvard, Frei que es ingeniero hidráulico y privatizó muchas empresas estatales cuando fue presidente, Ominami o Arrate, que como representantes de la izquierda caviar y conocen perfectamente lo mal que funciona el socialismo.
Sin embargo hay que embrujar a las masas, darles el pan y circo, trigo y cerveza que piden, vox populi vox dei. No hay solución, al menos en democracia. La única solución que veo es un gobierno de verdadera izquierda que agudize las contradicciones del sistema y nos lleve de nuevo a la situación de la Unidad Popular en los setentas. Y de allí a empezar todo de nuevo, por eso mi candidata es Pamela Jiles, que al menos prometió entrar en cutis a la Moneda si salía elegida. Es la única promesa de campaña que he escuchado que vale la pena. Hasta mañana.

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