
Mi columna en La Estrella sobre los jureles enanos sigue produciendo réplicas, a pesar que fue publicada hace ya varias semanas. No es extraño si pensamos en que hay poderosos intereses económicos involucrados, algunos amigos que trabajan en las pesqueras -muchas de ellas se encuentran paralizadas en Arica- me han dicho que mejor me calle la boca, o el teclado en este caso, también apareció en el mismo diario al día siguiente de la columna una réplica del presidente de los sindicatos pesqueros donde me dice -entre otras cosas- “ignorante”, bueno, yo vi a ese presidente y otros de sindicatos exponiendo en el canal del Congreso y me pareció que eso de ignorante le queda mejor a el que a mi, pero que diablos. También me contactaron de una empresa que maneja las comunicaciones corporativas del sector y hoy me llegó un mail bien interesante de un capitán pesquero de la zona central, que reproduzco a continuación.
La verdad es que creo que hay un asunto bien preocupante en esto y es -dicho en palabras sencillas- que los dueños de las industrias se aliaron con los sindicatos para defender la depredación, al fin patrones y obreros encontraron un interés común. Sospecho que lo mismo se va a dar cuando las ganancias mineras se pongan en peligro por regulaciones sanitarias o cuando la industria de celulosa empiece a tirar desechos a destajo a los ríos o cuando los narco agricultores en Arica empiecen a exigir más agua y más hectareas de riego. Los industriales escudados detrás de los sindicatos es la peor combinación que se me puede ocurrir.
No tengo nada contra la pesca industrial, contra la explotación minera o contra la agricultura, pero cuando estos intereses sectoriales empiezan a arruinarnos a todos creo que no tenemos que darles la pasada, por ningún motivo. La pesca industrial se hace muy cerca de la costa en Arica, resultado: tenemos escases de pescado todo el año, con tremenda costa el pescado lo traen de Talcahuano a más de 2000 km al sur y su precio es más caro que la carne de vacuno. Todos pagamos por el beneficio de unos pocos. Para que hablar del olor apestoso que tuvimos que soportar durante años cuando la pesca industrial estaba en su auge.
¿Por que no se van a pescar a alta mar? que hagan sus buques factoría y nos dejen la costa tranquila. Y los picantes que solo saben articular insultos y amenazas, que han estado presionando durante años con huelgas y desórdenes en la calle si no les dan lo que “exigen” que se vayan para la casa nomás, aliados con los grandes capitales son lo peor que puede tener nuestra ciudad.