Tomas Bradanovic

5 septiembre, 2010

Un chancho bicentenario

Archivado en: bicentenario, chancho, prosciuto — tombrad @ 10:36 pm

Veintiun kilos pesaba el chanchito, lo comimos entre doce, las costillas las pusimos al ahumador, los riñones se los comió el arquituerto, la cabeza y las manitos se usaron para preparar una cazuela que se estuvo cocinando por casi seis horas y todo el resto se fue para el horno de barro con harto romero de la casa. Seme pasó tomarle una foto a la colita tostada, que también se fue para el plato.

La señora Elsa apareció con pan amasado recién salido de su horno, estaba tan rico que era un crimen echarle pebre, me lo comí solo, una delicia. Hablando de delicias había unas yucas y camotes de la parcela de un color amarillo y un sabor riquísimo. Tomamos cerveza, ron y harto vino. En fin, no todos los años es bicentenario, hay que celebrar. Algunas fotos de la comilona pueden verlas Aquí ¡hasta cuando nos hace pasar hambre este gobierno de derechistas chupasangre!
A mi amigo Marco, el arquituerto, le mandan todos los años una pierna de proscuito con un queso desde Capitán Pastene y me contaron que se transforma en el jamón itinerante. Primero se va a la casa de la Milena donde le sacan algunas lonjas, luego le manda a sus hijas en Santiago y Coquimbo para finalmente aterrizar en su casa, ¡es el proscuito viajero! a ver si alcanzo a comer una tajadita para matar la lombriz más que sea.
En fin, aparte de dormir, comer y tomar no he hecho mucho. Me estoy reponiendo de una semana agotadora y creo que pasaré un par de semanas sin hacer nada para recuperar mi equilibrio natural, de hecho, ya me dieron ganas de ir a dormir. Buenas noches.

Tema WordPress Classic. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.