Tomas Bradanovic

9 mayo, 2011

>Público, privado, propiedad y bienestar

Archivado en: bienestar, público, privado, propiedad — tombrad @ 2:17 pm

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Esta es quizá, la única ley económica que nunca ha sido discutida, y ello por la razón que nunca ha tenido una excepción importante. La naturaleza humana puede ser una cosa infinitamente variable. Pero tiene constantes. Una de ellas es que, ante una alternativa, cada cual guarda lo mejor para si mismo, y también para aquellos a quienes quiere más.
(John Kenneth Galbraith, El Dinero)

Hay muchos problemas que no tienen solución, o sea se solucionan de alguna manera pero no tienen solución técnica (optima como dicen a veces). Un problema de esta clase es el conflicto entre los bienes públicos y privados, como no tiene solución optima al final se soluciona caso a caso por la fuerza o imposición del colectivo o el individuo.

Claro que el colectivo -para aclarar digamos el estado- corre con bastantes ventajas: el sistema legal, cárceles, el monopolio de las armas, entre varias otras. Sin contar a que somos condicionados psicologicamente desde chicos en la idea que el bien común es superior al bien particular, un concepto que casi nadie discute excepto cuando le toca aplicarlo en su propio caso. Son muy pocos los que aceptan voluntariamente perjudicar sus propios intereses en beneficio del bien común, y se hacen menos a medida que el sacrificio aumenta.
Por eso el conflicto entre la micro economía competitiva y la economía del bienestar no tiene una solución técnica, son dos enfoques opuestos que solo se pueden resolver por imposición de uno sobre el otro.
No existe en la vida real ninguna situación donde las cosas sean solo competitivas en guerra a muerte entre si, sin ninguna clase de cooperación. Tampoco pueden existir situaciones donde todos estén dispuestos al sacrificio total en aras de un bien común (que en ese caso dejaría de ser bien), siempre coexisten ambas en una situación donde una prevalece sobre la otra.
En el origen de este conflicto entre lo público y privado está la idea de propiedad privada y la apropiación. Proudhon (o como se escriba) escribió la famosa frase “la propiedad es un robo”, pero también dijo otras menos populares como “la propiedad es libertad”. El acto de apropiarse de algo y luego usarlo a su antojo, generalmente nos causa rechazo cuando lo ejercen los demás, pero lo hacemos con alegría para nosotros mismos, porque una de las manifestaciones más reales de libertad que existen.
Los que han luchado por abolir la propiedad privada, por una coincidencia bien entendible, son los mismos que se autodenominan administradores o guardianes de la propiedad pública, o sea todo el asunto es un simple cambio de manos, despojo de unos en beneficio de otro. La apropiación y el goce siguen intactos, solo que cambian de bolsillo.
La expresión economía del bienestar es engañosa, una mala traducción de welfare economy que significa literalmente economía de la beneficencia o de la caridad. Bienestar en inglés es well being y es curioso que en español se use esa traducción en lugar de la expresión literal.
La diferencia entre welfare y well being no es trivial. La beneficencia tiene como objetivo ayudar a los que no se pueden ayudar a si mismos o sea discapacitados, alcoholicos, ancianos o cualquiera que por esas cosas de la vida no está en condiciones de tener sustento por si mismo. Si usamos el término correcto beneficencia, en lugar del engañoso bienestar tal vez nos costaría menos entender que la beneficencia es nada más que un problema de subsidios, no de una imposible igualación económica.
La economía de bienestar es una zona gris que mezcla distintas formas de pensamiento. desde las “fallas de mercado” de Stiglitz o el óptimo de Pareto etc. que se refieren al uso eficiente de los recursos, hasta otras que son ideologizadas en torno a criterios de igualitarismo o justicia social como ocurre en los economistas históricos, socialistas, etc. Ellos no hacen distinción entre la descripción de los hechos y la imposición de sus propios juicios de valor.
Harding escribió en su artículo “matemáticamente es imposible maximizar dos (o más) variables al mismo tiempo”, los que leyeron La Tragedia de los Comunes ya se habrán dado cuenta que yo no estoy planteando nada nuevo, solo hago un comentario a lo de Harding aplicado al caso del bienestar privado versus el colectivo. Aunque no creo que Harding estaría muy de acuerdo conmigo. Pero en fin, esas son las ventajas de ser un pelagatos,uno puede tirar sus ideas a la pelea sin miedo a que aparezac una celebridad a discutirle.
Bueno, como no podemos maximizar ambas cosas tenemos que elegir. Yo elijo el bien privado y la libertad individual como mi bien a maximizar, el bien público lo aceptaré como un mal necesario, solo en la medida que lo perciba favorable a mis intereses o que, en un análisis de costos y beneficios prefiera perder parte de mi bienestar a cambio de evitar que los esbirros del estado me metan en la jaula. Desde mi punto de vista ese debería ser el genuino pensamiento de la derecha.
P.D. El Biministro de Economía y Transportes de CSP, HON. Ernesto Piwonka me envía el dato de una interesante columna de Eduardo Engel en La Tercera de Hoy, se llama El Milagro Económico Argentino y tiene que ver con lo que conversábamos con Ulschmidt en la entrada anterior: como Argentina sigue creciendo pese a sus gobiernos y su declive oculto por el gran tamaño de su economía. No se la pierdan.

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