Tomas Bradanovic

24 febrero, 2009

Como terminar con la pobreza en el mundo

Archivado en: arica, bilout, pobreza — tombrad @ 11:49 pm


Mi amigo Freddy me manda desde California una de esas cadenas de mail que dice así:

¿¡CRISIS!? SENCILLO CÁLCULO, IMPRESIONANTE RESULTADO
Reflexión y sencillo cálculo enviados a CNN por un televidente :

“El plan de rescate a los bancos con dinero de los contribuyentes, que aún se discute en el congreso de los EE.UU., costará la indimensionable cifra de: 700.000 millones de dólares, más los 500.000 millones que ya se le ha entregado a la banca, más los miles de millones que entregarán los gobiernos de Europa a los bancos en crisis en ese continente.

Pero para tratar de dimensionar, sólo en algo, las cifras involucradas, el televidente hace el siguiente cálculo: El planeta tiene 6.700 millones de habitantes; si se dividen sólo los 700.000 millones de dólares entre los 6.700 millones de personas que habitan el planeta, equivale a entregarle 104 MILLONES DE DOLARES A CADA UNO’.


Con eso, no sólo se erradica de inmediato toda la pobreza del mundo, sino que automáticamente se convierte en MILLONARIOS a TODOS LOS HABITANTES DE LA TIERRA’.

Concluye diciendo:
“Parece que realmente hay un pequeño problema en la distribución de la riqueza”

Como tengo la maldita costumbre de no dejarme llevar por la primera impresión, me puse a fantasear que pasaría si, el día de mañana el presidente Obama le hiciera caso al bienintencionado televidente de CNN y decidiera usar esa plata en repartirle 104 millones de dólares a cada persona de la tierra para así terminar con la pobreza.
Entonces, en un día bendito yo recibiría los 104 millones que me corresponden ¿que haría con la plata entonces? Primero que nada la contaría varias veces, no vaya a ser cosa que me hayan robado uno o varios billetes de a 100, luego la ordenaría en montoncitos, con todos los billetes para el mismo lado, es algo que hago siempre que tengo harta plata y me produce una gran satisfacción.
Pero llegará el momento en que me aburra de acomodar billetes ¿que haré entonces? probablemente decida ir a la botillería El Burro Loco para comprar un six-pack de Coronas y celebrar como corresponde. Pero lo más probable es que el burro loco estará celebrando porque también es un millonario en dólares, seguramente se estará tomando el mismo su inventario y no le dara maldita gana de trabajar ¿para que si ya es millonario?
Y así pasarán los primeros días en ese nuevo mundo feliz donde gracias a la sagacidad de un televidente y la bondad de Obama se terminó la pobreza en el mundo, porque todos son millonarios en dólares. Pero después de un tiempo yo seguiré irritado porque a nadie le interesa venderme cerveza y el burro loco le va a dar hambre y a nadie le interesará hacer pan ni vender nada. Entonces todos se darán cuenta que a pesar de ser millonarios no les sirve de nada porque no tienen como comprar.
Entonces aparecerán algunos vivarachos -siempre aparecen- que dirán “yo les vendo pan, pero a 200 mil dólares el kilo”, ¡tate! exclamará el burro loco que, como buen dueño de botillería no tiene un pelo de tonto y colocará un cartel en su local “Cerveza Cristal, 500 mil dólares la botella”. Así después de un tiempo, algunos tira y afloja, con el coro de los moralistas que quedarán afónicos despotricando contra los chupasangres aprovechadores,  la gente volverá a ser más o menos tan rica o pobre como era antes. Eso pasaría, se los doy firmado. 
Y la distribución de la riqueza ahí si que sería perfecta, porque ningún gobierno alcanzaría a meterse en los tira y afloja de los precios, así es que tendríamos el 90% o más de la riqueza del mundo concentrada en el 10% o menos de las personas, es decir la distribución tal como debe ser con la plata en manos de los más hábiles. Pensándolo bien no es mala idea del televidente, sería como  una lotería rápida donde todos partiríamos iguales pero terminaríamos muy, muy desiguales, como corresponde.
Y como se dijo se hizo, ya llevo más de mil fotos organizadas en slideshow en la página Arica without makeup, si tienen tiempo denle un vistazo, estoy referenciando las fotos con Google Maps y he incluído una descripción de los principales barrios con un eyeball en Google Eart para cada uno, me faltan fotos pero de a poquito, de atras pica el indio. Hasta mañana. 

29 febrero, 2008

Huichipirichi

Archivado en: impuestos, pobreza, rico — tombrad @ 6:42 pm

En estos días ando como el ministro de hacienda, a todo lo que me pasa le veo el lado bueno. Fíjense que estaba pensando que este es el mejor momento para andar sin ni un peso en el bolsillo. Tengo que aceptar que algunos tiempos andaré con plata y otros en la miseria, por mis sistema adverso a la seguridad económica. Pero no siempre fué así señores.

Varios años atrás, en los noventas, yo ganaba harta plata con los primeros proyectos de inversión pública, y después que me aburrí de gastarla en vino, mujeres y canciones -menos mal que me aburrí luego- y de comprarme un auto nuevo, computadores y otras cosas más o menos inútiles, me puse a juntar para comprarme la casa y después construir. La cosa es que en un momento tenía como 20 millones de pesos en billetes -no es broma- porque cambiaba los cheques en efectivo y escondía los billetes adentro del gabinete de un computador que no usaba. Igualito que las viejas.

Como arrendaba una pieza de pensión y no tenía mayores gastos, la plata se me empezó a acumular y la contaba todos los días como Rico Mc Pato, pero empecé a preocuparme de que alguien entrara a la pieza y me robara el computador, maldiciera su mala suerte al ver que no prendía y luego se llevara la sorpresa de su vida al abrirlo. Llegué a soñar que me pasaba eso. Además empecé a tentarme al ver los intereses qu pagaban por depósitos a plazo, que en esos años eran casi el 2% mensual. Así es que después de mi primera alegría llegaron mis primeros problemas: que hacer con los billetes que se iban acumulando.

Al contrario de lo que se piensa no es fácil decidir que se hace con la plata cuando a uno se le acumula, existen varios problemas partiendo por el de esconderla del inspector de impuestos, como guardarla físicamente y como evitar que vaya perdiendo su valor. Y me empecé a quebrar la cabeza revisando cada una de mis alternativas.

En teoría la mejor alternativa era invertirla en un buen negocio, pero eso significaba riesgo y trabajo, además nuy pocos años antes yo había tenido una bancarrota espantosa y no quería repertirme el plato por ningún motivo. Lo otro era seguir acumulándola, escondida en algún lugar seguro, pero el miedo a que me robaran, especialmente cuando movía los billetes de un lugar a otro me tenía enfermo. Así es que opté por los depósitos a plazo, tomé dos depósitos en bancos distintos rogando por que no viniera ningún crack financiero ni nada de eso.

Es muy rara la sensación de llegar a un banco con paquetes de billetes y salir con un pedazo de cartulina, con la advertencia de que si se me pierde me voy a pique. La verdad es que nunca me sentí cómodo con el asunto de los depósitos, ni siquiera cuando iba a renovarlos, porque me pareció que era una solución para flojos y cobardes Claro, todavía no se desarrollaba en mí el culto a la flojera. Incluso una vez tuve extraviado un certificado de depósito y mejor ni les cuento lo mal que lo pasé.

La cosa es que estuve buscando todo un año hasta que encontré una casa que se vendía en 8 millones, la compré sin verla y entre arreglos, pitos y flautas, me gasté dos o tres veces esa cantidad mientras sigue construída a medias. Pero la casa y las fallas de los autos finalmente fueron la solución a mi problema de tener plata acumulada, en un par de años me quedé sin ni uno y volví a la economía de subsistencia que he tenido la mayor parte de mi vida.

Lo peor es que pasados los años, ya no tenía ni uno, cuando me llegó una carta con el membrete del Servicio de Impuestos Internos donde amablemente me citaban al departamento de fiscalización para que “justificara el origen de fondos”. Resulta que me cazaron con los malditos depósitos a plazo, y no les cuadraba que habiendo ganado tanta plata hubiese vivido como pobre durante todos esos años.

La amable fiscalizadora -que a todo esto estaba más o menos- me hizo una presunción de mis gastos y luego una de esas ofertas que no se pueden rechazar: “firma aquí por el pago voluntario de impuestos no declarados o nos vamos a juicio. Al puro estilo Homero Simpson le dije “vengan esas firmas” y firmé todo lo que me puso por delante.

Luego que firmé le expliqué que no tenía ni un centavo, que podían tomarme de los pies, ponerme boca abajo y sacudirme y de mis anémicos bolsillos solo saldrían miguitas de pan, tal vez un clip. No me creyó mucho, pero me dijo que no me preocupara, porque tesorería me iba a dar una cuponera para pagar la deuda en 10 cuotas. Por supuesto que cuando llegó la maldita cuponera la boté a la basura como si tuviera sarna, y durante años no me devolvieron los pagos provisionales de los impuestos a cuenta de esa y otras deudas que tengo con papa fisco.

En fin, me pillaron igual que Al Capone, yo que había hecho tanta cosa ilegal en mi pervertida vida y me vinieron a agarrar por los impuestos, más encima injustamente. Pasaron los años y en diciembre del 2006 me cortaron el agua. Y así he andado pato y feliz desde entonces sin preocupaciones de ninguna clase aparte de cosas menores como pagar las cuentas, pero siempre aparece algo, Dios aprieta pero no ahorca.

Ahora le veo el lado bueno al maldito asunto: durante años tuve ingresos en dólares, ahora estaría enfermo con la devaluación, un problema menos. No me preocupa que me roben, ni perder intereses, ni perder un maldito certificado de depósito y, lo mejor de lo mejor, me muero de la risa cada vez que paso frente al edificio del Servicio de Impuestos Internos. Hay cosas que son impagables, pasar por el SII y hacerle “hichipirichi” es una de las mayores alegrías de mi triste vida.

Huichipirichi

Archivado en: impuestos, pobreza, rico — tombrad @ 6:42 pm

En estos días ando como el ministro de hacienda, a todo lo que me pasa le veo el lado bueno. Fíjense que estaba pensando que este es el mejor momento para andar sin ni un peso en el bolsillo. Tengo que aceptar que algunos tiempos andaré con plata y otros en la miseria, por mis sistema adverso a la seguridad económica. Pero no siempre fué así señores.

Varios años atrás, en los noventas, yo ganaba harta plata con los primeros proyectos de inversión pública, y después que me aburrí de gastarla en vino, mujeres y canciones -menos mal que me aburrí luego- y de comprarme un auto nuevo, computadores y otras cosas más o menos inútiles, me puse a juntar para comprarme la casa y después construir. La cosa es que en un momento tenía como 20 millones de pesos en billetes -no es broma- porque cambiaba los cheques en efectivo y escondía los billetes adentro del gabinete de un computador que no usaba. Igualito que las viejas.

Como arrendaba una pieza de pensión y no tenía mayores gastos, la plata se me empezó a acumular y la contaba todos los días como Rico Mc Pato, pero empecé a preocuparme de que alguien entrara a la pieza y me robara el computador, maldiciera su mala suerte al ver que no prendía y luego se llevara la sorpresa de su vida al abrirlo. Llegué a soñar que me pasaba eso. Además empecé a tentarme al ver los intereses qu pagaban por depósitos a plazo, que en esos años eran casi el 2% mensual. Así es que después de mi primera alegría llegaron mis primeros problemas: que hacer con los billetes que se iban acumulando.

Al contrario de lo que se piensa no es fácil decidir que se hace con la plata cuando a uno se le acumula, existen varios problemas partiendo por el de esconderla del inspector de impuestos, como guardarla físicamente y como evitar que vaya perdiendo su valor. Y me empecé a quebrar la cabeza revisando cada una de mis alternativas.

En teoría la mejor alternativa era invertirla en un buen negocio, pero eso significaba riesgo y trabajo, además nuy pocos años antes yo había tenido una bancarrota espantosa y no quería repertirme el plato por ningún motivo. Lo otro era seguir acumulándola, escondida en algún lugar seguro, pero el miedo a que me robaran, especialmente cuando movía los billetes de un lugar a otro me tenía enfermo. Así es que opté por los depósitos a plazo, tomé dos depósitos en bancos distintos rogando por que no viniera ningún crack financiero ni nada de eso.

Es muy rara la sensación de llegar a un banco con paquetes de billetes y salir con un pedazo de cartulina, con la advertencia de que si se me pierde me voy a pique. La verdad es que nunca me sentí cómodo con el asunto de los depósitos, ni siquiera cuando iba a renovarlos, porque me pareció que era una solución para flojos y cobardes Claro, todavía no se desarrollaba en mí el culto a la flojera. Incluso una vez tuve extraviado un certificado de depósito y mejor ni les cuento lo mal que lo pasé.

La cosa es que estuve buscando todo un año hasta que encontré una casa que se vendía en 8 millones, la compré sin verla y entre arreglos, pitos y flautas, me gasté dos o tres veces esa cantidad mientras sigue construída a medias. Pero la casa y las fallas de los autos finalmente fueron la solución a mi problema de tener plata acumulada, en un par de años me quedé sin ni uno y volví a la economía de subsistencia que he tenido la mayor parte de mi vida.

Lo peor es que pasados los años, ya no tenía ni uno, cuando me llegó una carta con el membrete del Servicio de Impuestos Internos donde amablemente me citaban al departamento de fiscalización para que “justificara el origen de fondos”. Resulta que me cazaron con los malditos depósitos a plazo, y no les cuadraba que habiendo ganado tanta plata hubiese vivido como pobre durante todos esos años.

La amable fiscalizadora -que a todo esto estaba más o menos- me hizo una presunción de mis gastos y luego una de esas ofertas que no se pueden rechazar: “firma aquí por el pago voluntario de impuestos no declarados o nos vamos a juicio. Al puro estilo Homero Simpson le dije “vengan esas firmas” y firmé todo lo que me puso por delante.

Luego que firmé le expliqué que no tenía ni un centavo, que podían tomarme de los pies, ponerme boca abajo y sacudirme y de mis anémicos bolsillos solo saldrían miguitas de pan, tal vez un clip. No me creyó mucho, pero me dijo que no me preocupara, porque tesorería me iba a dar una cuponera para pagar la deuda en 10 cuotas. Por supuesto que cuando llegó la maldita cuponera la boté a la basura como si tuviera sarna, y durante años no me devolvieron los pagos provisionales de los impuestos a cuenta de esa y otras deudas que tengo con papa fisco.

En fin, me pillaron igual que Al Capone, yo que había hecho tanta cosa ilegal en mi pervertida vida y me vinieron a agarrar por los impuestos, más encima injustamente. Pasaron los años y en diciembre del 2006 me cortaron el agua. Y así he andado pato y feliz desde entonces sin preocupaciones de ninguna clase aparte de cosas menores como pagar las cuentas, pero siempre aparece algo, Dios aprieta pero no ahorca.

Ahora le veo el lado bueno al maldito asunto: durante años tuve ingresos en dólares, ahora estaría enfermo con la devaluación, un problema menos. No me preocupa que me roben, ni perder intereses, ni perder un maldito certificado de depósito y, lo mejor de lo mejor, me muero de la risa cada vez que paso frente al edificio del Servicio de Impuestos Internos. Hay cosas que son impagables, pasar por el SII y hacerle “hichipirichi” es una de las mayores alegrías de mi triste vida.

2 julio, 2007

Los intermediarios de los pobres

Archivado en: desigualdad, pobreza, superacion de la pobreza — tombrad @ 9:39 pm
Parece que nadie es responsable de lo qe le pasa, ni los ladrones, ni los borrachos, los asesinos, todos son víctimas de una sociedad excluyente. de un sistema injusto o de la explotación de los empresarios.

Que cosa más rara, cuando a la gente le pasa algo bueno es siempre gracias a su inteligencia, pero cuando les pasa algo malo jamás es culpa de su estupidez. Siempre la culpa la tiene algún otro.

¿Como llegamos a este estado de cosas donde nadie quiere pagar la cuenta por sus errores?, lo peor es que conviene no pagar las cuentas, los que pagan son los verdaderos estúpidos.

Se va a reformar el sistema de pensiones en Chile para incorporar un fondo solidario ¿que significa esto? que los que jamás hemos cotizado un solo peso tendremos derecho a una pensión mínima garantizada, de por vida a partir de cierta edad. ¿Y como se va a pagar esa pensión? con plata de los impuestos, lógicamente. O sea todos pagamos y el grupito de ladrones que dirige al país se lleva el aplauso por ser solidario ¡que fácil es ser solidario con la plata ajena!.

Los delincuentes menores de edad no irán a la cárcel, claro que no, porque la cárcl es una escuela del delito. Irán a cómodos spa donde vivirán mucho mejor que en sus propias casas ¿cual es el mensaje? el crimen paga, hay que ser ladrón porque se pasa mejor, además que son presentados como pobres víctimas de una sociedad injusta.

¿Y que me dicen de los pobres? los que jamás se interesaron por estudiar, los alcoholicos y buenos para la droga, los locos que han pasado toda su vida tomando decisiones estúpidas y equivocadas también son víctimas de la sociedad. No solo eso; los que hemos salido de la pobreza ¡tenemos una deuda con ellos! que me lleve el diablo si tengo deuda con alguno de esos vacunas.

Claro que hay gente muy buena y de esfuerzo que ha tenido mala suerte y no ha podido salir de la miseria ¿y que me importa? si yo gozo de buena salud ¿es mi culpa que haya gente que se enferme?. Lógico que si conozco a alguien que merezca una mano y si yo puedo -y quiero- ayudarlo lo haré con gusto. Pero eso no significa que venga un maldito cura o un ladrón con autoridad política a decirme que yo soy el responsable y que tengo la obligación de cargar con el muerto.

Me dan mucha rabia estos intermediarios de los pobres. Es además un excelente negocio porque se las arreglan para infiltrar el sentimiento de culpa a personas perfectamente sanas y felices, convirtiéndolos en patéticos corazones de abuelita. Lo peor del caso es que ellos -los intermediarios- jamás ponen ni uno de su bolsillo, hacen que los demás se metan la mano al bolsillo mientras ellos se llevan los aplausos por buenos y generosos. Eso si que es un caza-giles.

No hay nada políticamente más rentable que ser Tribuno de la Chusma, durante la Republica Romana era un puesto muy codiciado y ellos fueron finalmente los que desprestigiaron la democracia por varios siglos. El tribuno de la chusma se encargaba de alimentar el resentimiento de los pobres y de infiltrar sentimientos de culpa a los ricos.

Es muy fácil decirle a un idota que su mala situación no tiene nada que ver con la cadena de malas decisiones que ha tomado en su vida, sino que ha sido víctima inevitable de muchas injusticias, aún cuando fuera cierto en un caso específico, se aplicaría el dicho: fool me once shame on you, fool me twice shame on me!

En fin, para que no se quejen que escribo sobre muchas cosas en una misma entrada lo dejaré hasta aquí nomás. Solo quería expresar mi repugnacia visceral por esos hipócritas intermediarios de los pobres, que les gusta hacerse pasar por generosos repartiendo la plata que no es de ellos. Me refiero específicamente a ciertos curas y políticos, ojalá se pudran en el infierno, como sin duda se lo merecen.

Y ya con esta me despido, luego de hacer gala de mi gran sensibilidad social me voy a hacer tuto. Si bien soy pobre nunca seré un resentido que le anda echando la culpa a otros de lo que es mi responsabilidad. Y cuando me haga millonario espérense sentaditos que voy a tener esos estúpidos sentimientos de culpa, ni lo sueñen.

¡Ah! antes que se me olvide, en el slideshow de hoy los invito a dar una vuelta por mi muy querido Iquique, Tierra de Campeones (y de lo que rima con campeones).

>Los intermediarios de los pobres

Archivado en: desigualdad, pobreza, superacion de la pobreza — tombrad @ 9:39 pm

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Parece que nadie es responsable de lo qe le pasa, ni los ladrones, ni los borrachos, los asesinos, todos son víctimas de una sociedad excluyente. de un sistema injusto o de la explotación de los empresarios.

Que cosa más rara, cuando a la gente le pasa algo bueno es siempre gracias a su inteligencia, pero cuando les pasa algo malo jamás es culpa de su estupidez. Siempre la culpa la tiene algún otro.

¿Como llegamos a este estado de cosas donde nadie quiere pagar la cuenta por sus errores?, lo peor es que conviene no pagar las cuentas, los que pagan son los verdaderos estúpidos.

Se va a reformar el sistema de pensiones en Chile para incorporar un fondo solidario ¿que significa esto? que los que jamás hemos cotizado un solo peso tendremos derecho a una pensión mínima garantizada, de por vida a partir de cierta edad. ¿Y como se va a pagar esa pensión? con plata de los impuestos, lógicamente. O sea todos pagamos y el grupito de ladrones que dirige al país se lleva el aplauso por ser solidario ¡que fácil es ser solidario con la plata ajena!.

Los delincuentes menores de edad no irán a la cárcel, claro que no, porque la cárcl es una escuela del delito. Irán a cómodos spa donde vivirán mucho mejor que en sus propias casas ¿cual es el mensaje? el crimen paga, hay que ser ladrón porque se pasa mejor, además que son presentados como pobres víctimas de una sociedad injusta.

¿Y que me dicen de los pobres? los que jamás se interesaron por estudiar, los alcoholicos y buenos para la droga, los locos que han pasado toda su vida tomando decisiones estúpidas y equivocadas también son víctimas de la sociedad. No solo eso; los que hemos salido de la pobreza ¡tenemos una deuda con ellos! que me lleve el diablo si tengo deuda con alguno de esos vacunas.

Claro que hay gente muy buena y de esfuerzo que ha tenido mala suerte y no ha podido salir de la miseria ¿y que me importa? si yo gozo de buena salud ¿es mi culpa que haya gente que se enferme?. Lógico que si conozco a alguien que merezca una mano y si yo puedo -y quiero- ayudarlo lo haré con gusto. Pero eso no significa que venga un maldito cura o un ladrón con autoridad política a decirme que yo soy el responsable y que tengo la obligación de cargar con el muerto.

Me dan mucha rabia estos intermediarios de los pobres. Es además un excelente negocio porque se las arreglan para infiltrar el sentimiento de culpa a personas perfectamente sanas y felices, convirtiéndolos en patéticos corazones de abuelita. Lo peor del caso es que ellos -los intermediarios- jamás ponen ni uno de su bolsillo, hacen que los demás se metan la mano al bolsillo mientras ellos se llevan los aplausos por buenos y generosos. Eso si que es un caza-giles.

No hay nada políticamente más rentable que ser Tribuno de la Chusma, durante la Republica Romana era un puesto muy codiciado y ellos fueron finalmente los que desprestigiaron la democracia por varios siglos. El tribuno de la chusma se encargaba de alimentar el resentimiento de los pobres y de infiltrar sentimientos de culpa a los ricos.

Es muy fácil decirle a un idota que su mala situación no tiene nada que ver con la cadena de malas decisiones que ha tomado en su vida, sino que ha sido víctima inevitable de muchas injusticias, aún cuando fuera cierto en un caso específico, se aplicaría el dicho: fool me once shame on you, fool me twice shame on me!

En fin, para que no se quejen que escribo sobre muchas cosas en una misma entrada lo dejaré hasta aquí nomás. Solo quería expresar mi repugnacia visceral por esos hipócritas intermediarios de los pobres, que les gusta hacerse pasar por generosos repartiendo la plata que no es de ellos. Me refiero específicamente a ciertos curas y políticos, ojalá se pudran en el infierno, como sin duda se lo merecen.

Y ya con esta me despido, luego de hacer gala de mi gran sensibilidad social me voy a hacer tuto. Si bien soy pobre nunca seré un resentido que le anda echando la culpa a otros de lo que es mi responsabilidad. Y cuando me haga millonario espérense sentaditos que voy a tener esos estúpidos sentimientos de culpa, ni lo sueñen.

¡Ah! antes que se me olvide, en el slideshow de hoy los invito a dar una vuelta por mi muy querido Iquique, Tierra de Campeones (y de lo que rima con campeones).

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