
Finalmente conocí el Instituto de Alta Investigación de la Universidad de Tarapacá, donde fuí hoy en la mañana y pasé un muy buen rato conversando con Tito Torres, uno de nuestros grandes valores de la física teórica. Aproveché de llevarme un ejemplar de la revista Ingeniare donde aparecen los 16 papers escogidos de su trabajo sobre la Teoría Total Unificada, que -generosamente- me lo dedicó “Para Tomás, el primero entre mis discípulos” me imagino que es por el órden cronológico porque en inteligencia no pasa nada.
En fin, la verdad es que debe haber sido por el año 1983 que Tito me hizo clases de electromagnetísmo y me dí cuenta enseguida que se trataba de alguien extraordinario, para mi fue un privilegio haberlo tenido de profesor cuando el era un simple ingeniero con pasión por la ciencia y es uno de los profesores que más he admirado.
Lo que quería contarles es la entretenida conversación que tuvimos cuando le pregunté de donde diablos se le había ocurrido relacionar la quiralidad con el problema de la Teoría Unificada. Me contaba que cuando estaba estudiando ingeniería, un norteamericano que era su profesor de física le pasó un paper con una curiosidad que podía tener potencial, en ese artículo se postulaba que los campos eléctricos y magnéticos no son ortogonales (a noventa grados) sino que van en paralelo, lo que contradecía una de las primeras cosas que aprendemos en el electromagnetísmo. Con los años fue desarrollando esta idea que era posible si se consideraba un desplazamiento del campo quiral, cerrado sobre si mismo.
Muchas cosas interesantes salieron de esa conversación, como por ejemplo que una teoría exitosa en lo predictivo no es necesariamente la mejor: la gravitación de Newton es inmensamente exitosa dentro de cierta escala, pero se basa en conceptos de “fuerzas” que hoy se consideran profundamente equivocados. Algo parecido podría pasar con la mecánica cuántica que ha permitido casi todos los grandes avances de la electrónica pero sin embargo puede estar fundada sobre supuestos erroneos.
Me contaba Tito que pasó muchos años leyendo los trabajos de Einstein y los grandes teóricos de la mecánica cuántica, fundamentalmente Niels Bohr el mejor de todos, Einstein tenía una instintiva repulsión por la teoría cuántica y pasaba meses diseñando experimentos imaginarios y haciendo cálculos para derribarla y cada vez que sacaba un paper atacándola Bohr lo despachaba de un día para otro con una demoledora respuesta que dejaba en evidencia los errores de Einstein, lo que terminó por desmoralizarlo completamente. Piensa que si en los tiempos de Einstein se hubiese conocido bien el concepto de quiralidad, la mecánica cuántica nunca se hubiese instalado como lo está ahora y tendríamos una teoría unificada hace rato.
El problema actual es que hay dos teorías incompatibles para explicar la naturaleza de las fuerzas: la Relatividad General que es una explicación geométrica y funciona muy bien en los grandes cuerpos celestes y la Teoría Cuántica que se basa en la probabilidad y funciona perfectamente a nivel atómico, parece bastante obvio que ambas son aproximaciones parcialmente exitosas, tal como la gravitación de Newton, pero el menos una de estas dos tiene que estar basada en un enfoque equivocado a pesar de su éxito predictivo.
Como la mecánica cuántica ha generado tanto avance y predice tan bien los fenómenos atómicos, el mainstream cientifico ha ido instalando la idea que el enfoque de Einstein -o clásico- era el equivocado y se han dedicado enormes esfuerzos en desarrollar una teoría de la gravedad según la mecánica cuántica. Los reultados hasta ahora han sido complicados hasta lo ininteligible y se ve muy lejos la posibilidad de encontrar una explicación simple y clara para la unificación de las fuerzas.
El trabajo de Tito va en dirección opuesta al mainstream porque se desarrolla a partir de la teoría clásica, relaciona las ecuaciones de la Relatividad General con un campo electromagnético de geometría quiral, llegando a la Ecuación Cuántica de Dirac. Es un enfoque clásico en todo el sentido porque explica geométricamente las fuerzas, sin necesidad de recurrir a rarezas cuánticas como el principio de incertidumbre, que violenta nuestra experiencia directa del mundo, ni de complicadas funciones de onda y probabilidad. La mayor aversión de Einstein contra la mecánica cuántica se reflejó en su conocido exabrupto “no creo que Dios juegue a los dados con el universo”, la Teoría Total Simplificada de Tito elimina la necesidad de funciones probabilísticas y simplifica enormemente toda la explicación. Por lo menos en estética gana lejos.
La Teoría Total Simplificada hace honor a su nombre: lo simplifica todo partiendo por el análisis matemático necesario que es completamente clásico, la explicación es geométrica tal como en la Relatividad General, no pide actos de fe como es el aceptar el principio de incertidumbre y la matéria sería simplemente un campo que se cierra sobre si mismo y por lo tanto no irradia, conceptos que hoy son casi esotéricos como el spin se pueden asimilar al giro físico de las partículas, el modelo de universo es una membrana espacio-tiempo con cuerdas quirales que hacia la derecha produce un plasma de partículas de materia y radiación quiral electromagnética, ahi es donde vivimos nosotros. Hacia la izquierda de la membrana se produce el plasma de antipartículas, donde obviamente no vivimos nosotros. Es lo suficientemente sencillo como para poderse dibujar. La versión electrónica de la revista con los 16 papers de Tito puede verse aquí.
Conversábamos también sobre la genialidad de James Clerk Maxwell el único cuyas teorías han permanecido imbatibles al paso de los años, me decía Tito que había traído de una universidad Americana el faccimil del trabajo original sobre el desarrollo de sus famosas ecuaciones y en su opinión no hay explicación lógica para que un ser humano -normal o genio- haya podido hacerlo con los conocimientos y matemáticas de esa época, mi homenaje a las ecuaciones que tanto me hicieron sufrir en electromagnetismo que -según Tito- ahora tienen un análisis extremadamente simple ¡como sería el análisis complejo!, aqui van:
No hay nada más entretenido que la física, la madre de todas las ciencias que permite hacer las teorías más globales, que suerte poder conversar un rato con mi amigo Tito, ojalá yo hubiese tenido cabeza para dedicarme a eso pero que diablos.
A todo esto le encontré una aplicación mucho más terrestre a la revista dedicada que me regaló mi amigo: Cuando vaya en un bus o en un avión, me voy a sentar al lado de una mina, carraspearé, sacaré aparatosamente la revista asegurándome que vea la dedicatoria y empezaré a tarjar con un lápiz las ecuaciones mientras murmullo “este Hector nunca va a aprender, no pienso seguir regalándole mis ideas” Seguro que la impresiono. Ahora me voy a dormir y a soñar que mi imaginaria compañera de asiento me mira con ojos de plato mientras me susurra “pero Tomasito que inteligente eres” jaja buonanotti.
