Tomas Bradanovic

18 julio, 2010

Grande Pareto

Archivado en: longtail, pareto — tombrad @ 11:38 am


Que rápido pasa el tiempo, especialmente cuando hay días feriados, parece que hace un ratito nomás era viernes y tenía un fin de semana largo por delante, ya estamos a domingo y mañana se termina la fiesta

Lunes otra vez, sobre la ciudad
la gente que ves, vive en soledad
Siempre será igual, nunca cambiará
lunes es el día triste y gris, de soledad
Ayer llegó de Valparaíso el Tomás Jr.y se fue de inmediato a juntar con sus amigos hasta altas horas de la madrugada. Bien me parece, que aproveche mientras pueda, mientras no me pida plata todo bien. Y yo también terminé el semestre, ya tengo todas las notas puestas, el último trabajo lo recibía hasta el sábado a las 12 de la noche y un alumno que estaba en la cornisa me lo mandó alas 12:30. Le mandé un mail diciendo que se iba de optativa y le encargué un trabajo de traducción y ensayo bastante largo. Hoy en la mañana tenía en mi correo el trabajo listo y muy bien hecho. Con eso quedaron todos aprobados sin dar ni una sola pasada a nadie, cuando las condiciones están claras los alumnos responden, creo que lo pondré de ejemplo para las futuras generaciones.
Con el tiempo me he ido dando cuenta que en ls universidades se miden principalmente tres capacidades a los alumnos: la memoria, el ingenio y cierta capacidad mecánica para resolver problemas complicados (complicado no es lo mismo que difícil) sin equivocarse, me da la impresión que cualquiera que tenga una o más de esas capacidades es considerado inteligente y le va bien en las pruebas. En el mundo real en cambio, hay muy pocas oportunidades de usar esas capacidades, la buena memoria o el ingenio solo sirven para trabajos muy específicos y no muy bien pagados como los tipos que reparan televisores o cualquier aparato eléctrico o mecánico.
La mayoría de las tareas de un ingeniero o cualquier otro profesional requieren de otras habilidades, muchas son difíciles -o imposibles- de enseñar en una sala de clases mientras que otras casi no se enseñan. Por ejemplo la capacidad de explicar, de sacar conclusiones y exponerlas claramente, de hacer preguntas pertinentes casi no se desarrolla, tampoco la capacidad para redactar, muchos de mis compañeros que trabajan en ingeniería me decían que el único curso útil que tuvieron era laboratorio, porque allí les enseñaron a escribir informes.
Un defecto grave en la universidad es la maldita costumbre de dar segundas, terceras y cuartas oportunidades, de hacer malabares con el reglamento -los retiros temporales cuando les empieza a ir mal- y principalmente los perdonazos que suelen dar los profesores cuando ven que la mayoría de los alumnos del curso están reprobando. Yo creo que si el profesor es bueno, todos los alumnos que asisten a cada clase y hacen los trabajos deberían rendir bien en la prueba, si un profesor hace pruebas de ingenio o pregunta cosas que no ha enseñado, no puede ser bueno, no importa si sabe mucho o lo bien que enseñe. Desgraciadamente eso de hacer pruebas de ingenio es una tradición en las universidades chilenas que desperdicia el mejor talento y deja a los cabeza de mecánicos. Es un filtro al revés. Pero en fin, cada cual con su sistema, yo estoy muy contento con el mio. Ahora vienen mis largas y muy merecidas vacaciones, será hasta el próximo año si es que estoy vivo.
Estaba leyendo The Long Tail de Chris Anderson, lamentablemente cuando uno lee estos best sellers después de un tiempo y luego de haber visto cientos de comentarios, el original ya tiene muy poca gracia, me hubiese gustado leerlo antes que se hiciera famoso, como me pasó con El Desafío Americano que leí en 1970 y me causó una gran impresión. Lo que más me asombró no es el libro en si, ni lo que habla sobre los patrones de consumo en tiempos de Internet, sino que lo potente que fue el descubrimiento de Wilfredo Pareto de quien escribí en este mismo blog hace un tiempo.
Pareto es uno de esos genios poco reconocidos, que descubrió una extraordinaria distribución matemática a la que se ajustan muchos procesos donde actúa el comportamiento humano. Este señor, de principios del siglo XX, observó que en muchos procesos donde se dejaba actuar libremente a las personas se presentaba la famosa distribución del 80-20, donde el 80% de los resultados es producido por un 20% de los individuos. Por eso también se le conoce como la ley de los precious few. Se trata de una distribución matemática que se puede expresar en una ecuación y una curva. En la siguiente figura vemos las mediciones sobre un proceso de control de calidad y como se ajustan casi perfectamente a la distribución de Pareto.
Una de las primeras aplicaciones de este descubrimiento fue en el control de calidad, que tiene que ver con los errores que cometen los operarios al fabricar algún producto. Se podría pensar que al relacionar los errores con sus causas, siendo al azar, tendrían la distribución normal de la campana de Gauss o sea:
Sin embargo Pareto notó que siempre había solo un 20% de causas que explicaban el 80% de los errores, esto lo llevó a estudiar otros asuntos como la distribución del ingreso, tema que lo apasionó por buena parte de su vida y descubrió que siempre un 80% de los ingresos quedaba en manos de un 20% de las personas, fuese cual fuese el sistema económico aplicado. Y así Pareto se dio cuenta que en muchos otros fenómenos donde los seres humanos actúan libremente y en grandes cantidades, el comportamiento se adaptaba a su curva: mientras mayor la cantidad de muestras más perfecto el calce.
Con Internet, al estudiar los patrones de consumo, las búsquedas online y muchos otros fenómenos masivos de Internet el descubrimiento de Wilfredo Pareto está alcanzando una utilidad y capacidad de predicción insospechada, solo miren el ejemplo clásico de las búsquedas en Internet, un fenómeno en que se han registrado miles de millones de datos:
¿Que quiere decir esta curva? que de 10 millones de palabras buscadas en Internet, las 10 palabras más frecuentes (top ten) acaparaban el 3% de las búsquedas, mientras que el otro 97% se distribuía entre las 9.999.990 restantes se repartían el otro 97% de las búsquedas. Si lo ven en el gráfico o lo ajustan a una ecuación da exactamente una distribución de Pareto.
Ahora díganme si el hombre no era grande. Ya llegará el día en que se le reconozca la importancia del descubrimiento y sus implicancias en casi todos los campos del comportamiento humano. Hasta mañana.

7 marzo, 2010

Pareto y mi casa en la playa

Archivado en: optimo, pareto, wilfredo — tombrad @ 11:05 pm

Tengo el escritorio al lado de la ventana, con unos pequeños prismáticos alcanzo a ver la casa rodante en la playa, a poquitos metros de donde rompe la ola, en la foto ampliada se alcanza a ver como una manchita frente a las olas, haciendo click en la imagen la podrán ver en tamaño completo:

Así somos, una motita, una mancha minúscula. Hoy en la mañana hubo un temblor y supongo que si por fin viene el tsunami -como anuncia mi amiga doña Eliana- podré sacar la foto de la ola llevándose a la casa rodante, para el recuerdo y desde una distancia prudente. Cuando viajé a Japón, el tramo desde Los Angeles a Tokio demoraba como 19 horas viajando a más de 650 km/h, desde esa vez me sigue maravillando el tamaño de la inmensa masa de agua que es el Océano Pacífico, más grande de todo lo que uno se pueda imaginar, contenido por una fina barrera de arena que nos permite vivir a pocos metros del borde, una variación chiquita bastaría para cubrirlo todo, con suerte se salvarían los que viven en el altiplano.

Los que si se dieron cuenta son los que veraneaban en carpa en la playa, casi no se ve ni una, solo los muy valientes siguen acampando allí, ya se les pasará el susto y volverán. Unos cuantos surfistas locos están aprovechando que habrán marejadas en estos días, buena temporada para los que siguen la ola.
Wilfredo Federico Dámaso Pareto es un nombre familiar para los que estudian administración, economía y cosas por el estilo. Este señor era italiano, vivió entre los siglos 19 y 20 y muchas de sus ideas han sido importantes en el desarrollo de la economía moderna, aunque tal vez no se han revisado lo suficiente. Desde su juventud fue un fiero liberal, contrario a todas las formas de intervención estatal, su mujer, una rusa de apellido Bakunin, se fugó con su sirviente confirmando la Ley de Hierro de Bradanovic: De los cuernos y de la muerte no se salva nadie, ni siquiera Pareto.
El problema de la riqueza y el poder lo apasionaban, lo que lo llevo a recolectar toneladas de datos sobre distribución del ingreso en diferentes países y épocas, los llevó a gráficos -era muy bueno con eso- y descubrió algo invariable: que siempre habían muchos pobres y a medida que aumentaba el ingreso la pirámide de población se achicaba. Ni una sola vez encontró que la distribución de la riqueza coincidiera, ni remotamente, con la campana de Gauss, que grafica la distribución de la inteligencia.
Este descubrimiento de una enorme masa de pobres que rara vez mejoraban su condición en generaciones, otra menor de ingresos medios en continuo movimiento, con algunos que suben y otros que bajan y finalmente la elite al tope de la pirámide, con muy pocos en una situación relativamente estable, igual que los muy pobres. Pareto postuló que esta era una Ley Social que se cumplía bajo cualquier sistema político por lo que lo mejor era dejar actuar libremente las fuerzas económicas
Bueno, todo esto puede leerse en la Wikipedia -de hecho lo saqué de allí- lo que quería comentar son algunos de sus principios que más me han llamado la atención y sus implicancias.
La regla del 80-20, que se usa mucho en control de calidad -es una de sus herramientas básicas- dice que el 80% de los efectos es producido por un 20% de las causas, esto se puede constatar de muchas maneras y tiene diversas implicancias, por ejemplo podemos decir que en cualquier sistema económico complejo, independiente de las políticas que se apliquen, el 80% de la riqueza será generada por -aproximadamente- el 20% de la población. También se conoce como la Ley de los pocos indispensables y es observable en casi cualquier fenómeno social.
Curiosamente Pareto también inventó la Curva de desigualdad de la distribución del ingreso, a partir del cual se desarrolló el Coeficiente de Gini que usan los socialistas y social-demócratas del mundo para rankear el “éxito” de las políticas económicas, según cuan pareja es esta distribución, ignorando que la Ley del 80-20 de Pareto muestra que esa pretensión es completamente inútil como índice de éxito de una política económica.
Otro concepto valioso es el de la Eficiencia (u Optimo) de Pareto, que es una situación donde, dentro de un sistema social, es imposible que cualquier individuo mejore sin causar a lo menos el empeoramiento de otro(s), una mejora de Pareto es entonces cuando podemos mejorar a un individuo sin empeorar a ningún otro, cuando llegamos a una distribución donde no es posible ni una mejora esa distribución sería el Optimo de Pareto. Este principio muestra que dado un cierto número de individuos y de recursos existe una cierta distribución óptima a la que se puede llegar mediante sucesivas mejoras que no empeoren a otros, cuando no hay modo de hacer mejoras sin empeorar a otros entonces la distribución es óptima.
Bajo ciertas condiciones puede demostrarse que el libre mercado tiende a distribuir los recursos en un óptimo de Pareto -que es la mejor distribución de todas las posibles- esto fue matemáticamente demostrado por Arrow y Debreu en lo que se conoce como el Primer teorema de la beneficencia. Obviamente que este resultado matemático no se cumple con exactitud matemática en los sistemas sociales o económicos, pues el libre mercado “matemáticamente puro” es imposible de lograr, sin embargo el libremercadismo es la única política que tiene un respaldo matemático en condicines ideales, mientras que para su contendor, la planificación económica no existe ningún respaldo de ese tipo y si hay estudios sobre su imposibilidad en condiciones ideales (Hayeck, Teorema de imposibilidad del socialismo).
En fin, don Wilfredo Pareto fue originalmente un ingeniero que luego pasó a sociólogo, economista, filósofo y finalmente cornudo. Pero no le duró mucho la pena porque muy luego adquirió una amante francesa con la que vivió hasta el fin de sus días rodeado de gatos. Para que vean lo que pasa cuando un ingeniero se pasa a filósofo, ojo con esos tipos. Hasta mañana.

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