Tomas Bradanovic

15 enero, 2010

Las cosas buenas de la vida

Archivado en: puros, tao, torontes — tombrad @ 11:22 pm

Esta si que estuvo buena, me llama Ingrid para decirme que estaban partiendo de Arica y que necesitaba conversar conmigo urgente, ¡me tenía un regalo! y era lo mejor que podía desear: tres puros cubanos de primerísima calidad, Bolivar Edición Limitada 2009, de calibre Robustos,. no había probado esa marca que dicen es una de las mejores que existen en la actualidad.

Durante los pocos días que pasamos acá llegué a apreciar mucho a Ingrid que es de las mejores artistas nacionales según los que saben, una suerte haberla conocido. Pero además del asunto artístico, sentí una buena onda inmediata con ella, igual que con Vany y Rodrigo, son personas que de verdad me caen bien, y mejor no sigo con esto porque no pienso ponerme llorón o sentimental, igual nos vamos a juntar de nuevo en algunos días más, la cosa es que lo pasamos muy bien conversando de lo humano y lo otro.

Ah, volvamos a los puros, ahora mismo me estoy fumando uno. Que decir, he probado, entre las marcas caras, Montecristo, Partagas y Cohiba, pero este es el que más me ha gustado. Es bien fuerte aunque no pica la boca como los otros, el humo es aromático y deja en la boca un sabor agradable. El tabaco tampoco estaba seco como pasa con algunos puros que llegan acá, en fin, lo voy a disfrutar un rato, con permiso.

Se quemó perfecto, ¡que rico es fumar un puro! lo bueno es que -a mi por lo menos- me gusta fumarlo solo y sin hacer ninguna otra cosa, solo echar humo y mirar como se va para arriba ¿puede haber algo más ocioso que eso?. Y parece que estoy en temporada de regalos porque ayer anduvieron mis amigos de Salta, Oscar y Claudia, con quienes ya me había tomado unas cervezas hace un año o dos, y me trajeron  un vino Torontés (Michel Torino, Colección 2009) que solo se da en esos lados, esperaré tener un buen pescado para darle el bajo porque me dicen que es riquísimo. Además Tom Wilke, mi tocayo, hoy me regaló el libro original del Tao Te Ching, que estuvimos traduciendo. Como los puros me ponen medio filosófico aproveché de revisarlo mientras fumaba.

Es la última edición y trae un prólogo de Jacob Needleman que, aunque dice algunas cosas interesante no me gustó en su conjunto. ¿Por que esa manía de “interpretar” el texto? ¿creen que los lectores somos tontos y no podemos sacar nuestras propias conclusiones?, lo peor es que el prologuista es un experto en religiones comparadas y como tal, tiene la manía de inventar analogías con el budismo y las demás religiones. Me parece ridículo, el Tao Te Ching, en mi opinión, no es para nada un libro religioso sino filosófico, cualquier comparación me parece muy forzada y medio ridícula.

Yo creo que el taoismo es una especulación en torno a cosas observadas, nada más, una observación atenta sobre la naturaleza de las cosas. Según Lao Tse el Tao es lo que existió antes del universo, del Tao salieron el ying y el yan, las dos fuerzas primordiales, opuestas, que son “la madre de los diez mil objetos” o sea lo que creó todas las cosas del universo. Los “diez mil objetos” es una forma de referirse a todo lo que existe en el universo y que es una ilusión, creada por las palabras, surgen del intercambio constante de energía entre el ying y el yan.

Este intercambio de energía no es fluido, las energías chocan y se acumulan, pero si fluyen libremente entonces podemos tener la experiencia del Tao, esto se consigue a través de la meditación, hundiéndose en el mar de las cosas tal como se hunde una piedra, hasta llegar al fondo, al tocar fondo la energía fluye y podemos experimentar el Tao, que es lo que está en el origen de todo.

Al decir que los diez mil objetos, o sea el universo, es una ilusión, no implica que sea algo inferior o malo (como sería en nuestra forma habitual de pensar: ilusión=malo, realidad=bueno) sino que es la forma en que se manifiesta el Tao (o sea la realidad), no es buena ni mala. Esto es muy típico del Taoismo, para Lao Tse no existe nada bueno o malo, esas son apariencias del mundo de ilusiones y eso porque todo tiene dos caras, el ying y el yan: todo lo bueno también es malo, igual que lo malo también es bueno.

Algo que choca mucho al que lee por primera vez estas cosas es que el Taoismo está lleno de contradicciones y es que según ellos las contradicciones no son errores, por el contrario todo es en su esencia contradictorio porque se basa en dos principios opuestos (ying-yan). En la lógica tradicional una paradoja indica que hay un error en el razonamiento, pero en el Taoismo toda idea buena debe contener una paradoja. Difícilmente puede considerarse una religión a algo que no reconoce la existencia de pecados, del bien ni el mal, del vicio ni las virtudes, se trata de cualquier cosa menos de una religión o sistema moral.

A mi que me encantan las ideas novedosas, encuentro que el Tao es de lo más interesante que he leído. Más que al razonamiento lógico usa las paradojas, algunas historias disparatadas y… los chistes, es la única filosofía que conozco que usa los chistes como medio para trasmitir sus ideas. Creo que el budismo Zen también lo hace, pero no sé nada de eso. Dicen que lo fundamental del libro está en su primer capítulo, que es muy corto y -según nuestra traducción- dice así:

El Tao que se puede señalar no es el Tao eterno.
El nombre que se puede pronunciar no es el Nombre eterno.
Aquello sin nombre es el Principio de Cielo-y-Tierra.
Dar nombres es la madre de diez mil objetos.
Siempre sin deseo, uno podrá penetrar en el Misterio.
Siempre deseando, uno puede ver sólo sus manifestaciones.
Esos dos brotan de la misma fuente pero son realidades aparte.
Entonces aparece la oscuridad.
Oscuridad dentro de la oscuridad:
El escape de todas las oscuridades.

En este capítulo se define el Tao mediante la negación: lo que no se puede señalar ni nombrar, que es el principio del ying y el yan y de donde se creó el universo “dar nombres es la madre de los diez mil objetos” significa que todo lo que se puede nombrar -o sea las palabras- es parte de la ilusión del universo, la ilusión creada por las palabras.El Tao no se puede ver, pero si sus manifestaciones (el universo ilusorio), esta imposibilidad de verlo se ilustra con la metáfora de “oscuridad dentro de la oscuridad”.

Según Tom Wilke en este capítulo está todo y los otros 80 capítulos solo son un largo comentario del primero, en fin, un asunto super interesante para mi gusto.

16 agosto, 2008

Ya nada me preocupa

Archivado en: puros, tabaco — tombrad @ 5:19 pm

Justo estaba pensando si no sería tiempo de comprarme unos puros, aprovechando mi temporal prosperidad, cuando apareció la Pilar con una caja de Puyanas ¡que regalo más oportuno! era precisamente lo que necesitaba para relajarme y pensar un rato sobre mi triste vida envuelto en el humo de un tabaco colombiano.

Fumar un puro toma más o menos una hora completa y es para mí uno de esos pequeños lujos que me hacen sentir contento, parece que al quemarse desaparecen mis problemas y puedo dedicar una hora de completo ocio y concentración para contar mis bendiciones: nunca estaré mal mientras pueda fumar uno, aunque sea de los baratos. El puro es un vicio exclusivo, no es para fumarlo mientras se hace otra cosa, por ejemplo a mi me gusta comer leyendo pero al echar humo tengo que dejar de lado todo lo que estoy haciendo, me echo para atrás en mi sillón, pongo los pies en el escritorio, le corto la punta y lo enciendo con mucho cuidado, de allí en adelante tengo una hora completa para disfrutar. A diferencia del cigarrillo es inconcebible fumar un puro mientras hacemos otra cosa.

Un buen cigarro puro tiene varias características especiales, sobre todo debe quemarse bien, parejo, algunos se pueden quemar igual que los cigarrillos sin que sea necesario aspirarlos. Aunque esto no siempre ocurre, a mi se me han apagado incluso los caros Cohaibas o Huptmann por no haberlos encendido bien al principio. El puro tiende a quemarse según como se haya encendido y si le ponemos más fuego de un lado al encender se seguirá quemando por un costado, lo que puede arruinar todo el asunto. Otra característica de un buen puro es que no chisporrotea por impurezas como pedazos de tallo o picadura que tenga el tabaco. Un puro de marca jamás chisporrotea y se quema de manera suave y parejita.

Un tabaco barato como los Puyana puede costar entre US 0.60 a US$ 1 por unidad, los puros de marca parten costando diez veces más pero yo me conformo con uno barato porque soy buen pobre, en todo caso los Puyana tienen excelente relación calidad/precio es como tomar un vino “120″ o un “Exportación” en lugar de un Gran Reserva, claro que existen todos los rangos intermedios en precio y calidad, para mí lo mejor es un Robusto de Montecristo de unos US$ 10, pero eso es solo cuando doy un buen golpe, con los Puyana puedo fumar mi puro diario durante todo un mes sin grandes sacrificios.

A pesar de ser excluyente, a veces el puro se lleva bien con alguna música que nos guste, puede ser una salsa o con los blues, que -para mi gusto- es de la mejor música para echar humo. También sirve una buena pintura como la que tengo al frente de mi escritorio, que es un óleo de mi amigo Ricardo Retamal, me pongo a fumar y fantasear un poco mirando el cuadro aparentemente sin sentido. Y me imagino al infierno, arriba van colgados los pecadores como yo, a punto de caer en el embudo, después de un gran chapuzón llegan a la cocina situada en las entrañas de Satanás, representado por un pez gordo y baboso, ahí se están friendo todos mis amigos que se portaron mal en vida y desde allí me llaman “¡ven Tomás, está calientito acá abajo!”. En fin, son cosas que vienen a la cabeza mientras se quema el tabaco de la manera más voluptuosa. Un último detalle, al puro no conviene sacudirle la ceniza, siempre debe tener una buena cantidad de ceniza porque de otra manera tiende a apagarse. En este último caso hay que cortarle todo lo que lleva quemado pues al reencenderlo dará mal sabor, solo el tabaco fresco y no chamuscado previamente es bueno.

En fin, cosas de puros e ideas que se vienen a la cabeza cuando uno dedica una hora completa a hacer nada, una costumbre excelente para la paz mental aunque quizá no tanto para la boca, el aliento y la respiración de los que nos rodean, pero que diablos, que se aguanten. Iba a escribir acerca del pesimismo pero me puse a fumar y me dió sueño, desde mi cumpleaños que no me daba estos gustos, así es que mejor me voy a dormir siesta y que se acabe el mundo, ya nada me preocupa.

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