Me gusta mucho leer historia, especialmente la historia política del siglo XX en Chile, ya que fuí testigo de una de sus partes más interesantes; el final. Hay excelentes crónicas y memorias de esos años como Las banderas olvidadas de Tito Mundt o Del cielito lindo a la patria joven de Wilfredo Mayorga. Estaba releyendo este último que me trajo a la cabeza la curiosa relación entre muchos masones y el partido radical.
Creo que lo de radical, masón y bombero es un fenómeno local, solo de Chile y aunque sé de varios masones que no son radicales ni bomberos ocurre algo raro con esta especie de santísima trinidad que -a mi modo de ver- ha tenido muy malos efectos en nuestra política y en nuestra historia.
Y ya que estamos hablando de historia, creo que por ahí viene la cosa. Hay una especie de carga tradicional de cuando los radicales, laicos y masones del norte chico comenzaron a tomar fuerza política en Chile. He escuchado muchas historias a los viejitos sobre la revolución de Pedro León Gallo, la guerra por separar la iglesia del estado, la clase media y toda la mitología épica que se le adjunta a esa historia.
Esta mitología revivió con los años y estuvo muy bien manejada en la campaña publicitaria de Ricardo Lagos, la vuelta a nuestros valores republicanos y todo ese cuento. Al final los hijos de la clase media resultaron más ladrones que gatos de campo cada vez que llegaron al poder, lógico, con las llaves de la caja de fondos en la mano lo primero que hacen es tratar de pasar a la clase alta, con la honrosa excepción de don Arturo Alessandri que murió completamente pato, pero ese nunca fue radical así es que no lo contemos.
Volvamos a la historia. Las logias masónicas en Chile siempre han ayudado a los estudiantes pobres, especialmente a los más brillantes que normalmente terminan reclutados en alguna logia donde les ayudan a hacer carrera. Los tres presidentes radicales que gobernaron al hilo en Chile son un buen ejemplo de esto: Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos y Gabriel Gonzalez Videla, los tres becarios de las logias.
Todo esto está muy bien y me parece meritorio, el problema es que esas logias tenían su propia concepción de la política y no eran tan desinteresadas al auspiciar a estos becarios. En el fondo se convirtieron en grupos con aspiraciones de poder político y todos sabemos como corrompen esas cosas. Desde entonces muchas fueron convirtiendo sus ideales filantrópicos en una -mucho más práctica- búsqueda del poder, tráfico de influencias y agencia no oficial de empleos. Los masones suelen jactarse de la cantidad de presidentes que han salido de sus logias, yo no creo que ese sea mucho motivo de orgullo, especialmente si consideramos el mal que le hicieron al país.
Como siempre el problema no son las instituciones, sino las personas que las deforman. muchos buenos para nada llegan a la administración pública gracias a la solidaridad masónica, esto a su vez atrae a los ambiciosos y snob a las logias porque son -objetivamente- un buen medio para relacionarse y conseguir trabajo y así el círculo vicioso va creciendo. Yo creo que la mezcla de la masonería con la política ha hecho mucho daño a ambas y especialmente al país, porque los gobiernos radicales fueron corruptos e ineficientes. El desprestigio que tiene hoy la profesión política en Chile, se incubó precisamente en esos años.
A los que creen la leyenda alimentada por los viejitos radicales les recomendaría que leyeran la historia de escándalos, de violencia política y ciudadana, y que revisaran los números de la miseria de Chile en esos años. Nada más mentiroso que esas historias, puros cuentos de viejas nomás. ¿Y quien es el de la foto? el mejor ejemplo de radical masón y bombero: don Valentín Letelier Madariaga. Claro que los radicales de hoy son New Age, hasta cambiaron el logo por una pobre imitación a la europea, tal vez por eso van quedando tan pocos, nada peor que cambiar los símbolos, como masones deberían saberlo.
Y no crean que me olvidé del slideshow, a propósito de extinción, esta vez los invito a ver una increíble colección de wakas, utensilios y textiles, son del año 1.000 al 1.400 D.C. más o menos. Años atrás en el camino a Corazones se encontraban muchas de estas cosas botadas a flor de tierra en los cerros. Increíble.