Tomas Bradanovic

11 mayo, 2010

El que no se lava las manos

Archivado en: bomba, pakistani, pesca — tombrad @ 6:44 pm

Y ahí va muy tranquilo don Muhammad Saif-Ur Rehman Khan, nombre extraño para nosotros pero tan común como Juan Pérez en Pakistán. Este caballero estaba hace 4 meses en Chile haciendo práctica profesional en un hotel santiaguino cuando lo invitaron de la embajada de los Estados Unidos para notificarlo que su visa había sido revocada, resulta que al pasar por los detectores de explosivo sonaron las alarmas así es que fue entregado a la policía chilena. Dicen que los perros se volvieron locos al acercarse porque tenía en sus manos, ropa y teléfono celular restos de tetryl, un iniciador para facilitar la detonación de explosivos.
La historia de este señor que no se lavó las manos no puede ser más rara y bizarra, en la foto lo están llevando al servicio médico a constatar lesiones y no me cabe duda que le deben estar radiografiando hasta el pelo por la posibilidad que lleve una bomba implantada en el cuerpo como se ha puesto de moda ultimamente. Cuidado señores médicos, no vayan a poner de mal humor a don Muhammad porque ahí si que ¡kabloom!. Yo creo que se espolvoreó con tetryl a propósito, sepa Moya por que razón, es un asunto muy interesante en todo caso.
El año 2012 se terminan las cuotas de pesca que fueron graciosamente concedidas hace casi 10 años. Los fat-cats de la pesca, liderados por el grupo Angelini ya están saltando como albacoras para conseguir que se las prorroguen por 10 años más y no vayan a tener el mal gusto de licitar las cuotas para que cualquier aparecido las pueda adquirir. “Aparecido” expresión textual de don Francisco Mujica, gerente del grupo Angelini que muestra como se consideran poseedores de una especie de derecho divino sobre los intrusos que amenazan con arrebatar su monopolio.
Don Anacleto Angelini, amasó una de las mayores fortunas del país y muchos ariqueños antiguos lo recuerdan cuando llegó sin nada a Arica, arrendaba una pieza cerca del Hogar del Niño y andaba en una humilde motoneta, en pocos años levantó una industria que alcanzó y superó al gigantesco grupo Banchero del Perú, convirtiéndolo en uno de los empresarios más exitosos de nuestra historia. Superó con éxito el gobierno de Allende y la gigantesca crisis de los petrodólares a mediados de los ochentas. Pero toda moneda tiene dos caras.
Buena parte de su espectacular éxito se debió a estar bien conectado con políticos de la democracia cristiana, tanto así que incorporó a uno de los hermanos Zaldivar, caciques de la DC como socio de la empresa, así se aseguró de tener muchos años con leyes amigables. La industria pesquera ha sido siempre la regalona de los presidentes, se han forrado de millones aunque siguen utilizando barcos arcaicos y técnicas poco menos que artesanales, han depredado a su gusto en lo que solía ser la zona pesquera más rica del mundo, a lo largo de la Corriente de Hundboldt. Ahora hay que buscar los peces con lupa.
Yo creía que el mar estaba repleto de peces pero no es así, es más bien como un enorme desierto casi deshabitado, con unos pocos lugares cercanos a la costa donde se encuentran los cardumenes, existen solo cinco de estas zonas pesqueras en el mundo, una de ellas desde el centro de Chile hasta Perú. Aunque parezca increíble la pesca si se puede agotar porque no es milagrosa ni infinita. Así como el hombre ha ido consumiendo casi todos los animales salvajes y ha tenido que crear granjas industriales de pollos, vacunos y cerdos para alimentarse, es probable que en no muchos años más nadie vuelva a comer un pez capturado en estado salvaje. Aprovechemos mientras podamos.
El hombre no es el único depredador, las ballenas y lobos marinos depredan mucho más que nosotros. Me divierten los defensores de los animales, que ponen el grito en el cielo cuando cazan a una ballena o a un lobo marino y no tienen el menor escrúpulo en comerse un pollo asado o un buen bistec. Mucho menos en usar insecticidas o envenenar a los ratones y baratas o aplastar las moscas ¿que clase de “amor a los seres vivos indefensos” es ese? es pura inconsecuencia, o respetamos la vida o no la respetamos y obviamente que ni siquiera el hindú jainista más fanático respeta la vida, porque necesitamos matar a otros para vivir nosotros.
Que aburrimiento más grande, iba a retomar la tesis pero el ocio acumulado todavía no es suficiente. Voy en el análisis de Porter para definir los indicadores y me da la impresión que todo el maldito asunto es una estupidez, tengo a la mano algunas tesis doctorales sobre lo mismo y son una lata, pura divagación inútil ¿cadena del valor? mis polainas, tengo que hacerlo pero no me convence, puedo seguir adelante igual o botarla y partir desde cero con otro asunto, pero llevo más de 50 páginas y podría zafar con facilidad, si sigo con lo que estoy haciendo sin consultarle a nadie.
Si alguien más está haciendo una tesis le doy un buen consejo: jamás consulten nada a los profesores, son tan ignorantes como el tesista y para ocultar que no tienen idea inventarán dificultades, cambiarán lo que no debe cambiarse y nos obligarán a incluir sus propias ideas estúpidas. La idea del profesor guía como un apoyo es falsa, la gran mayoría de los profesores universitarios que he conocido en mi vida son tontos, ególatras y mediocres, pero tienen una gran virtud: son flojos, si les presentas un paquete completo ni se animarán a revisarlo con cuidado, solo harán un par de cambios para cumplir y listo. Ese es un truco que aprendí cuando escribí mi memoria de grado en los ochentas. El mejor profesor guía es la literatura especializada y otras tesis sobre temas parecidos.
Bueno bueno, mejor me voy, mi amigo el Rucha está de cumpleaños y por culpa de una desagradable e inesperada situación no podré acompañarlo a tomar por esta vez, feliz cumpleaños compadre y como decía el mormón ¡ Tráiganse otra poncheeeeeeeraaaaa!. Hasta mañana.

4 enero, 2010

Sigue el rumbo

Archivado en: cadena alimenticia, pesca — tombrad @ 11:34 pm


Somos primera generación en varias cosas, muchos crecimos antes de las computadoras, algunos vejetes incluso conocimos la vida antes de la televisión, pero hay un cambio que casi nadie se da cuenta y es el de nuestra relación con la cadena alimenticia, hemos pasado de comer animales semi salvajes o de granja a animales de fábrica, producidos en masa con métodos intensivos.

Cuando yo era chico hijitos (ñaca-ñaca) el pollo era un plato de lujo, se vendían junto con los huevos de color y de dos yemas, que costaban un ojo de la cara, el pollo se comía para la pascua, año nuevo o fiestas patrias. Un restaurante famoso de Santiago se llamaba “El Pollo Dorado” y su plato estrella era un pollo frito en canasta con papas fritas, el mismo que hoy es comida chatarra o comida de pobres. ¿Por qué era tan caro el pollo? porque se criaba en granjas de manera artesanal, el campesino tenía 20 pollitos que alimentaba por largo tiempo para después venderlos, y no podían ser baratos por el tiempo, esfuerzo y alimento que tomaba criarlos.
Hoy los pollos de fábrica tardan apenas 50 días o menos desde que nacen para llegar a su peso, así es que son baratísimos, alimentados con harina de pescado y acelerados con químicos y un stress artificial, por eso el pollo es actualmente el alimento del pobre.
Lo mismo está pasando con casi todos los demás alimentos. Hoy el salmón de granja es más barato que un congrio, la carne congelada de Brasil vale una fracción de lo que valía antes, el cerdo es lo más barato que podemos encontrar si es que queremos comer carne. Todos alimentos producidos industrialmente. Con frutas y verduras pasa más o menos lo mismo, ya no vienen de pequeñas chacras como antes sino de agro industrias, que usan abonos, insecticidas y semillas mejoradas en abundancia. El antiguo campesino hoy es un obrero agrícola que trabaja con botas, delantal y mascarilla.
Sin darnos cuenta, probablemente seremos la última generación que se alimentó de manera rutinaria con animales y vegetales más o menos silvestres, lujo que en el futuro será carísimo y solo disponible a muy pocos privilegiados. Las ostras pequeñas y salvajes, el caviar beluga, las trufas son todos lujos que comparten la característica que no pueden ser industrializados. La última frontera que todavía nos está quedando para comer animales salvajes es el pescado. Gran parte del pescado que comemos no viene de granjas ni criaderos sino que del mar abierto, son seguramente los últimos animales salvajes que servirán de alimento.
Me pasaron el dato del extraordinario sitio web de Albert Araldsson, uno de los grandes capitanes pesqueros de nuestro tiempo, donde relata como el número de peces está disminuyendo en todo el mundo y los caladeros, donde los peces se juntaban con el tiempo se han ido vaciando por efectos de una pesca cada vez más intensiva y eficiente. Tal vez también seamos la última generación en disfrutar de un buen congrio o una reineta salvaje.
Muchas acciones del hombre han ido cortando el ciclo reproductivo de los peces impidiendo su reposición y cortando la cadena alimenticia, varias de estas cosas son sorprendentemente contra intuitivas y se alejan mucho de los discursos ambientalistas. Consideremos por ejemplo las focas y lobos marinos, que han crecido desproporcionadamente alrededor de la industria pesquera y que causan tanto o más daño que el hombre en la reproducción de las especies. Sin embargo por campañas ambientalistas está prohibido cazarlas.
Las ballenas son otro competidor fuerte del pescador y al parecer comen más peces que el hombre como puede verse en este artículo. Mientras Greenpeace se dedica a protestar por la explotación de las ballenas, los peces seguramente estarían bien felices cada vez que cazan a una. La polución de las aguas causada por la exploración petrolera también hace lo suyo. Finalmente la pesca pirata y las regulaciones locales depredadoras, para defender intereses creados terminan de completar un cuadro que es mucho más complicado de lo que la propaganda ambientalista puede mostrar.
Ecología es preocuparse de estudiar causas y efectos de manera técnica y práctica, mientras que ambientalismo es sacar provecho político o económico a costillas de los ingenuos que buscan una causa noble en que enrolarse, se trata de dos cosas muy distintas.
Y bueno ahora paso a despedirme con un dicho navegante que aprendí en mis años de chilote, dice así:
Si da el verde con el verde
y el colorado con su igual
entonces nada se pierde
siga el rumbo cada cual
Adivinen para que sirve (marineros abstenerse). Hasta mañana.

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