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La radio a galena tuvo la culpa de que me metiera a estudiar electrónica, en lugar de seguir mi verdadera vocación dedicándome a tocar música tropical en un combo. A mediados de los años 60 yo tenía unos 11 años y un amigo de la familia vivía cerca de la estación transmisora de Radio Minería, una de las más importantes del país en esa época, como transmitían en AM la torre era enorme y usaba mucha potencia, entonces escuché que colocando una cáscara de naranja cerca de algo metálico se podía escuchar radio.
Nunca pude comprobarlo pero al poco tiempo leí sobre la radio a galena, me pareció maravilloso poder hacer un receptor que funcionara sin energía y a los pocos días había destripado una radio vieja de la que saqué el condensador variable y la bobina, un auricular de teléfono, un diodo de germanio y un condensador fijo que compré en Casa Royal: me permitieron construir mi primera radio a galena, lo que selló mi maldición con la electrónica.
Años después mi primo Alejandro me mandó de regalo varios componentes electrónicos, en ese tiempo me había dado por fabricar osciladores para hacer “música” con radios a válvulas, tuve suerte de no morir electrocutado pero me dio la corriente tantas veces que desde entonces debo haber quedado medio cucufato.
Tenía la práctica pero no la teoría, hacía xperimentos pero como funcionaban era magia negra para mi. Me tomó varios años llegar a entender el maldito asunto, hasta que en 1972 tuve la suerte de descubrir un libro que lo explicaba todo. Había leído la biblioteca completa del Liceo de Ancud y me faltaban solo dos libros, uno era El Quijote y cuando traté de leerlo no hubo caso, en mi vida había leído algo más absurdo y aburrido, lo dejé y hasta el día de hoy es de los pocos libros conocidos que nunca terminé de leer.
El otro era un librito poco atractivo de la Biblioteca Técnica de Phillips con un título raro: se llamaba
“Del Electrón al Superheterodino: curso sencillo para el reparador de radios
“, lo leí una y otra vez durante los dos años que me quedaban en Ancud hasta que lo aprendí casi de memoria. Tuve mucha suerte de encontrarme por casualidad con este libro de culto entre los comunicantes.
Me jacto de entender mejor que la mayoría de mis colegas las comunicaciones y fue gracias a ese libro extraordinario, que le dio el marco para todo lo que aprendí en los seis o siete años siguientes. Nunca hubiese entendido bien los fenómenos radiantes de no haberlo leído y bueno, eso me sentenció a convertirme en electrónico, pasión que me entretuvo por muchos años.
La radio es el ejemplo más extraordinario de acción a distancia que existe. Cuando vemos que el capitán Kirk y su tripulación se teletransportan en Star Trek pensamos que es algo que jamás será posible, sin embargo nadie se inmuta porque podemos -por ejemplo- activar un interruptor a miles de kilómetros de distancia con soio apretar un botón remoto. La acción a distancia (todas las fuerzas lo son pero la radio permite hacer trabajos a mucha distancia) es uno de los fenómenos fundamentales y más misteriosos de la naturaleza.
Aprovecharé que el fin de semana para aburrir a los pocos que leen sábado y domingo con telecomunicaciones para dummies, dudo que sea de interés muy general pero creo que es un asunto muy lindo e interesante, por si algún proyecto de electrónico está leyendo le puede interesar.
Radiacción (lat radiatio) tiene que ver con arrojar, despedir, emitir, lanzar como cuando el Dios Zeus lanzaba rayos a los pobres mortales, por eso las telecomunicaciones a veces se simbolizan con rayos. En palabras simples la radiación electromagnética (ondas de radio) es una clase de luz que no podemos ver porque su frecuencia es más baja, si el ojo pudiese ver las ondas de radio no podríamos ver ni una otra cosa. Las ondas de radio y las de luz son lo mismo, solo se diferencian por la frecuencia.
¿Y que es la frecuencia? bueno, para que exista radiación debe haber una oscilación que la genere. Todos los electrones tienen un campo eléctrico estático que los rodea, si con un oscilador hacemos variar el campo eléctrico igual como cuando movemos un péndulo. Un campo eléctrico variable crece y decae, cuando esto ocurre la energía pasa a generar un campo magnético variable, cuando el campo magnético se agota genera uno eléctrico luego todo se invierte y ahí tenemos una onda electromagnética que se irradia.
Esa es la parte complicada en la que no me voy a meter porque no existe nadie en el mundo que entienda realmente la naturaleza de los campos de fuerza. Cuando estudiaba electromagetismo me quejé con mi profesor Tito Torres porque me era imposible imaginarme un campo, me dijo “no te preocupes, nadie en el mundo ha llegado a eso”.
Pero podemos hacer la analogía en una dimensión cuando hacemos vibrar un elástico, o en dos dimensiones con el campo ondulatorio que se produce cuando tiramos una piedra a una laguna tranquila y vemos como se propagan las ondas. Un campo electromagnético es en tres dimensiones y lo podemos imaginar propagándose por el espacio como las capas esféricas de una cebolla que se expande hasta el infinito. Ojalá fuese tan sencillo porque en realidad son dos campos que se alternan desfasados en 90 grados y bueno, mejor lo dejamos hasta aquí. Digamos más o meno así son las ondas de radio.
Ah tantas cosas entretenidas, mañana colocaré la explicación de por que funciona la radio a galena y que es el superheterodino, aunque no le importe a nadie total, es fin de semana. Hasta mañana