Tomas Bradanovic

10 mayo, 2011

>Patagonia con represas

Archivado en: Aysen, patagonia, represas — tombrad @ 12:07 am

>Cuando yo era un jovencito, tenía buena apariencia y mi cabeza estaba llena de frondosa cabellera, que me podía dejar crecer porque en esos años la moda era ser hippie y revolucionario. Y yo debía estar a la moda, el año 1969 iba a La Casa del Pueblo en Arica, que era la sede del Partido Comunista con algunos amigos cuyo nombre me reservaré y nos llevábamos unos diarios de estupendo papel arroz que llegaban desde China, esos que además de adoctrinarnos se quemaban muy bien -por lo que me habían contado- gracias a esos diarios matábamos dos pájaros de un tiro: hippismo y revolución.

Hacíamos en esos años, con cartulina, unos stencil con la cara del Ché Guevara para estamparlo en las murallas porque éramos revolucionarios. Cuba y el Ché eran el futuro de Chile y aunque no teníamos maldita idea de como se vivía en Cuba o por qué habían matado al Ché repetíamos con entusiasmo todo lo que leíamos y escuchábamos a los que eran nuestros líderes de opinión: Luciano Cruz, Eugenio Lira Massi y otros que ya nadie conoce.
Mirando las protestas contra Hidroaysen, con miles de ignorantes, poseros y patoteros gritando, insultando y repitiendo toda clase de estupideces me di cuenta que yo fui igualito, en mis años. Igual de tonto, igual de ignorante, igual de posero repitiendo como loro una agenda que otros habían preparado por mi. Lo malo es que -visto con los años- nosotros fuimos mucho más peligrosos.
Los seres humanos tenemos una tendencia irresistible a seguir las modas y ahora que hay más comunicación es fácil masificarlas. Hoy está de moda ser “ambientalista” lo que es una catástrofe para el medio ambiente que lo que menos necesita son militantes tontos y manipulables ¿como no se dan cuenta los giles que la multimillonaria campaña Aysen sin Represas es financiada por los constructores de grandes termoeléctricas? Hay que ser muy bruto para creer que es un filántropo el que se ha gastado los millones de dólares.
Pero en fin, en mi época también fui un idiota, si la estupidez fuera delito no alcanzarían las cárceles. La moda ambientalista tiene una cosa buena y otra mala, comparada con la moda revolucionaria de mis años mozos: la buena es que es completamente inútil, en el peor delos casos no lleva a ninguna parte y jamás se va a lograr lo que sueñan que es un enorme saco de contradicciones. Lo malo es que salen a tirar piedras y hacer destrozos, nosotros seríamos muy revolucionarios pero nunca lumpen. Hasta mañana.

Tema WordPress Classic. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.