>
Nello Rolleri, periodista del diario El Sur, me escribió el siguiente comentario: “nos falta conocer cómo te sentiste cuando viste tus párrafos por primera vez impresos en papel. Me gustaría mucho que opinaras sobre la prensa, los periodistas, los reporteros y fauna acompañante”.
La verdad es que había salido varias veces antes en el diario por distintas razones -la primera vez fue en 1984- y siempre lo que más me ha preocupado era ver como salí en la foto. Desgraciadamente una vez más me desilusioné, porque la fría cámara me mostró viejo y feo, con cara de plato tal como me hizo notar -desatinadamente- la Pilar, completamente distinto de la apolínea imágen mental que tengo de mi mismo dentro de mi cerebrito.
Durante los noventas hice clases en la escuela de periodismo en una universidad privada hoy extinta (la U Contemporanea) y como resultado de eso tuve muchos amigos en la prensa, pasaron los años y varios de los que fueron alumnos míos hoy trabajan en medios locales como La Estrella, radios y el canal local de tvcable.
Conocí de todo, recuerdo a un antiguo director de diario -ya muerto, que me reservaré su nombre por respeto- quien era el retrato vivo del ciudadano Kane: ambicioso, manipulador, ególatra, en fin, una personalidad muy interesante. Otros amigos como Juanito Morales , Jefe de Crónica de La Estrella por muchos años que cayó en una escaramuza con un conocido político local. Y Toribio Vergara, buen amigo y caballero del periodismo, hoy convertido en hombre de radio.
Recuerdo también al abogado y periodista Francisco Cataldo, un amigo con quien estuvimos a punto de irnos a las manos por culpa de un tonto chisme y terminamos haciendo el armisticio en una fuente de soda de mala muerte, frente a dos cervezas de a litro. Francisco era experto en temas internacionales y una gran pérdida para el periodismo por culpa de los litigios, mucho más suculentos que el periodismo en términos de billullo.
Como no acordarme de Héctor Vera, maestro de maestros que fué Rector de la Universidad del Norte a los veintidós años durante la UP, el negro Vera -único negro que conozco que no es negro- tuvo una vida más aventurera que Quintín, ¡que gran valor tuvimos por estos lados!. En fin, a veces veo reporteando a los muchachos y muchachas que les hice clases, y me acuerdo de cuando eran unos mocosos buenos para revolverla y copiar en las pruebas. Me complace mucho verlos ahora convertidos en chicos de la prensa, empeñosos y puntudos.
El periodismo con todas sus injusticias y miserias, que tiene hartas, sigue siendo un oficio romántico donde cabe la bohemia, el tráfico de influencias, la censura y la pelea por la primicia. Dicen que las mejores historias son las que nunca se publicaron y eso hace de la mayoría de los periodistas gente muy entretenida para conversar al calor de unas cervezas. Equilibristas de cuerda floja que cada día se mueven entre las aguas de los más turbios intereses, nadie queda sin salpicarse pero la mayoría da la pelea por permanecer -a lo menos- básicamente honesto.
En fin Nello, así es -más o menos- como veo yo al periodismo, que puede tener muchos dramas pero rara vez es aburrido, tener que redactar con un plazo de entrega siempre corto debe ser entretenido y estresante. Lo que tengo claro es que no sirve para conseguir minas, no en mi caso al menos porque después de la primera columna no me ha llamado ninguna ¿será culpa de la foto? ¡vamos chicas, si en persona soy más bonito!. Bah, como dijo la Fabiola, al fin y al cabo ni me importaba.
Y para despedirme, si les gustan los caballos los invito a ver este slideshow de cabalgatas por el desierto con fotos del doctor Renato Aguirre, en la primera foto la linda Paola Pickert muestra sus habilidades de amazona. Tampoco se pierdan el completo sitio Arica a Caballo cn toneladas de información acerca de los asuntos ecuestres, es asombroso. Una vez el doctor Aguirre me invito a una de sus cabalgatas pero hay solo tres cosas en este mundo a que les tengo miedo:
1. los caballos,
2. las inyecciones, y
3. la Pilar.
Ya, chao nomás, basta de chacota, hasta mañana.