Tomas Bradanovic

11 agosto, 2010

La flecha del tiempo

Archivado en: imprevisión, planificar — tombrad @ 11:22 am

De nuevo en Tacna, pero esta vez nos fuimos con mi viejo amigo y compañero el Matute a almorzar y hacer las compras para que lleve regalos a Puerto Montt, no vaya a ser cosa que no lo reciban de vuelta si llega con las manos vacías. No llevo la cuenta de la cantidad de veces que viajamos a Tacna para pasar contrabando cuando estudiábamos en la universidad, desde esa época mi amigo se movía como pez en el agua en la ciudad del lado.

Debe haber sido en 1980 cuando fuimos por primera vez a Tacna atraídos por la fama del Pollo Pechugón, desde esos años nos hicimos habituales de la ciudad, acompañando al Matute conocí a mi dentista Jorge Lostaneau, al doctor Sakurai que me sacó un lunar, al Patroncito donde íbamos a comer y tantos otros lugares que ya ni existen. Durante el primer gobierno de Alan García viajábamos todos los días, a veces varias veces al día a llenar el estanque con gasolina a precios ridículamente baratos. En fin, desde esos años hicimos nuestra segunda casa en Tacna, siempre teníamos algún conocido o un dato especial y ahora, después de tantos años volvimos a las pistas.
Pero se me había olvidado una de sus muchas rarezas: a la hora de comprar el Matute resulta insoportable porque pasa horas regateando, escoge algo y se arrepiente, se devuelve y pregunta una y otra vez lo mismo, se hace el simpático, cambia lo que compró y es capaz de caminar kilómetros para encontrar algo que -según él- es una buena compra. Así estuvimos todo el día en esta especie de máquina del tiempo que me devolvió a los años cuando éramos estudiantes y nuestra preocupación principal era si nos íbamos a comprar una de Capel o una de Control para la salida en la noche. Todo muy bien, especialmente porque su hermano Eduardo es profesor pero chef de corazón así es que al llegar nos estaba esperando con anchoas, aceitunas preparadas, mucho salmón ahumado, queso, en fin, nos dimos un mini banquete, todo bien. Sacamos unas pocas fotos que pueden ver AQUI.
A propósito de los 33 mineros que están atrapados en la mina San José de Copiapó, estaba conversando esta mañana con un profesor que trabajó durante muchos años en las minas de Lota, El Salvador y Chuuquicamata, desde que se produjo el accidente me había dicho que era muy difícil que con una sonda le apuntaran al lugar donde están los mineros, yo no veía que problema puede haber en hacer un hoyo profundo vertical hasta que me lo explicó de esta manera “imagínate que tienes una vara de 700 metros de largo (7 cuadras) y tomándola de un extremo tienes que apuntar a un lugar preciso en la otra punta, las posibilidades de apuntar son bien pocas. Agrégale que en la roca es prácticamente imposible hacer una perforación perfectamente vertical porque hay diferentes capas y densidades que desvían la perforación de los noventa grados, a 700 metros la desviación más pequeña puede llevarte a muchos metros de distancia”.
En verdad no había pensado en eso. Tal vez lo más práctico sea ir de frente con excavadoras a abrirse paso en el derrumbe, pero también es lo más peligroso. El rescate se ve endiabladamente difícil. La minería y la pesca son dos de los trabajos más peligrosos que existen en nuestro país, no se trata solamente de medidas de seguridad sino que los trabajos son de por si peligrosos por más seguridad que se aplique porque ninguna seguridad es absoluta, simplemente se trata de bajar riesgos pero jamás pueden eliminarse. Claro que la mina San José había dado muchos avisos de lo peligrosa que era, pero yo he visto a los viejos bajando a piques pirquineros o a tripulantes pesqueros trabajando, es sorprendente que no existan más accidentes en estas faenas porque cada día se están jugando el pellejo.
En todo caso es bien tonto hablar como hizo un obispo de “esclavitud” de los trabajadores, nadie hace obligado esos trabajos riesgosos y mientras contaran con los permisos y documentación en regla el asunto es técnicamente un accidente. Si las autoridades de Sernageomin o lo que corresponda no fiscalizaron adecuadamente que respondan ahora, todo lo que no está expresamente prohibido en los negocios privados es lícito, ni la ética ni la moral tienen nada que ver con esto.
Conversando con mi amigo me doy cuenta de lo indolente y despreocupado por el futuro que soy yo, cuando estudiábamos el ya tenía planificado su casamiento, la cantidad de hijos, a que se iba a dedicar y muchos otros detalles. Yo en cambio no tengo idea de donde voy a sacar plata para sobrevivir el año que viene y en verdad nunca me he preocupado por eso, creo que es más importante hacer algo que me guste y dejarme llevar por la corriente de la suerte. Matute tiene gran preocupación por el futuro y tres seguros de vida, yo nunca he tenido previsión, ni menos ahorros para cuando viejo ni seguro de salud de ningún tipo. En fin, es muy entretenido conversar con alguien que piensa tan diferente, sirve para aclarar nuestras propias ideas.
Hay dos maneras en que la mayoría de las personas se enfrentan con el futuro. Por un lado están los que piensan que la suerte no existe sino que se la hace uno mismo, esos piensan que hay alguna clase de determinismo en el mundo y que si uno hace lo correcto le tiene que ir bien, si le va mal es porque se equivocó. La gente que piensa así, ve al mundo como un mecanismo de relojería donde a cada causa corresponde un mismo efecto, son los planificadores cuidadosos que solo toman “riesgos calculados”. En la ruleta juegan a color o par e impar.
Por otro lado están los locos que creen que todo es suerte y dicen que el que no se arriesga no pasa el río, son los que les gusta la aventura y creen que un golpe de suerte les puede arreglar o arruinar la vida. Les gusta ir al casino y comprar boletos de lotería aunque sepan que las esperanzas de éxito sean infinitesimales, esos juegan a pleno en la ruleta. Creo que las dos formas son igual de buenas siempre que no sean extremas, el caso es que el Matute tiende a jugar más al par o impar y me gusta más el pleno.
Y en la mitad del invierno parece que está llegando el verano a Arica, llevamos dos días seguidos de sol, que maravilla. Yo ahora me voy a dedicar a producir riqueza por un ratito, seré despreocupado pero no tanto. Hasta mañana.

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