
La sensación de estar atrapado por los problemas, es algo que todos sentimos a veces. Me llama Chuck desde Santiago muy preocupado porque no le llegan las cajas que enviamos desde acá, como no habla bien el idioma se siente trapped, y yo también por tener que ir a Solón Chavez a averiguar que pasó. Asi es la cosa, nos armamos nuestras propias trampas y de repente, sin darnos cuenta, estamos dentro de una.
Con nuestro alcalde procesado por estafa y fraude al fisco -había salido absuelto y después anularon el juicio- y a varios meses de las elecciones, está el problema de a quien nombran alcalde suplente. Pocos meses atrás ante un problema similar hubo un acuerdo y el concejo eligió a Waldo Sankán, que perdió la cabeza con una serie de medidas desatinadas así es que ahora nadie quiere colocarlo de nuevo en el puesto. El problema ahora es a quien nombran.
Es probable que coloquen a Elena Diaz, la concejal comunista. No sería mala idea porque no tiene mayores ambiciones políticas ni económicas a diferencia de los demás concejales que -a mi modo de ver- de todos no se saca uno. Elena Diaz no es una Einstein que digamos, pero es poco el daño que podría hacer y en estos pocos meses hasta podría dedicarse a arreglar algunos de los entuertos que aquejan a la municipalidad actualmente. Además es una ariqueña neta y última alcaldesa durante Allende en 1973.
Recién me doy cuenta, o más bien ya se me había olvidado. Estoy escribiendo sentado en el mismo sillón que ocupó durante años el Juez Retamal, jocosamente apodado el Chalchalero porque los mandaba a todos “adentro”. Este juez tenía un caracter de los mil demonios y una reputación de dépota y cruel. Una empleada que trabajó con él durante décadas me contó que en sus últimos años de juez ya estaba viejito y dormitaba en su sillón. Los empleados entonces dejaban caer los expedientes con un fuerte ruido en su escritorio, o cerraban la puerta con fuerza a ver si le daba un ataque. Con los años hubo un remate en tribunales y yo compré a vil precio un par de sillones de jueces, entre ellos el del Juez Retamal que ahora estoy ocupando. ¿Esa será la razón de mi mala suerte? quien sabe, tal vez estoy recibiendo los efectos del mal karma. Pero no hay que hablar mal de los muertos, mejor pasemos a otra cosa.
En los setentas, cuando me iba de vacaciones a mi casa en Quellón, no había televisión, la luz eléctrica había llegado hacía poco, antes era solo un motor que daba unas pocas horas así es que ni siquiera se podía leer de noche. Bueno, en esos años me entretenía escuchando radio de onda corta: la BBC, Deutsche Welle, Radio Moscú y me fascinaba pensar que etaba escuchando algo que en ese mismo momento estaban hablando al otro lado del mundo. La onda corta era mi gran entretención y tal vez de entonces me empezó a gustar la electrónica.
Anoche me quedé hasta muy tarde revisando unos foros donde hay personas que viven en todo el mundo y conversamos tal como si estuviesemos sentados en la misma mesa, creo que eso es una extensión -mejorada- de lo que era la radio de onda corta y si en esos años me hubiesen mostrado lo que podría hacer con Internet me habría muerto de la impresión ¿que cosas habrán en unos 20 años más?.
Lo curioso es que a pesar de tener tantas cosas a mi disposición: 60 canales de televisión, comunicación instantánea con todo el mundo, cientos de amigos en todas partes, etc. etc. me aburro igual que en los años setenta, es más o menos lo mismo, más cosas no producen proporcionalmente más satisfacción. Como dice la canción, I can´t get no satisfaction. Seguramente en el 2050 con muchos gadgets maravillosos e impensados en el día de hoy la gente se seguirá aburriendo y se seguirán sintiendo atrapados igual que antes, igual que hoy.
La insatisfacción es algo que está adentro de nosotros, Bill Gates en su mansión, Hugh Hefner, el viejo arrugado y tembleque rodeado de sus conejitas, fingiendo que la vida es una fiesta, Horst Paullmann con sus billones, los que tienen mucho de todo, también tienen sus momentos que piensan ¿y para que?, ¿y si me muero?, ¿si me duele una muela?. Recuerdo a Marilyn Monroe, que tuvo de todo en abundancia, belleza, talento, inteligencia, fama, ¿y que?, igual se suicidó.
Ya, demasiada filosofía barata por hoy, mejor me voy a dormir antes que me sienta atrapado y me entren las ganas de matarme. Hasta mañana.