Tomas Bradanovic

12 febrero, 2008

Pitéate a un flaite

Archivado en: delincuentes, flaites, piteate — tombrad @ 1:15 pm


Estuve evitando el tema durante mucho tiempo, hay poderosas razones por las que no debería escribir sobre los flaites, partiendo por que es un tema de moda y que probablemente no hay mucho que decir, aparte de repetir las acostumbradas quejas. Otro problema es que, al menos técnicamente, yo mismo soy de origen flaite, por lo que mis críticas corresponderían a las de un desclasado como a veces alega mi amigo el Jote Viera.

Cuando niño, apenas llegamos a la población Santiago me hice amigo de un asaltante que era famoso en el barrio: el Bistec. Aparte de su trabajo, era buena persona y se llevaba muy bien con nosotros los chicos que lo admirábamos como un Maradona.

Nos enseñó a hacer estoques colocando clavos de 4 pulgadas en la línea del tren, a desarmar balas (robadas del servicio militar) para sacarles la pólvora, que después se usaban en las escopetas artesanales, y nos contaba entretenidas historias del barrio y de su poco común trabajo. Durante los primeros años iba a buscar a mi mamá a la micro y la acompañaba hasta la casa “por acá anda gente muy mala señora” le decía, muerto de la risa.

Para los que no son de Chile les debo aclarar que un flaite es un tipo de clase baja que se dedica a alguna actividad deshonrosa: puede ser ladrón, asaltante, cuida autos y ratero, vago pandillero, traficante, miembro de una barra brava o cosas por el estilo. Todo este preámbulo para aclarar que, en mi opinión, no todos los flaites son iguales: not all flaites was created equal.

Existe una especie de flaite new age, que se desarrolló al amparo de las nuevas leyes que, desde principios de los noventas, permiten cometer delitos con un alto nivel de impunidad. Los antiguos flaites -que yo conocí- eran hijos del rigor, hacían un trabajo muy peligroso y cuando caían en la cárcel se tiraban como mínimo 3 años esperando que los enjuiciaran, de ahí para arriba era la cosa. El flaite antiguo era generalmente un tipo de respeto, con su sistema de valores algo deformado, pero por el peligro de su profesión, estaba obligado a ser cuidadoso, los locos de antes se morían muy jóvenes o se hacían viejos en la cárcel.

La impunidad combinada con la publicidad y las ideas permisivas -que dicen que todo es responsabilidad de una sociedad malvada y no de los malvados- generaron a los nuevos flaites que vemos ahora. Estos se caracterizan por ser bacanes, bien alimentados, fofos y cobardes, pero envalentonados en grupo o con una pistola (canuto) en la mano. Pudiendo hacer daño de lejos cualquiera es valiente. Como ahora el delito es rentable pueden comprarse zapatillas caras y pagar sus vicios sin medida, están bien armados y las escopetas artesanales pasaron a la historia; ahora son Taurus, CZ y Beretta semiautomáticas, para eso tienen plata y se pueden comprar las mejores herramientas disponibles.

Por eso no es raro que lo más característico del nuevo flaite sea la insolencia: saben que nos tienen acorralados, desde el ratero cuidador de autos, que chantajea descaradamentente para que le den moneas, hasta el finado Indio Juan de la San Gregory, son insolentes y cobardes, buenos para amenazar y actuar sobre seguro, pero unos gallinas cuando los pescan. Por eso, aunque en general no me gusta la idea de pitearse a un flaite porque muchas veces pagan justos por pecadores, creo que para estos flaites new age la mejor solución sería la inyección letal, o deshacer todo el maldito sistema permisivo que ha cultivado y alimenta a estos untermenshen, y ojo, que de nazi yo no tengo nada pero la palabrita les cae perfecto.

Pitéate a un flaite

Archivado en: delincuentes, flaites, piteate — tombrad @ 1:15 pm


Estuve evitando el tema durante mucho tiempo, hay poderosas razones por las que no debería escribir sobre los flaites, partiendo por que es un tema de moda y que probablemente no hay mucho que decir, aparte de repetir las acostumbradas quejas. Otro problema es que, al menos técnicamente, yo mismo soy de origen flaite, por lo que mis críticas corresponderían a las de un desclasado como a veces alega mi amigo el Jote Viera.

Cuando niño, apenas llegamos a la población Santiago me hice amigo de un asaltante que era famoso en el barrio: el Bistec. Aparte de su trabajo, era buena persona y se llevaba muy bien con nosotros los chicos que lo admirábamos como un Maradona.

Nos enseñó a hacer estoques colocando clavos de 4 pulgadas en la línea del tren, a desarmar balas (robadas del servicio militar) para sacarles la pólvora, que después se usaban en las escopetas artesanales, y nos contaba entretenidas historias del barrio y de su poco común trabajo. Durante los primeros años iba a buscar a mi mamá a la micro y la acompañaba hasta la casa “por acá anda gente muy mala señora” le decía, muerto de la risa.

Para los que no son de Chile les debo aclarar que un flaite es un tipo de clase baja que se dedica a alguna actividad deshonrosa: puede ser ladrón, asaltante, cuida autos y ratero, vago pandillero, traficante, miembro de una barra brava o cosas por el estilo. Todo este preámbulo para aclarar que, en mi opinión, no todos los flaites son iguales: not all flaites was created equal.

Existe una especie de flaite new age, que se desarrolló al amparo de las nuevas leyes que, desde principios de los noventas, permiten cometer delitos con un alto nivel de impunidad. Los antiguos flaites -que yo conocí- eran hijos del rigor, hacían un trabajo muy peligroso y cuando caían en la cárcel se tiraban como mínimo 3 años esperando que los enjuiciaran, de ahí para arriba era la cosa. El flaite antiguo era generalmente un tipo de respeto, con su sistema de valores algo deformado, pero por el peligro de su profesión, estaba obligado a ser cuidadoso, los locos de antes se morían muy jóvenes o se hacían viejos en la cárcel.

La impunidad combinada con la publicidad y las ideas permisivas -que dicen que todo es responsabilidad de una sociedad malvada y no de los malvados- generaron a los nuevos flaites que vemos ahora. Estos se caracterizan por ser bacanes, bien alimentados, fofos y cobardes, pero envalentonados en grupo o con una pistola (canuto) en la mano. Pudiendo hacer daño de lejos cualquiera es valiente. Como ahora el delito es rentable pueden comprarse zapatillas caras y pagar sus vicios sin medida, están bien armados y las escopetas artesanales pasaron a la historia; ahora son Taurus, CZ y Beretta semiautomáticas, para eso tienen plata y se pueden comprar las mejores herramientas disponibles.

Por eso no es raro que lo más característico del nuevo flaite sea la insolencia: saben que nos tienen acorralados, desde el ratero cuidador de autos, que chantajea descaradamentente para que le den moneas, hasta el finado Indio Juan de la San Gregory, son insolentes y cobardes, buenos para amenazar y actuar sobre seguro, pero unos gallinas cuando los pescan. Por eso, aunque en general no me gusta la idea de pitearse a un flaite porque muchas veces pagan justos por pecadores, creo que para estos flaites new age la mejor solución sería la inyección letal, o deshacer todo el maldito sistema permisivo que ha cultivado y alimenta a estos untermenshen, y ojo, que de nazi yo no tengo nada pero la palabrita les cae perfecto.

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