Tomas Bradanovic

10 marzo, 2011

>Patos yecos en Arica

Archivado en: cormoranes, patos yeco, yecos — tombrad @ 4:39 pm

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Erik me manda una foto de su hijo, detrás del niño sale un espejo donde aparece algo similar a una cara ¿a quien no le ha pasado? a mi muchas veces porque como buen ocioso he dedicado buena parte de mi tiempo a observar atentamente las nubes, los pájaros, las sombras y siempre después de un rato de mirar con atención descubro una cara, una cadena de montañas o -si tengo suerte- una mujer en cueros.
Creo que es más o menos normal porque al fin y al cabo gran parte de lo que “vemos” está más en el cerebro que en la realidad. Cuando veo televisión y están dando algún programa en un canal extranjero a veces reconozco si está filmado en Chile, solo por el feeling que me da un par de paisajes. Buena parte de lo que vemos ya está en nuestra memoria. Me acordé de Hamlet haciendo el payaso:
Polonio: Señor, la reina quiere hablar con vos en seguida.
Hamlet: ¿Veis esa nube que tanto se parece a un camello?
Polonio: Por Dios que es igual que un camello.
Hamlet: Parece una comadreja.
Polonio: El lomo es de comadreja.
Hamlet: ¿No parece una ballena?
Polonio: Igual que una ballena.
Hamlet: Entonces iré pronto con mi madre. – [Aparte] Me agotan el histrionismo. – Iré pronto.
A propósito de mirar las nubes, la invasión de cormoranes tiene dividida a la ciudad de Arica, los parques Vicuña Mackena y Baquedano están cubiertos de caca de esos asquerosos pajarracos. Finalmente fueron declarados plaga y funcionarios de la municipalidad los están cazando con rifles a postón. Como siempre han aparecidos los amigos de los animales alegando que los patitos son inocentes y no tienen la culpa que el hombre “haya invadido” su territorio, proponiendo un montón de ideas descabelladas para asustarlos. Ninguna funciona.

Yo no tengo ningún problema con matar animales, me gusta mucho la carne sea pescado, cordero o vaca, también me gusta matar moscas, mosquitos, baratas y ratones. Con un rifle a postón en la mano no le haría asco a probar suerte con los patos yeco así como a cualquier pajarito de los que se comen.

Cuando chico podía pasar tardes enteras con un martillo matando las hormigas en la entrada del hormiguero, una por una, solo por divertirme y creerme un pequeño Dios a veces le perdonaba la vida a alguna, en verdad era bastante psicopata.También creo que las corridas de toros son una forma de arte y nunca he dudado del valor físico de la mayoría de los toreros.
Ni que decir con la pena de muerte, de la que soy muy partidario. En verdad encuentro completamente absurda esa idea de que la vida es sagrada, cuando no hay nada más seguro que la muerte, creo que es una idea cobarde y bien estúpida. La muerte sería mucho más sagrada, si es que algo puede ser sagrado.
Sigamos en las nubes, estoy leyendo la extraordinaria historia del primer helicóptero de ataque fabricado en Chile por Industrias Cardoen, que fue embargado de la manera más fraudulenta por el gobierno de Estados Unidos, cuando estaba en su proceso de certificación. Fue toda una lección de como entienden en USA el respeto a la propiedad industrial, seguro que más adelante. escribiré sobre eso.
En fin, mejor me iré a ver el video de una buena corrida de toros, como esta del gran Joselito el Gallo para irritación eterna de los amigos de los animales, Hasta mañana.

21 marzo, 2008

Viernes santo y patos yeco

Archivado en: Dios, patos yeco, viernes santo — tombrad @ 1:51 pm

En viernes santo es cuando vemos más claramente lo supersticiosos que somos la mayorìa de los chilenos en materia de religión. A pesar que los curas dicen que la costumbre de comer pescado es solo una tradición, muy pocos se atreven a hacer un asadito o a decir alguna herejía en estos días.

Muchos tipos que se rien de los curas, de las iglesias y el alma inmortal durante el resto del año, en viernes santo pagan un ojo de la cara para comer pescado, evitando de ese modo que Dios se ofenda, por si las moscas. Es la religiòn católica a lo latino, pintoresca y un poco pagana, donde nadie le tiene mucho miedo a Dios ni a sus castigos, pero la mayoría hace mandas, espera algún milagro o ayudita divina.

Me parece muy bien, eso de los pastores protestantes que aterrorizan a las personas con el castigo divino es una gran majaderìa, si Dios pudiera castigar no habrìan malos en el mundo.

Hacer lo correcto por temor a Dios no es cosa común en los latinos católicos, probablemente a muy pocos les interesa lo que pasará con su alma después de muertos, eso se refleja claramente por la forma como actuamos. Si realmente nos preocupara el infierno actuarìamos de manera muy diferente. A mi por lo menos nunca me ha convencido eso de temor a Dios, creo que cada uno tiene su cuota de cosas malas y dudo que Dios tenga algo que ver con eso.

Recuerdo un viernes santo que pasamos hace años con la Pilar en Tacna, debe haber sido a fines de los 80. En la tarde hubo una inmensa procesión pero apenas pasaron las 12, se abrieron las discos y bares ¡a la fiesta todo el mundo! la foto que incluyo en esta entrada es de esa vez, en la discoteque Hot Steel. Para otra semana santa fuimos a Arequipa, donde también lo pasamos bomba en el Blues Bar. Asì es el catolicismo a la manera latino americana.

Pasando a otra cosa los patos yeco (cormoranes) siguen dando problemas, hace un par de años fueron declarados plaga asì es que cualquiera con una buena escopeta los puede mandar para el otro mundo de manera anticipada sin problema. Lo curioso es como apareció la plaga, debe haber sido el año 2000 màs o menos cuando incautaron el buque Nativa, que traìa poco menos de 5000 kilos de cocaìna escondida. La cosa es que pasaron los años y el barco quedò abandonado frente a la costa de Chinchorro.

Entonces se lo tomaron como casa los patos yeco, cientos de ellos anidaron en esa especie de condomino para pájaros. Un amigo que estuvo un tiempo a cargo de cuidar el buque, decìa que era impresionante la cantidad de pajarracos. Debe haber sido como en la película Los Pájaros de Hitchcock. Después vendieron el buque y desarmaron las antiguas grúas del puerto, con lo que deben haber quedado unos miles de cormoranes homeless que se tomaron la ciudad y con sus potentes fecas (caca) empezaron a quemar todos los àrboles donde anidaban. Ahora que son plaga les llegò al pihuelo, pobres patos yeco, son los nuevos flaites de la ciudad de Arica.

Y ahora me voy a dormir, como no quiero que Dios se enoje conmigo -no hay enemigo pequeño- y además sospecho que necesitaré su ayudita en el futuro inmediato, no escribiré más herejías por hoy, refrenaré mi lengua y me iré a soñar con los angelitos. Hasta mañana hermanos, aleluya y bendiciones para todos ¿o eso es canuto?.

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