Tomas Bradanovic

13 agosto, 2009

Lo mejor de lo nuestro.

Archivado en: contaminacion, plomo, promel — tombrad @ 10:07 am


Y avanza el crudo invierno en Arica, anoche entraron a robar a la casa aprovechando que nos quedamos sin perro y que estábamos profundamente dormidos, justo al otro día que apareció mi columna de La Estrella de Arica donde reclamaba contra los delincuentes ¿será que algún ladronzuelo leyó la columna? no sería primera vez que lo que coloco en el diario me trae cola.

Se robaron dos bidones de gas, bien torpes los ladrones porque la aspiradora estaba al lado de los bidones y no se la llevaron, si hubiesen entrado estaban los dos notebooks y varias cositas más, pero los tipos -afortunadamente- no eran ambiciosos, los bidones son fáciles de vender y pueden financiar un par de papelillos, en Arica todo se hace a pequeña escala y con el mínimo esfuerzo. Nuestra casa siempre ha quedado abierta, cualquiera puede entrar, pasearse y salir, cuando el Beppy estaba vivo sus feroces ladridos espantaban a los flaites, necesitamos reemplazarlo con urgencia. El green Monster también se mantiene abierto, cualquiera puede entrar y llevárselo, la casa rodante cuando está desocupada en la playa es cuestión de engancharla y llevársela, bah, son solo cosas.
El asunto del plomo sigue creciendo, ahora aparecieron unos consultores en manejo ambiental Antezana Consultores se llaman, que parece que hicieron lo mismo, esta vez internando residuos que contenían cianuro y almacenando baterías en desuso que supuestamente iban a tratar con inceneración. Al final se dice que dejaron todo botado en la ya famosa Quebrada Encantada. Arica está lleno de esos escándalos que hacen muy mal a la imagen de la ciudad, sin duda que tiene mucha menos contaminación real que cualquier ciudad desarrollada, de esas que tanto cacarean por su respeto al medio ambiete, sin embargo hay algo que da muy mala imagen a la ciudad y es la indiferencia y el encubrimiento sistemático cada vez que aparece un problema.
Como es la ciudad donde todos nos conocemos la primera reacción es siempre tapar, negar todo, echarle la culpa a otros, decir que nada está comprobado que son puros chismes. Es un ciclo que hemos visto muchas veces. Después, cuando no se puede seguir tapando viene el canibalismo, la cacería de brujas y todos empiezan a comportarse como pirañas cuando huelen sangre. Arica se caracteriza por ser una ciudad de pillos donde todo el mundo trata de sacar ventajas personales de las cosa, por eso las opiniones más popuares giran siempre en torno a compensaciones, subsidios e indenmizaciones.
Finalmente llega el olvido, con lo que se cierra el ciclo. Estas cosas siempre se olvidan porque -con la mano en el corazón- a nadie le importa un maldito pepino los asuntos ambientales, excepto si pueden sacar algún provecho de eso, como la tracalada de políticos que de la noche a la mañana aparecieron convertidos al greepeace a ver si encuentran algún gil que les crea. Esa es la verdad verdadera, a nadie le importa, ni a los propios afectados ¿creen que los que toman agua con boro -gracias al negociado del gobierno con la empresa española Desalari- realmente les interesa el problema? claro que no, a menos que vean la posibilidad de agarrar alguna indenmización, en caso contrario se pueden morir tomando agua con boro, no están ni ahí.
Con lo del plomo estámos en la etapa de las pirañas, enloquecidas con el olor de la sangre, hay un frenesí de denuncias que durará hasta que se den cuenta que no pueden sacar plata ni votos, después de eso todo pasará al olvido de nuevo. Así somos y que jué.

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