Tomas Bradanovic

6 noviembre, 2010

>El acto estúpido

Archivado en: estupidez, psicologia — tombrad @ 9:20 pm

>Las elecciones de la asociación de fútbol me trajeron el asunto a la memoria. Para los que no están enterados de la chismografía chilena, se los cuento enseguida: pocos meses atrás el presidente del fútbol Harold Mayne Nicholls y el entrenador de la selección nacional Marcelo Bielsa eran recibidos como dioses por los resultados bastante buenos que habían conseguido en el mundial de fútbol. El presidente Piñera los invitó a la moneda y ambos le hicieron un notorio desprecio al momento de saludarlo. Resulta que Piñera es además accionista de Colo-Colo, el equipo más grande de Chile y, por quien sabe que enredos, era evidente que no se llevaban bien.

Vinieron las elecciones para cambiar la directiva y la reelección de Mayne Nicholls era segura, pero de la noche a la mañana los clubes empezaron a cambiar su voto y a retirarle el apoyo. Finalmente perdió frente a un dirigente poco conocido que apareció a última hora. El sentido común y los rumores empezaron a decir que a Piñera le dio una rabieta y presionó para sacar a Mayne Nicholls y a Bielsa “con el poder no se juega” dijeron muchos.
El acto estúpido se produce cuando una persona hace algo donde no tiene nada que ganar y mucho que perder, cegado por resentimiento, ideología, ambición, antipatía personal o lo que sea. El desprecio al saludar al presidente fue uno de esos actos estúpidos. Y yo, como mucha otra gente del país, después de sumar 2+2 quedé convencido que Piñera no fue capaz de controlar su ego y se dio el gusto de ejercer su poder en un asunto donde no va a ganar absolutamente nada, jugó a “su estupidez y dos más”.
Los hinchas del fútbol -especialmente los fanáticos- son en su mayoría gente básica y llena de complejos; que desahogan gritando mientras el equipo de sus amores corre detrás de una pelota, sufren y se alegran con la suerte de su equipo en una medida que no es muy racional que digamos. Si después de esto a la selección le empieza a ir mal Piñera se va a cocinar con la hinchada: todo a título de nada.
Uno de los actos más torpes que puede cometer una persona es hacerse de enemigos gratuitos, motivado por algún resentimiento u ofensa personal, los enemigos gratuitos son los más caros. No existe enemigo pequeño y cuando la gente llega a una posición de poder se olvida de eso y cree que el poder le va a durar para siempre. Sin embargo no hay experiencia más común que ver a los poderosos de ayer pateando piedras hoy. Creo que todos podemos sacar una enseñanza de esta cadena de actos estúpidos que al final terminan con un juego donde todos pierden.
Todo esto me trajo a la memoria un artículo que escribió el psicólogo Leon Cohen en El Mercurio hace años llamado “La Cotidiana Negación”, me gustó y lo recorté, ahora me acordé del asunto y me puse a buscarlo hasta que lo encontré, empieza así:
La estupidez en general es ineludible. Se puede afirmar que negar el haberla vivido alguna vez es ya el indicio de ella. En esta afirmación se nos aparece de inmediato una actitud mental que es caldo de cultivo y componente esencial de la estupidez: la negación.

(…) La persona no se da cuenta de lo que para otros, los testigos, puede ser una obviedad. No “ve” algo que le está pasando con otra persona, su pareja, su socio, su amigo u otro. O no “ve” algún sentimiento o sensación o pensamiento que se desliza en su mente como señal de que algo está sucediendo.

(…) Sin duda , uno de los hechos humanos que más perplejidad suscitan es el acto estúpido. ¿Como es posible que una persona inteligente, informada, que se mueve con aparente soltura en medios sociales, incluso altamente competitivos y exigentes, que obtiene logros personales, profesionales o económicos -puede haber llegado a convertirse en el hombre más poderoso del mundo- se involucre en un acto de una estupidez evidente y autodestructiva?.

El acto estúpido es una muestra irredarguible de la inexistencia tanto de una realidad objetiva absoluta como de una voluntad racional y consciente pura.
Este texto parece que se lo hubiesen escrito a Mayne Nicholls, Bielsa y especialmente a Piñera. Nosotros, la gente común y corriente que apenas si tenemos algún poder sobre nuestro gato, podemos cometer actos estúpidos y los únicos perjudicados seremos nosotros mismos. Cuando los comete un presidente, un entrenador o quien sea que tenga poder sobre muchas personas genera consecuencias que también afectan a muchos.
¿Cuantas decisiones de Allende durante la Unidad Popular, o del General Pinochet durante el Gobierno Militar fueron fruto de un acto estúpido, de un rencor personal, de una antipatía particular y gratuita? Estoy seguro que muchísimos, deberíamos tener alguna clase de seguro contra la estupidez de los gobernantes. Pero eso es parte del problema de las prioridades políticas y da para otro tema. Mejor lo dejo hasta aquí nomás. Hasta mañana.

23 marzo, 2010

Blanco y negro

Archivado en: mapuches, minera, psicologia — tombrad @ 9:22 am

Ayer estaba conversando con Adriana Kunstmann, una psicologa amiga con quien trabajamos hace años, me contaba que los últimos años estuvo en lo de relaciones humanas de las mineras, el ambiente más extraño que uno se pueda imaginar, la gente trabaja en turnos de 12 horas en lugares aislados a gran altura, se ven las mismas caras no solo durante el trabajo sino que también duermen juntos en containers del campamento, tienen que convivir durante 24 horas 5 días seguidos en una ambiente pequeño, áspero y aislado.

Me imagino que debe ser parecido a trabajar en una estación espacial o algo por el estilo, ahora comprendo a los mineros que llegaban al Rapa-Nui y se gastaban US$ 2.000 o más en una sola noche solo por juntarse con 3 o 4 niñas a tomar y contarles sus aburridas historias, me decía Adriana que curiosamente, las personalidades “normales” daban muy malos resultados trabajando en esas condiciones, sin embargo había encontrado un perfil psicológico con características bien anormales, tipos borderline, que daban excelentes resultados para vivir y trabajar en ese ambiente. Imaginen cuanto estropicio podría hacer un explosivista o el operador de esas palas gigantescas si les llega su día de furia, curiosamente me decía Adriana son los de personalidad más equilibrada -en condiciones normales- los más propensos a quebrarse en ese ambiente.
Tengo trescientas cosas que hacer, estoy en la oficina y en lugar de trabajar me pongo a leer, lo bueno de trabajar en la universidad es que uno puede ponerse a leer y todos creen que estoy trabajando o preparando clases, aunque esté leyendo al Marqués de Sade nadie me molesta. La verdad es que estoy releyendo algo mucho más aburrido: La República de Platón, donde me encuentro con esta interesante propuesta:
-Las mujeres de nuestros guerreros serán comunes todas y para todos: ninguna de ellas cohabitará con ninguno de ellos: los hijos serán comunes y los padres no conocerán a sus hijos ni estos a sus padres.
¡Miren el viejo partusero! me gustaría escuchar que opinan de esto los curas que ponen los ojos en blanco explicando la metáfora de la caverna. Con su visión tan característica de las cosas en blanco y negro, Platón hacía diferencias entre la ciencia y la opinión: la opinión es una cosa intermedia entre la ciencia y la ignorancia pues era la facultad que tenemos de juzgar por la apariencia.
La idea subyacente en Platón era que existían cosas verdaderas y otras solo aparentes, las verdades eran ciencia y las apariencias opinión. Nadie que entienda un poco del método científico sostendría hoy una distinción tan tonta, lo curioso es que esa idea se haya sostenido durante tantos siglos y todavía exista gente que crea que realmente la ciencia tiene algo que ver con “la verdad” de las cosas ¿en que se puede basar alguien para afirmar algo como “verdadero” independiente de su propia opinión? en nada, no hay manera.
A propósito de las cosas en blanco y negro, leo una interesante Carta abierta de un mapuche a Piñera, del periodista Pedro Cayuqueo y me sorprendió que habla de muchas cosas que rara vez se mencionan desde el lado mapuche, al menos desde los que hacen más presencia en los medios como la Comunidad Temucuicui o la Coordinadora Arauco Malleco, a veces da la impresión que esos son los únicos representantes de los mapuches cuando en realidad se trata de un grupo muy heterogéneo.
Nos acostumbramos a pensar en “los mapuches” como un grupo uniforme, un pueblo donde todos están alineados detrás de una misma causa, o una banda de terroristas en formación, según desde el lado que se le mire y no hay nada de eso. Con mi familia vivimos al lado de una comunidad huiliche en los setentas, no habían dos que pensaran igual, supongo que con los mapuches pasa lo mismo ¿por qué la cosa iba a ser distinta? En general los mapuches tienden a ser más bien momios, admiran el orden y la disciplina, pero hay de todo, también muchos desordenados, no me imagino como podrían organizarse como nación con la tendencia al individualismo que tienen. En fin, espero que el nuevo gobierno sepa como manejarse en el tema, aunque francamente creo que una autonomía regional causaría más problemas que los que pretende solucionar.
Y bueno, es todo por hoy, trataré de hacer alguna de las trescientas cosas que tengo pendientes, así solo me quedarán 299 de que preocuparme ¿valdrá la pena? lo dudo, pero que diablos.

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