Tomas Bradanovic

10 febrero, 2011

>Consulta interesante y la vía más expedita

Archivado en: electricidad, potencial, tomas, usurpaciones — tombrad @ 5:06 pm

>Esta consulta la acabo de recibir y la chuteo para el Dr. Nervio o alguno de sus colegas de S.E.P.:

Hola Soy Hernán Loyola Ing. físico usach y trabajo en inv. y dllo. en la Cchen. 1ro felicitaciones a Tomás, 2do. para quien sepa de HVDC es posible enterrar los cables?, (deben haber más pérdidas a tierra, creo) si se lograran enterrar los cables en vez de torres ,en el sur del pais no se “vería tan feo” y uno podría ir a pasear a la patagonia cuando jubile y sentir que se está en una zona prístina y no intervenida. Por otro lado en nuestro país se invierte en desarrollo de superconductores?, pues es ahora cuando los necesitamos.
Interesante consulta, me parece que Hidroaysen contempla el uso de ductos subterráneos en lugar de torres, pero ¿sería lo mismo si se usa corriente continua?, yo al menos que soy medio amateur en el asunto no veo problemas, tal vez Nervio sepa más de eso ¿quien es el dosstor ah?.
Lo de los superconductores supongo que está fuera del presupuesto de cualquier universidad chilena y debe resultar mucho más rentable esperar los resultados de investigación en los laboratorios de punta en USA y Europa, aún cuando se paguen patentes probablemente tiene mucho más sentido económico no hacer esa investigación -que es muy cara- en Chile.
En todo caso siempre he pensado que la eficiencia energética es la parte más importante y menos atendida en el problema de la energía ¿por que? la razón me parece simple, Greenpeace no se puede robar plata ni extorsionar con eficiencia energética así es que simplemente no la pone en la agenda. Mucho más rentable es chantajear a las grandes empresas usando la bandera de la contaminación.
¡Justicia divina! fue la afortunada exclamación de Julio Martinez cuando la selección de Chile le metió un gol a la URSS en el mundial de 1962. Bueno, con las lluvias del invierno altiplánico quedaron arrasadas las chozas que armaron unos sinverguenzas en la usurpación de terrenos a la entrada de Arica. Lo que la justicia humana no se atrevió a hacer lo hizo Krishna o quien sea que provocó el mini-aluvión. Bien por eso.
La propiedad no es un derecho sagrado ni mucho menos, tampoco depende de títulos ni derechos sino de algo mucho más fundamental, que es la capacidad de defenderla. Por eso a medida que ha avanzado la civilización, una de las funciones fundamentales del estado es el de defender la propiedad de las personas evitando que se haga justicia o defensa por mano propia, eso permite que el monopolio de las armas lo tenga la policía y militares y que no tengamos que andar con ametralladoras para defendernos de los que nos quieren robar.
Cuando el estado abdica de defender la propiedad de las personas llegan los saqueos y los incendios, eso lo vimos muy claro después del terremoto cuando Bachelet no se atrevía a sacar a los militares a la calle. Resulta que hay una generación de jueces, colocados en los 20 años de la concertación que no le tienen maldito apego a los derechos de propiedad y los relativizan como si fuesen un asunto menor y accesorio.
Yo he escuchado a algún juez en privado diciendo que los delitos contra la propiedad tienen demasiado castigo. Años atrás unos flaites se metieron a vivir a una casa que yo tenía desocupada y -a pesar que trabajaba en tribunales- ningún juez se atrevió a dar orden de desalojo, hasta que un juez muy sabio me dio la receta cuando me recomendó: “Tomás, la vía de hecho es la más expedita, sácalos como puedas y acá nadie te va a meter preso” así es que me agencié un par de matones y los fui a sacar a palos, a riesgo de que me metieran preso a mi, menos mal que eran cobardes y salieron volando ante la amenaza.
Con las usurpaciones de terreno pasa algo muy parecido. Recuerdo perfectamente cuando tuvieron su auge a partir de los años 60, los gobiernos débiles las permitían y en los 70 terminó con una orgía no solo de toma de terrenos desocupados sino que de viviendas y empresas en funcionamiento. Es lógico, en cuanto se dan cuenta que pueden apropiarse de algo por la fuerza impunemente todos empiezan a hacerlo.
Es lo que pasó en Arica con la usurpación de Coraceros que recién se llevó el aluvión. El dueño recurrió a la justicia y los jueces simplemente no se atrevieron a dar orden de desalojar, dijeron que la usurpación era un problema civil y no criminal tal como en la usurpación de Rapa Nui. Incluso han aparecido tipos de una “coordinadora” de Santiago organizando la toma.
Si yo fuese dueño de los terrenos y la justicia no me ampara simplemente voy en la noche y les incendio las casas, la vía de hecho es la más expedita cuando el estado no cumple con uno de sus deberes más fundamentales. Sin contar que la respuesta cobarde del gobierno, igual que en el conflicto mapuche ha sido comprar los terrenos, lo que da pie para armar un lindo negocio organizando tomas al estilo Nazur.
En Perú las usurpaciónes se salieron de control hace años, en Chile recién están empezando alentadas por la cobardía de algunos jueces y políticos, miedosos de cumplir con su deber por la impopularidad que les puede perjudicar su carrera. Cuando el estado deja de proteger las propiedades obligados a rezar por aluviones o a recurrir a la vía más expedita. Hasta mañana.
P.D. la foto es por la involuntaria gentileza de El Morrocotudo

5 noviembre, 2008

¿Al diablo con la minería?

Archivado en: mineria, potencial, riqueza, valor futuro — tombrad @ 1:06 pm


Eso de que somos unos mendigos sentados sobre un cerro de oro es una imagen muy latinoamericana, la he escuchado cientos de veces conversando con amigos de Bolivia, Perú, Chile y como todos los lugares comunes este tiene un fondo de verdad, pero también puede llevar a ideas completamente equivocadas y a eternizar nuestros problemas en lugar de resolverlos, porque oculta la verdadera naturaleza del asunto.

Lo principal es entender en que consiste la riqueza porque cierta histórica estupidez nos ha negado sistemáticamente la comprensión de ese concepto que es tan básico. La riqueza no es algo objetivo e inmutable como cree la gente común, sino que es subjetiva y cambiante: Hubo una época en que la sal era más valiosa que el oro, también el guano de pájaro y el salitre fueron valiosas riquezas naturales alguna vez, como sabemos bien en Chile y Perú, en fin, ejemplos hay miles.

Ese es el error más común: confundir el potencial con riqueza efectiva. Una piedra en la cima del Morro tiene una enorme energía potencial si cae la tierra, 130 metros más abajo, pero su energía útil es cero mientras nadie suba al Morro y la empuje. Lo mismo pasa con las riquezas naturales, los minerales en su yacimiento no son valiosos, solo tienen potencial y mientras no venga alguien dispuesto a arriesgar mil millones de dólares o más, serán solo piedras inútiles, sin ningún valor como ocurre con muchos yacimientos en América Latina que no son explotados.

Así, la riqueza solo sirve cuando se hace efectiva, del mismo modo que una bala solo cumple su función cuando es disparada. Un caso clásico -y trágico- de incomprensión latinoamericana es lo que ocurre en Bolivia, uno de los países con enormes riquezas minerales, que dejó pasar a lo menos 5 años con precios de los comodities que tal vez nunca volverán a repetirse: como el agua entre los dedos. Mientras tanto entre discursos y arengas patrióticas sigue siendo el país más pobre de América del Sur. La imagen de un mendigo sentado sobre un cerro de oro no es exacta en este caso, la verdadera comparación es de un idiota que simplemente se niega a mejorar su situación con la teoría del perro del hortelano. Para colmo su propio harakiri no perjudica a sus enemigos, todo lo contrario, los lleva a buscar mejores oportunidades en otra parte.
Veamos, muchos dicen ¡al diablo con las mineras! ¿quien las necesita?, tomemos el caso de Chile por ejemplo donde la gran minería da 80.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos y 400.000 puestos de trabajo inducidos. Esto es una realidad muy palpable para los que vivimos en el norte, solo en mi cuadra hay tres personas que trabajan en las mineras. No ha existido ningún gobierno en la historia capaz de generar esa cantidad de puestos de trabajo, la mayoría pagados sobre nivel de mercado. O sea que tenemos unas 480.000 personas que viven de la minería y probablemente estarían cesantes o subempleados de no existir los grandes proyectos.
Cada año la gran minería gasta casi 6 mil millones de dólares en operación, toda esa es plata que entra a la economía nacional: sueldos, proveedores, servicios, etc. Es plata que se reparte directamente entre chilenos de a pie y empresas proveedoras, mayormente chilenas. Todos esos necesitan la minería, viven de ella. Yo nunca he recibido un peso relacionado con la minería, pero no sería tan tonto de suponer que mi interés vale más que el de casi medio millón de personas, no voy a actuar como el perro del hortelano.
Entonces dicen “las grandes empresas vienen, se llevan todo y solo dejan el hoyo, quedando con enormes ganancias”, eso no es mentira, pero si una verdad a medias que no cuenta la historia completa: las empresas vienen y apuestan cientos de millones de dólares en exploraciones, la mayoría de esa plata se pierde pero cuando encuentran algo interesante lo inscriben e invierten a veces miles de millones de dólares para comenzar a recibir ganancias recién en varios años más. Después explotan y -con suerte- tienen grandes ganancias además de generar trabajo estable generalmente bien pagado.
Todo es grande en el negocio minero: grandes inversiones, grandes riesgos y grandes ganancias. La gente que en su vida ha manejado plata piensa que el capitalista es una especie de benefactor que está obligado a hacer el bien de los demás olvidando el propio, por cierto debe moderar sus ganancias para repartirlas equitativamente y si pierde solo él debe afrontar las pérdidas. Eso es una ilusión, nadie apuesta una enorme cantidad de plata si no tiene cierta seguridad que recibirá ganancias mucho más enormes. Por eso en Bolivia, Argentina y Venezuela esperan sentados a que lleguen inversiones mientras se llenan de telarañas. Cuba o China en cambio ya aprendieron, serán comunistas pero no giles, ofrecen jugosos retornos y un sistema muy corrupto, el sueño de cualquier inversionista.
¿Significa esto que hay que abrirse sin condiciones a toda la inversión minera? no siempre,  obviamente la minería tiene costos ambientales siendo una de las actividades más contaminantes que existen, siempre hay que hacer un balance de costo beneficio, incluso si este sale bien (la minería en el desierto por ejemplo casi siempre es conveniente) igual se debe tratar de amortiguar los costos sin que el negocio deje de ser atractivo.  El problema en esto es la corrupción, nuestros gobiernos por lo general son lo más fácil de corromper pero ese ya es otro cuento.
En fin, no quería desviarme a una alabanza a los inversionistas -aunque demás se la merecen- solo quería aclarar el error que existe al considerar el potencial como riqueza. El potencial NO es riqueza: yo soy potencialmente un genio y un millonario pero mientras no lo concrete sigo siendo un don nadie. Y así pasa con todo, y con todos. Ni los países ni las personas deberían sentirse orgullosos o jactarse de su potencial, al contrario, si es algo que aprecian deberían sentir verguenza de no haber sido capaces de desarrollarlo.

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