Tomas Bradanovic

10 agosto, 2007

Confiar o no confiar

Archivado en: confianza, peligro — tombrad @ 11:04 pm

En la confianza está el peligro decía mi abuela, bueno, es solo un decir porque en verdad no conocí a ninguna de mis abuelas, pero perfectamente pudo haberlo dicho alguna vez. Otros dicen piensa mal y rara vez te equivocarás, en fin, de lo que quería conversar hoy -mis amigos- es precisamente acerca de la confianza.

La confianza se define como esperanza firme o seguridad de que una persona va a actuar o una cosa va a funcionar como se desea, y la mayoría de las veces no es muy racional que digamos.

Como el marido abusador y cornudo que confía que su mujer jamás lo va a engañar porque yo sé lo que tengo, o la amistad entre mujeres que se basa en expectativas de confianza incondicional y a todo evento. A veces he escuchado que la confianza es algo técnico, que estupidez más grande, como si se pudiese tecnificar algo tan elusivo e impredecible, la confianza siempre será asunto de arte más que ciencia.

Saber si se puede confiar o no en una persona es una de las artes más difíciles e importantes, porque implica una predicción de comportamiento en condiciones inciertas y con información muy incompleta, aunque uno viva muchos años al lado de alguien jamás llegará a tener suficiente información sobre esa persona, cada uno de nosotros es -como dijo Goethe- un pequeño mundo, lleno de vericuetos y rincones escondidos.

Yo creo que es tonto ser confiado, y es muy tonto ser desconfiado, porque ambas actitudes implican un prejuicio a priori al aproximarse a otra persona. Con cualquiera hay motivos para confiar y desconfiar, todos somos eventualmente traidores o eventualmente confiables. ¿Se han fijado que pasa cuando a alguien le preguntan cual es su mayor defecto?, nueve de cada diez personas dirán es que yo soy muy confiado, creo demasiado en los demás. En cambio solo uno de cada mil dirá mi peor defecto es ser traicionero.

Es el espejo distorsionado en el que solemos mirarnos, le exigimos a los demás todo lo que nosotros mismos no somos, la vida de cada uno de nosotros está llena de traiciones pero no las vemos o las justificamos rápidamente, somos indulgentes con nuestras traicionesy fieros jueces con las de las demás personas, es lo natural.

Si uno quiere tener éxito perfilando a otra persona debe partir de la base que la traición está dentro de todos nosotros, ningún ser humano es confiable a todo evento pero tampoco ninguno es traicionero a todo evento, hasta el más miserable mentiroso puede ser confiable bajo ciertas circunstancias. Si queremos evaluar a otra persona hay que tratar de desprenderse de cualquier prejuicio, admitir que es capaz de hacer cualquier cosa, para bien o para mal.

Libres de los filtros morales podremos ponernos en sus zapatos y tratar de pensar como lo haría el otro, empaparnos de sus motivos y su manera de razonar, entonces podremos hacer un pronóstico de su comportamiento con más posibilidades de achuntar. ¿Y por qué toda esta curiosa sarta de filosofía barata? bah, tengo mis motivos y me los guardo, pero creo que conviene de vez en cuando pararse a pensar en eso de que en la confianza está el peligro.

Ya, a ver si mañana coloco algo más entretenido, confíen en mí nomás. Hasta tomorrow.

>Confiar o no confiar

Archivado en: confianza, peligro — tombrad @ 11:04 pm

>En la confianza está el peligro decía mi abuela, bueno, es solo un decir porque en verdad no conocí a ninguna de mis abuelas, pero perfectamente pudo haberlo dicho alguna vez. Otros dicen piensa mal y rara vez te equivocarás, en fin, de lo que quería conversar hoy -mis amigos- es precisamente acerca de la confianza.

La confianza se define como esperanza firme o seguridad de que una persona va a actuar o una cosa va a funcionar como se desea, y la mayoría de las veces no es muy racional que digamos.

Como el marido abusador y cornudo que confía que su mujer jamás lo va a engañar porque yo sé lo que tengo, o la amistad entre mujeres que se basa en expectativas de confianza incondicional y a todo evento. A veces he escuchado que la confianza es algo técnico, que estupidez más grande, como si se pudiese tecnificar algo tan elusivo e impredecible, la confianza siempre será asunto de arte más que ciencia.

Saber si se puede confiar o no en una persona es una de las artes más difíciles e importantes, porque implica una predicción de comportamiento en condiciones inciertas y con información muy incompleta, aunque uno viva muchos años al lado de alguien jamás llegará a tener suficiente información sobre esa persona, cada uno de nosotros es -como dijo Goethe- un pequeño mundo, lleno de vericuetos y rincones escondidos.

Yo creo que es tonto ser confiado, y es muy tonto ser desconfiado, porque ambas actitudes implican un prejuicio a priori al aproximarse a otra persona. Con cualquiera hay motivos para confiar y desconfiar, todos somos eventualmente traidores o eventualmente confiables. ¿Se han fijado que pasa cuando a alguien le preguntan cual es su mayor defecto?, nueve de cada diez personas dirán es que yo soy muy confiado, creo demasiado en los demás. En cambio solo uno de cada mil dirá mi peor defecto es ser traicionero.

Es el espejo distorsionado en el que solemos mirarnos, le exigimos a los demás todo lo que nosotros mismos no somos, la vida de cada uno de nosotros está llena de traiciones pero no las vemos o las justificamos rápidamente, somos indulgentes con nuestras traicionesy fieros jueces con las de las demás personas, es lo natural.

Si uno quiere tener éxito perfilando a otra persona debe partir de la base que la traición está dentro de todos nosotros, ningún ser humano es confiable a todo evento pero tampoco ninguno es traicionero a todo evento, hasta el más miserable mentiroso puede ser confiable bajo ciertas circunstancias. Si queremos evaluar a otra persona hay que tratar de desprenderse de cualquier prejuicio, admitir que es capaz de hacer cualquier cosa, para bien o para mal.

Libres de los filtros morales podremos ponernos en sus zapatos y tratar de pensar como lo haría el otro, empaparnos de sus motivos y su manera de razonar, entonces podremos hacer un pronóstico de su comportamiento con más posibilidades de achuntar. ¿Y por qué toda esta curiosa sarta de filosofía barata? bah, tengo mis motivos y me los guardo, pero creo que conviene de vez en cuando pararse a pensar en eso de que en la confianza está el peligro.

Ya, a ver si mañana coloco algo más entretenido, confíen en mí nomás. Hasta tomorrow.

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