Tomas Bradanovic

27 agosto, 2007

¿Traen plata o no traen plata?

Archivado en: pequeña industria, pyme — tombrad @ 10:22 pm

Ando muy ocupado por estos días, mi buen amigo Marcelo me está pegando malas costumbres pero que diablos, todo este famoso asunto ha resultado muy divertido y mi sangre, donde unos meses atrás no se encontraba la menor traza de adrenalina, está comenzando a espesarse un poquito. Ojalá que nos hagamos billonarios luego para volver a mi estado natural.

Tribunales, cerros, minas, programas ¡como se nota cuando ando pato!, para colmo Marcelo me habló de la conveniencia de meternos a la Asociación Gremial de Industriales Menores, yo no le creía mucho al principio porque la mayoría de esas cámaras son pura vida social, política, busca de créditos subsidiados y quejas, pero este no era el caso.

Estuvimos conversando con Luis Saravia y Rodolfo Arriaga, al poco tiempo de hablar me convencí que AGIMA era otra cosa, bien distinta de las asociaciones gremiales tradicionales; tienen la película clarísima, un equipo de profesionales de primera, excelentes instalaciones y sobre todo, una visión estratégica muy atractiva para los que buscan ir más allá de la rutina y el pelambre.

Conversamos algo que habíamos comentado con Marcelo muchas veces antes; los problemas de la Pyme (pequeña y mediana empresa) que son más que nada problemas mentales y de actitud del empresario, normalmente lleno de vicios, miopía, mal manejo y una visión estratégica muy equivocada, fomentada por siglos de malas prácticas de fomento del estado.

La pequeña empresa en Chile se ha acostumbrado a sobrevivir a costa de créditos blandos y vacunazos: piden plata para capital, se comen el capital, se funden con el pago, luego viene un perdonazo y el ciclo comienza de nuevo. Nos comentaba Rodolfo una recordada anécdota de un dirigente gremial que asistía a una charla de cooperación de técnicos europeos. Apenas empezaron a exponer, nuestro dirigente levantaba la mano con insistencia. Cuando finalmente le dieron la palabra el empresario se para y dice “yo quisiera saber una cosa muy importante ¿traen plata o no traen plata?” cuando le explicaron que era una misión técnica nuestro hombre dijo “ahhh, entonces estamos puro perdiendo el tiempo acá”, se paró y se fué con todos sus asociados.

Es el típico error de diagnóstico de los benefactores, que creen que el problema principal de la pequeña empresa es la falta de capital o falta de capacitación. No es así, los problemas típicos son a) que el negocio o servicio a que se dedican es de tan baja rentabilidad que apenas da para sobrevivir, b) que saben producir pero no saben vender. Un gran número de pequeñas empresas simplemente no deberían existir, no son viables, un negocio malo no se arregla inyectando más capital. Tampoco se arregla “motivando” a los empresarios o enseñándoles administración, lo que realmente necesitan es simple: más venta y mejores márgenes.

Una empresa pequeña que con el tiempo no crece es -por definición- un mal negocio. El crecimiento viene cuando suben las ventas o mejoran los márgenes de ganancia, dar créditos blandos a malos negocios o perdonarles el DICOM es el peor favor que les pueden hacer, los negocios malos deben desaparecer. Pero ahí es donde el diablo de la política mete la cola y empiezan los subsidios, incubadoras y perdonazos de todo tipo, es muy fácil hacer demagogia con la PYME.

En fin, me gustó la visión de la gente de AGIMA, seguramente participaremos con ellos con proyectos o lo que sea porque no son los eternos quejumbrosos. Además apenas entré me encontré con mi amiga Maritza, nosotros ibamos con Luis que nos arrienda su galpón en el barrio industrial, quien es uno de los directivos y Rodolfo al saludarme me dice ¡pero si yo a ti te conozco!, me ubicaba de la universidad, ya lo ven, en Arica al final todos nos conocemos.

En fin, creo que ya había escrito sobre esto antes pero el mundo es redondo y todo se repite, además tengo sueño para pensar en algo más original, solo espero que crezcamos aceleradamente o nos vayamos rapidito a la quiebra, lo peor sería mantenernos como PYME durante mucho tiempo porque eso significaría que todo el maldito negocio no sirve. Y ahora me voy a dormir envuelto en mis dulces sueños de grandeza, buenas noches.

>¿Traen plata o no traen plata?

Archivado en: pequeña industria, pyme — tombrad @ 10:22 pm

>Ando muy ocupado por estos días, mi buen amigo Marcelo me está pegando malas costumbres pero que diablos, todo este famoso asunto ha resultado muy divertido y mi sangre, donde unos meses atrás no se encontraba la menor traza de adrenalina, está comenzando a espesarse un poquito. Ojalá que nos hagamos billonarios luego para volver a mi estado natural.

Tribunales, cerros, minas, programas ¡como se nota cuando ando pato!, para colmo Marcelo me habló de la conveniencia de meternos a la Asociación Gremial de Industriales Menores, yo no le creía mucho al principio porque la mayoría de esas cámaras son pura vida social, política, busca de créditos subsidiados y quejas, pero este no era el caso.

Estuvimos conversando con Luis Saravia y Rodolfo Arriaga, al poco tiempo de hablar me convencí que AGIMA era otra cosa, bien distinta de las asociaciones gremiales tradicionales; tienen la película clarísima, un equipo de profesionales de primera, excelentes instalaciones y sobre todo, una visión estratégica muy atractiva para los que buscan ir más allá de la rutina y el pelambre.

Conversamos algo que habíamos comentado con Marcelo muchas veces antes; los problemas de la Pyme (pequeña y mediana empresa) que son más que nada problemas mentales y de actitud del empresario, normalmente lleno de vicios, miopía, mal manejo y una visión estratégica muy equivocada, fomentada por siglos de malas prácticas de fomento del estado.

La pequeña empresa en Chile se ha acostumbrado a sobrevivir a costa de créditos blandos y vacunazos: piden plata para capital, se comen el capital, se funden con el pago, luego viene un perdonazo y el ciclo comienza de nuevo. Nos comentaba Rodolfo una recordada anécdota de un dirigente gremial que asistía a una charla de cooperación de técnicos europeos. Apenas empezaron a exponer, nuestro dirigente levantaba la mano con insistencia. Cuando finalmente le dieron la palabra el empresario se para y dice “yo quisiera saber una cosa muy importante ¿traen plata o no traen plata?” cuando le explicaron que era una misión técnica nuestro hombre dijo “ahhh, entonces estamos puro perdiendo el tiempo acá”, se paró y se fué con todos sus asociados.

Es el típico error de diagnóstico de los benefactores, que creen que el problema principal de la pequeña empresa es la falta de capital o falta de capacitación. No es así, los problemas típicos son a) que el negocio o servicio a que se dedican es de tan baja rentabilidad que apenas da para sobrevivir, b) que saben producir pero no saben vender. Un gran número de pequeñas empresas simplemente no deberían existir, no son viables, un negocio malo no se arregla inyectando más capital. Tampoco se arregla “motivando” a los empresarios o enseñándoles administración, lo que realmente necesitan es simple: más venta y mejores márgenes.

Una empresa pequeña que con el tiempo no crece es -por definición- un mal negocio. El crecimiento viene cuando suben las ventas o mejoran los márgenes de ganancia, dar créditos blandos a malos negocios o perdonarles el DICOM es el peor favor que les pueden hacer, los negocios malos deben desaparecer. Pero ahí es donde el diablo de la política mete la cola y empiezan los subsidios, incubadoras y perdonazos de todo tipo, es muy fácil hacer demagogia con la PYME.

En fin, me gustó la visión de la gente de AGIMA, seguramente participaremos con ellos con proyectos o lo que sea porque no son los eternos quejumbrosos. Además apenas entré me encontré con mi amiga Maritza, nosotros ibamos con Luis que nos arrienda su galpón en el barrio industrial, quien es uno de los directivos y Rodolfo al saludarme me dice ¡pero si yo a ti te conozco!, me ubicaba de la universidad, ya lo ven, en Arica al final todos nos conocemos.

En fin, creo que ya había escrito sobre esto antes pero el mundo es redondo y todo se repite, además tengo sueño para pensar en algo más original, solo espero que crezcamos aceleradamente o nos vayamos rapidito a la quiebra, lo peor sería mantenernos como PYME durante mucho tiempo porque eso significaría que todo el maldito negocio no sirve. Y ahora me voy a dormir envuelto en mis dulces sueños de grandeza, buenas noches.

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