Tomas Bradanovic

16 enero, 2008

EL Volcan

Archivado en: mala suerte, neruda, pyme — tombrad @ 6:28 pm

Ando realmente furioso. Para los que no creen en la mala suerte los invitaría a ponerse mis zapatos el día de ayer, lo que me pasó con la tarjeta madre fue el colmo de la peste, en fin, nunca me había imaginado que una cadena tan perfecta de problemas se podría acumular con el maldito server, que diablos, habrá que agachar la cabeza, bancarse las consecuencias y seguir empujando el carretón. Todos los asuntos relacionados con este trabajo me han traído problemas ¿será que los Dioses del Ocio me quieren castigar?. Capaz, es muy probable.

Anoche después de todos los problemas del server tuve que ir a buscar a unos vecinos al aeropuerto como a las 2 AM, iba también la Pilar en otro auto y se adelantó bastante. La cosa es que iba llegando al aeropuerto, que está a 16 km de la ciudad, en plena noche, cuando un neumático trasero se me hizo pedazos, no es que se desinflara sino que se partió de lado a lado. Marca Good Year para que sepan la calidad de esos neumáticos, segunda vez que me pasa lo mismo con esa misma marca, menos mal que no fue un neumático delantero. La cosa es que me vine los 16 km de vuelta a Arica con el neumático destrozado. Los dioses me lo están advirtiendo, hay que hacerles caso.

En consecuencia hoy detuve toda clase de actividad infame -esa que comienza con “T” y no quiero ni nombrar- y me dediqué todo el día a leer. Esta vez me dediqué a la Antología Fundamental de Pablo Neruda: antes solía incluír regularmente algún poema de Neruda en el blog y hace tiempo que no lo hago, así es que aquí les va este que me recuerda a una amiga que quiero mucho y espero nos veamos pronto, aquí va:

LXIII
VOLCAN

El volcán es un árbol hacia abajo,
encima están sus raíces de nieve

Pero abajo construye su follaje,
hoja por hoja, azufre por azufre:
mineral machacado hasta ser flor
pétalo a pétalo de profundo fuego,
y cada rama hundida
en la dureza
excava para que florezca el fuego.

Crece y crece hacia abajo
el árbol vivo que arde,
derritiendo, agregando,
amalgamando
la espada del castigo.

Es un poema muy bueno, al menos a mi me gusta mucho, y supongo que no es muy conocido, del libro La Espada Encendida, ahi se los dejo para que lo disfruten. Es muy bueno leer a Neruda incluso para aprender a escribir en prosa, hay muchas cosas interesantes como el uso inesperado de la puntuación para darle ritmo a las frases, para que hablar de las imágenes: la imagen del volcán es muy potente y me extraña que no se haya usado más en el arte. En fin, lectura muy recomendada.

Y a propósito de escribir ayer apareció mi columna en La Estrella de Arica que le puse “la suerte del pobre” y más o menos se trata de la naturaleza de los problemas de las microempresas y como podrían arreglarse. Abrir mercados y aprender a vender son dos cosas que considero clave en esto y seguramente estaré dando la lata con lo mismo, aquí y en el diario alguno de estos días.

EL Volcan

Archivado en: mala suerte, neruda, pyme — tombrad @ 6:28 pm

Ando realmente furioso. Para los que no creen en la mala suerte los invitaría a ponerse mis zapatos el día de ayer, lo que me pasó con la tarjeta madre fue el colmo de la peste, en fin, nunca me había imaginado que una cadena tan perfecta de problemas se podría acumular con el maldito server, que diablos, habrá que agachar la cabeza, bancarse las consecuencias y seguir empujando el carretón. Todos los asuntos relacionados con este trabajo me han traído problemas ¿será que los Dioses del Ocio me quieren castigar?. Capaz, es muy probable.

Anoche después de todos los problemas del server tuve que ir a buscar a unos vecinos al aeropuerto como a las 2 AM, iba también la Pilar en otro auto y se adelantó bastante. La cosa es que iba llegando al aeropuerto, que está a 16 km de la ciudad, en plena noche, cuando un neumático trasero se me hizo pedazos, no es que se desinflara sino que se partió de lado a lado. Marca Good Year para que sepan la calidad de esos neumáticos, segunda vez que me pasa lo mismo con esa misma marca, menos mal que no fue un neumático delantero. La cosa es que me vine los 16 km de vuelta a Arica con el neumático destrozado. Los dioses me lo están advirtiendo, hay que hacerles caso.

En consecuencia hoy detuve toda clase de actividad infame -esa que comienza con “T” y no quiero ni nombrar- y me dediqué todo el día a leer. Esta vez me dediqué a la Antología Fundamental de Pablo Neruda: antes solía incluír regularmente algún poema de Neruda en el blog y hace tiempo que no lo hago, así es que aquí les va este que me recuerda a una amiga que quiero mucho y espero nos veamos pronto, aquí va:

LXIII
VOLCAN

El volcán es un árbol hacia abajo,
encima están sus raíces de nieve

Pero abajo construye su follaje,
hoja por hoja, azufre por azufre:
mineral machacado hasta ser flor
pétalo a pétalo de profundo fuego,
y cada rama hundida
en la dureza
excava para que florezca el fuego.

Crece y crece hacia abajo
el árbol vivo que arde,
derritiendo, agregando,
amalgamando
la espada del castigo.

Es un poema muy bueno, al menos a mi me gusta mucho, y supongo que no es muy conocido, del libro La Espada Encendida, ahi se los dejo para que lo disfruten. Es muy bueno leer a Neruda incluso para aprender a escribir en prosa, hay muchas cosas interesantes como el uso inesperado de la puntuación para darle ritmo a las frases, para que hablar de las imágenes: la imagen del volcán es muy potente y me extraña que no se haya usado más en el arte. En fin, lectura muy recomendada.

Y a propósito de escribir ayer apareció mi columna en La Estrella de Arica que le puse “la suerte del pobre” y más o menos se trata de la naturaleza de los problemas de las microempresas y como podrían arreglarse. Abrir mercados y aprender a vender son dos cosas que considero clave en esto y seguramente estaré dando la lata con lo mismo, aquí y en el diario alguno de estos días.

27 agosto, 2007

¿Traen plata o no traen plata?

Archivado en: pequeña industria, pyme — tombrad @ 10:22 pm

Ando muy ocupado por estos días, mi buen amigo Marcelo me está pegando malas costumbres pero que diablos, todo este famoso asunto ha resultado muy divertido y mi sangre, donde unos meses atrás no se encontraba la menor traza de adrenalina, está comenzando a espesarse un poquito. Ojalá que nos hagamos billonarios luego para volver a mi estado natural.

Tribunales, cerros, minas, programas ¡como se nota cuando ando pato!, para colmo Marcelo me habló de la conveniencia de meternos a la Asociación Gremial de Industriales Menores, yo no le creía mucho al principio porque la mayoría de esas cámaras son pura vida social, política, busca de créditos subsidiados y quejas, pero este no era el caso.

Estuvimos conversando con Luis Saravia y Rodolfo Arriaga, al poco tiempo de hablar me convencí que AGIMA era otra cosa, bien distinta de las asociaciones gremiales tradicionales; tienen la película clarísima, un equipo de profesionales de primera, excelentes instalaciones y sobre todo, una visión estratégica muy atractiva para los que buscan ir más allá de la rutina y el pelambre.

Conversamos algo que habíamos comentado con Marcelo muchas veces antes; los problemas de la Pyme (pequeña y mediana empresa) que son más que nada problemas mentales y de actitud del empresario, normalmente lleno de vicios, miopía, mal manejo y una visión estratégica muy equivocada, fomentada por siglos de malas prácticas de fomento del estado.

La pequeña empresa en Chile se ha acostumbrado a sobrevivir a costa de créditos blandos y vacunazos: piden plata para capital, se comen el capital, se funden con el pago, luego viene un perdonazo y el ciclo comienza de nuevo. Nos comentaba Rodolfo una recordada anécdota de un dirigente gremial que asistía a una charla de cooperación de técnicos europeos. Apenas empezaron a exponer, nuestro dirigente levantaba la mano con insistencia. Cuando finalmente le dieron la palabra el empresario se para y dice “yo quisiera saber una cosa muy importante ¿traen plata o no traen plata?” cuando le explicaron que era una misión técnica nuestro hombre dijo “ahhh, entonces estamos puro perdiendo el tiempo acá”, se paró y se fué con todos sus asociados.

Es el típico error de diagnóstico de los benefactores, que creen que el problema principal de la pequeña empresa es la falta de capital o falta de capacitación. No es así, los problemas típicos son a) que el negocio o servicio a que se dedican es de tan baja rentabilidad que apenas da para sobrevivir, b) que saben producir pero no saben vender. Un gran número de pequeñas empresas simplemente no deberían existir, no son viables, un negocio malo no se arregla inyectando más capital. Tampoco se arregla “motivando” a los empresarios o enseñándoles administración, lo que realmente necesitan es simple: más venta y mejores márgenes.

Una empresa pequeña que con el tiempo no crece es -por definición- un mal negocio. El crecimiento viene cuando suben las ventas o mejoran los márgenes de ganancia, dar créditos blandos a malos negocios o perdonarles el DICOM es el peor favor que les pueden hacer, los negocios malos deben desaparecer. Pero ahí es donde el diablo de la política mete la cola y empiezan los subsidios, incubadoras y perdonazos de todo tipo, es muy fácil hacer demagogia con la PYME.

En fin, me gustó la visión de la gente de AGIMA, seguramente participaremos con ellos con proyectos o lo que sea porque no son los eternos quejumbrosos. Además apenas entré me encontré con mi amiga Maritza, nosotros ibamos con Luis que nos arrienda su galpón en el barrio industrial, quien es uno de los directivos y Rodolfo al saludarme me dice ¡pero si yo a ti te conozco!, me ubicaba de la universidad, ya lo ven, en Arica al final todos nos conocemos.

En fin, creo que ya había escrito sobre esto antes pero el mundo es redondo y todo se repite, además tengo sueño para pensar en algo más original, solo espero que crezcamos aceleradamente o nos vayamos rapidito a la quiebra, lo peor sería mantenernos como PYME durante mucho tiempo porque eso significaría que todo el maldito negocio no sirve. Y ahora me voy a dormir envuelto en mis dulces sueños de grandeza, buenas noches.

>¿Traen plata o no traen plata?

Archivado en: pequeña industria, pyme — tombrad @ 10:22 pm

>Ando muy ocupado por estos días, mi buen amigo Marcelo me está pegando malas costumbres pero que diablos, todo este famoso asunto ha resultado muy divertido y mi sangre, donde unos meses atrás no se encontraba la menor traza de adrenalina, está comenzando a espesarse un poquito. Ojalá que nos hagamos billonarios luego para volver a mi estado natural.

Tribunales, cerros, minas, programas ¡como se nota cuando ando pato!, para colmo Marcelo me habló de la conveniencia de meternos a la Asociación Gremial de Industriales Menores, yo no le creía mucho al principio porque la mayoría de esas cámaras son pura vida social, política, busca de créditos subsidiados y quejas, pero este no era el caso.

Estuvimos conversando con Luis Saravia y Rodolfo Arriaga, al poco tiempo de hablar me convencí que AGIMA era otra cosa, bien distinta de las asociaciones gremiales tradicionales; tienen la película clarísima, un equipo de profesionales de primera, excelentes instalaciones y sobre todo, una visión estratégica muy atractiva para los que buscan ir más allá de la rutina y el pelambre.

Conversamos algo que habíamos comentado con Marcelo muchas veces antes; los problemas de la Pyme (pequeña y mediana empresa) que son más que nada problemas mentales y de actitud del empresario, normalmente lleno de vicios, miopía, mal manejo y una visión estratégica muy equivocada, fomentada por siglos de malas prácticas de fomento del estado.

La pequeña empresa en Chile se ha acostumbrado a sobrevivir a costa de créditos blandos y vacunazos: piden plata para capital, se comen el capital, se funden con el pago, luego viene un perdonazo y el ciclo comienza de nuevo. Nos comentaba Rodolfo una recordada anécdota de un dirigente gremial que asistía a una charla de cooperación de técnicos europeos. Apenas empezaron a exponer, nuestro dirigente levantaba la mano con insistencia. Cuando finalmente le dieron la palabra el empresario se para y dice “yo quisiera saber una cosa muy importante ¿traen plata o no traen plata?” cuando le explicaron que era una misión técnica nuestro hombre dijo “ahhh, entonces estamos puro perdiendo el tiempo acá”, se paró y se fué con todos sus asociados.

Es el típico error de diagnóstico de los benefactores, que creen que el problema principal de la pequeña empresa es la falta de capital o falta de capacitación. No es así, los problemas típicos son a) que el negocio o servicio a que se dedican es de tan baja rentabilidad que apenas da para sobrevivir, b) que saben producir pero no saben vender. Un gran número de pequeñas empresas simplemente no deberían existir, no son viables, un negocio malo no se arregla inyectando más capital. Tampoco se arregla “motivando” a los empresarios o enseñándoles administración, lo que realmente necesitan es simple: más venta y mejores márgenes.

Una empresa pequeña que con el tiempo no crece es -por definición- un mal negocio. El crecimiento viene cuando suben las ventas o mejoran los márgenes de ganancia, dar créditos blandos a malos negocios o perdonarles el DICOM es el peor favor que les pueden hacer, los negocios malos deben desaparecer. Pero ahí es donde el diablo de la política mete la cola y empiezan los subsidios, incubadoras y perdonazos de todo tipo, es muy fácil hacer demagogia con la PYME.

En fin, me gustó la visión de la gente de AGIMA, seguramente participaremos con ellos con proyectos o lo que sea porque no son los eternos quejumbrosos. Además apenas entré me encontré con mi amiga Maritza, nosotros ibamos con Luis que nos arrienda su galpón en el barrio industrial, quien es uno de los directivos y Rodolfo al saludarme me dice ¡pero si yo a ti te conozco!, me ubicaba de la universidad, ya lo ven, en Arica al final todos nos conocemos.

En fin, creo que ya había escrito sobre esto antes pero el mundo es redondo y todo se repite, además tengo sueño para pensar en algo más original, solo espero que crezcamos aceleradamente o nos vayamos rapidito a la quiebra, lo peor sería mantenernos como PYME durante mucho tiempo porque eso significaría que todo el maldito negocio no sirve. Y ahora me voy a dormir envuelto en mis dulces sueños de grandeza, buenas noches.

19 mayo, 2007

Roky XXVIII y Grandes errores de las pequeñas empresas

Archivado en: pyme — tombrad @ 12:33 am

Vengo llegando de una exquisita comida griega a que nos invitaron la Mila y Rudy, que puedo decir, simplemente espectacular. Aproveché de tomar fotos a su gimnasio y por supuesto desafié a Rudy a que nos pusieramos los guantes, tal vez ustedes no lo sabían pero yo soy un gran maestro del kickboxing y Rudy quedó impresionado con mi habilidad con el saco, así es que dijo “Tomás, no peleemos, mejor vamos a comer“, y así lo hicimos comiendo la exquisita cena gourmet que preparó Mila, yo comí hasta quedar como bola.

Pasando a otro tema, me llamó la atención un análisis de fortalezas y debilidades que apareció en el blog de mi amiga Fabiola, lo había hecho un grupo de micro empresarias dedicadas a las confecciones, miren esto:

La mayoría mencionó entre sus fortalezas: Las ganas de hacer cosas. Ser jefas de hogar. Tener experiencia en su rubro. Ser perseverantes y responsables. Ser detallista. Intuitiva (y no bruja) y empática. Ser atrevidas. Contar con apoyo familiar (cuando llegan los $ se alegran)

Entre las debilidades lo más mencionado fué:No tener acceso a financiamiento. Ser discriminadas y prejuzgadas como incapaces por ser menos agresivas que los hombres. Escasa información de los fondos concursables. Escasa formación contable, de TIC´s y de gestión empresarial. Temor a asociarse por malas experiencias anteriores. Discriminación por tener Dicom aún cuando el banco dice que el 99% de las mujeres son las más cumplidoras en temas crediticios. Fomentar el machismo desde el hogar.

Si se fijan ni una sola palabra sobre sus posibles clientes, una lista de Yo, Yo, Yo, que ni siquiera llega a cuestionarse por que alguien se va a interesar por comprar las cosas que ellas hacen. ¿Van a comprarles porque tienen ganas de hacer las cosas? ¿o porque son jefas de hogar? ¿para no discriminarlas tal vez?.

Para ser justos no es un asunto de hombres o mujeres: el enfoque de lo que llamaría La Empresa Ególatra se da exactamente igual entre los pequeños empresarios -hombres o mujeres- que creen que basta con fabricar bien las cosas, llevar las cuentas ordenadas y con eso tienen el éxito garantizado. Nada de eso, hacer cosas es lo más fácil, el problema es venderlas.

Supongamos que se soluconan todas las debilidades que mencionan: que nadie las discrimine ni las prejuzgue, que ganen fondos concursables, que se conviertan en expertas de la contabilidad, que el banco les preste toda la plata que quieran, etc. etc. ¿se supone con eso tendrían todo listo para el éxito?. Nada, sus reales problemas ni siquiera han empezado.

Partiendo por que diablos van a hacer con la plata que les prestaron. Uno de los problemas básicos es tener un buen producto, cosa que ni siquiera está considerada entre las debilidades o fortalezas. Supongamos que ellas saben hacer camisas de mezclilla ¿y que pasa si nadie quiere comprar camisas de mezclilla? ¿o si el precio a que pueden colocarlas no cubre los costos? ¿o si los únicos compradores que encuentran no son confiables y no cumplen sus compromisos?.

Los microempresarios viven quejándose que nadie les da capital, como si tener capital fuese el principal problema, no señores, el capital y la propia expertise son problemas secundarios. El principal problema es tener mercado. Si yo me consigo una propuesta para hacer pantalones para todos los militares de Tarapacá y reponerlos a medida que se vayan gastando no necesito capital ni experiencia ni nada, porque con un contrato así en la mano los bancos harán fila para prestarme plata y puedo subcontratar a los mejores confeccionistas que existan. Eso muestra como el problema real es el mercado que tiene nuestro producto y como conquistarlo.

Esta falta de visión, de la empresa ególatra es alimentada por el mismo gobierno que subsidia una y otra vez a los empresarios con concursos de emprendimiento mal dirigidos como los capitales semilla. Equivocadamente los burócratas creen que lo que falta es capital y buenas ideas, eso es lo que sobra, lo que falta son los compradores.

Y así se botan miles de millones de pesos cada año en regalar capital a micro empresarios con ideas geniales que nunca se pusieron a pensar a quien diablos iban a vender sus maravillosos productos. No es nada raro porque los economistas y burocratas del gobierno que idean esas políticas jamás en su vida han tenido una empresa ni trabajado en nada productivo.

La empresa ególatra es muy común en toda América Latina, donde acostumbramos a enganchar el carro adelante del caballo y sus efectos más notables son la mala calidad del servicio y la falta de respeto por el cliente. Como es algo tan extendido nosotros ya estamos acostumbrados al mal servicio pero cuando viene alguien de afuera se da cuenta inmediatamente de este problema.

Es lo que contaba Mila en su blog cuando fué al restaurant Maracuyá y le sirvieron un plato carísimo con pescados y hortalizas congeladas, en una ciudad donde los productos frescos son lo más barato que existe. He escuchado esa misma crítica decenas de veces, siempre de extranjeros porque a los chilenos no nos importa y normalmente ni nos damos cuenta.

¿Que pide un chileno cuando va a un restaurant? normalmente productos exóticos que vienen necesariamente congelados: albacora, atun, ostras. Del momento que ordena esas cosas es porque le da lo mismo comer un producto congelado (y seguramente descongelado varias veces) que uno fresco. Así los restaurants ya no se preocupan de cocinar con productos frescos, total, la gente ni se da cuenta.

Peor todavía, los mozos -bien por ignorancia o mala fé- muchas veces mienten al respecto. Hace un tiempo pregunté en un caro restaurant si el atún era fresco o congelado (solo por molestar, para ver que me contestaban), el mozo me dice irritado ¡señor, todo el pescado acá es fresco! (¡wow, lo deben traer en jet cada día desde Ecuador entonces!). Aunque hay excepciones de honradez, en el Azapa Inn un mozo peruano me dijo: lo siento, acá trabajamos solo con pescado congelado, por lo menos no me vió la cara de tonto.

Este es un ejemplo de los efectos de la empresa ególatra, centrada en sus necesidades, sus deseos, su conveniencia y los clientes que se frieguen. Es un asunto de mentalidad, la diferencia de precios entre trabajar con todo fresco es insignificante y la diferencia en calidad enorme ¿por que entonces las empresas ególatras no se espabilan?

Roky XXVIII y Grandes errores de las pequeñas empresas

Archivado en: pyme — tombrad @ 12:33 am

Vengo llegando de una exquisita comida griega a que nos invitaron la Mila y Rudy, que puedo decir, simplemente espectacular. Aproveché de tomar fotos a su gimnasio y por supuesto desafié a Rudy a que nos pusieramos los guantes, tal vez ustedes no lo sabían pero yo soy un gran maestro del kickboxing y Rudy quedó impresionado con mi habilidad con el saco, así es que dijo “Tomás, no peleemos, mejor vamos a comer“, y así lo hicimos comiendo la exquisita cena gourmet que preparó Mila, yo comí hasta quedar como bola.

Pasando a otro tema, me llamó la atención un análisis de fortalezas y debilidades que apareció en el blog de mi amiga Fabiola, lo había hecho un grupo de micro empresarias dedicadas a las confecciones, miren esto:

La mayoría mencionó entre sus fortalezas: Las ganas de hacer cosas. Ser jefas de hogar. Tener experiencia en su rubro. Ser perseverantes y responsables. Ser detallista. Intuitiva (y no bruja) y empática. Ser atrevidas. Contar con apoyo familiar (cuando llegan los $ se alegran)

Entre las debilidades lo más mencionado fué:No tener acceso a financiamiento. Ser discriminadas y prejuzgadas como incapaces por ser menos agresivas que los hombres. Escasa información de los fondos concursables. Escasa formación contable, de TIC´s y de gestión empresarial. Temor a asociarse por malas experiencias anteriores. Discriminación por tener Dicom aún cuando el banco dice que el 99% de las mujeres son las más cumplidoras en temas crediticios. Fomentar el machismo desde el hogar.

Si se fijan ni una sola palabra sobre sus posibles clientes, una lista de Yo, Yo, Yo, que ni siquiera llega a cuestionarse por que alguien se va a interesar por comprar las cosas que ellas hacen. ¿Van a comprarles porque tienen ganas de hacer las cosas? ¿o porque son jefas de hogar? ¿para no discriminarlas tal vez?.

Para ser justos no es un asunto de hombres o mujeres: el enfoque de lo que llamaría La Empresa Ególatra se da exactamente igual entre los pequeños empresarios -hombres o mujeres- que creen que basta con fabricar bien las cosas, llevar las cuentas ordenadas y con eso tienen el éxito garantizado. Nada de eso, hacer cosas es lo más fácil, el problema es venderlas.

Supongamos que se soluconan todas las debilidades que mencionan: que nadie las discrimine ni las prejuzgue, que ganen fondos concursables, que se conviertan en expertas de la contabilidad, que el banco les preste toda la plata que quieran, etc. etc. ¿se supone con eso tendrían todo listo para el éxito?. Nada, sus reales problemas ni siquiera han empezado.

Partiendo por que diablos van a hacer con la plata que les prestaron. Uno de los problemas básicos es tener un buen producto, cosa que ni siquiera está considerada entre las debilidades o fortalezas. Supongamos que ellas saben hacer camisas de mezclilla ¿y que pasa si nadie quiere comprar camisas de mezclilla? ¿o si el precio a que pueden colocarlas no cubre los costos? ¿o si los únicos compradores que encuentran no son confiables y no cumplen sus compromisos?.

Los microempresarios viven quejándose que nadie les da capital, como si tener capital fuese el principal problema, no señores, el capital y la propia expertise son problemas secundarios. El principal problema es tener mercado. Si yo me consigo una propuesta para hacer pantalones para todos los militares de Tarapacá y reponerlos a medida que se vayan gastando no necesito capital ni experiencia ni nada, porque con un contrato así en la mano los bancos harán fila para prestarme plata y puedo subcontratar a los mejores confeccionistas que existan. Eso muestra como el problema real es el mercado que tiene nuestro producto y como conquistarlo.

Esta falta de visión, de la empresa ególatra es alimentada por el mismo gobierno que subsidia una y otra vez a los empresarios con concursos de emprendimiento mal dirigidos como los capitales semilla. Equivocadamente los burócratas creen que lo que falta es capital y buenas ideas, eso es lo que sobra, lo que falta son los compradores.

Y así se botan miles de millones de pesos cada año en regalar capital a micro empresarios con ideas geniales que nunca se pusieron a pensar a quien diablos iban a vender sus maravillosos productos. No es nada raro porque los economistas y burocratas del gobierno que idean esas políticas jamás en su vida han tenido una empresa ni trabajado en nada productivo.

La empresa ególatra es muy común en toda América Latina, donde acostumbramos a enganchar el carro adelante del caballo y sus efectos más notables son la mala calidad del servicio y la falta de respeto por el cliente. Como es algo tan extendido nosotros ya estamos acostumbrados al mal servicio pero cuando viene alguien de afuera se da cuenta inmediatamente de este problema.

Es lo que contaba Mila en su blog cuando fué al restaurant Maracuyá y le sirvieron un plato carísimo con pescados y hortalizas congeladas, en una ciudad donde los productos frescos son lo más barato que existe. He escuchado esa misma crítica decenas de veces, siempre de extranjeros porque a los chilenos no nos importa y normalmente ni nos damos cuenta.

¿Que pide un chileno cuando va a un restaurant? normalmente productos exóticos que vienen necesariamente congelados: albacora, atun, ostras. Del momento que ordena esas cosas es porque le da lo mismo comer un producto congelado (y seguramente descongelado varias veces) que uno fresco. Así los restaurants ya no se preocupan de cocinar con productos frescos, total, la gente ni se da cuenta.

Peor todavía, los mozos -bien por ignorancia o mala fé- muchas veces mienten al respecto. Hace un tiempo pregunté en un caro restaurant si el atún era fresco o congelado (solo por molestar, para ver que me contestaban), el mozo me dice irritado ¡señor, todo el pescado acá es fresco! (¡wow, lo deben traer en jet cada día desde Ecuador entonces!). Aunque hay excepciones de honradez, en el Azapa Inn un mozo peruano me dijo: lo siento, acá trabajamos solo con pescado congelado, por lo menos no me vió la cara de tonto.

Este es un ejemplo de los efectos de la empresa ególatra, centrada en sus necesidades, sus deseos, su conveniencia y los clientes que se frieguen. Es un asunto de mentalidad, la diferencia de precios entre trabajar con todo fresco es insignificante y la diferencia en calidad enorme ¿por que entonces las empresas ególatras no se espabilan?

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