
Anoche esperaba que el movimiento en el Rapa Nui iba a estar muy flojo, así es que repartí permisos, cambié días libres, etc. pensando que el local iba a estar medio vacío toda la noche. No contaba con el U.S.S. Kauffmann, que había recalado en el puerto ese mismo día. 200 sedientos marinos andaban buscando algún lugar donde divertirse en una ciudad donde estaba todo cerrado.
La debilidad del dolar se notó cuando veían los precios y se ponían pálidos. La mayoría se tomó una Coca-Cola o una cerveza, incluso algunos no tomaron nada pero igual los dejamos para no enturbiar las relaciones internacionales. Los garzones y las chicas no vieron ni una propina pero igual cooperaron bien.
La cosa es que a eso de las 11 AM tenían muy buen ambiente en los dos niveles; cuando una chica salía a bailar aullaban como locos pero en general todos se portaron bien y no pusieron mayor problema. Excepto uno, que estaba como energúmeno y como nadie le entendía mas se enojaba, cuando finalmente llegó a reclamarme pensé que tendria que esquivar un par de puñetazos porque el tipo estaba realmente borracho y alterado.
Resulta que al bajar del barco había cambiado US$ 100, había comprado una cerveza para el y había invitado dos tragos a las chicas y solo le quedaban unos pocos billetes de a mil de vuelto: se le habían perdido unos 70 dólares. Estaba tan furioso como borracho y me decía que no era ningún estúpido, que era profesor de la universidad y blabla. Primero lo senté en un lugar tranquilo y le dije que hablara más lento para que nos entendieramos, eso lo calmo un poco. Después sacamos la cuenta de lo que había gastado y traje a los garzones que le habían servido con las boletas para chequear si le habían dado bien el vuelto, hizo memoria y dijo que eso estaba OK. Después llamé a las dos niñas con que estuvo y fuimos a revisar los lugares donde había estado sentado y reconstruyendo sus movimiento. Allí se acordó que había salido del local, tomado un taxi y después había vuelto.
Luego de todo eso el tipo estaba bastante más tranquilo y reconoció que la plata se le pudo haber caído en cualquier parte del trayecto, que le parecía que el lugar era honesto y que diablos, había perdido buena parte de su plata por borracho, nos despedimos muy amigablemente. Después comentaba con un garzón la paradoja “tantos años estudiando cálculo, física, electromagnetismo y cuanta porquería complicada existe para terminar dando explicaciones a un marinero borracho que se le cayó la plata”. En todo caso el tipo se portó muy correcto en cuanto nos sentamos y hablamos del asunto de manera racional. Creo que muchos de los escándalos y peleas que pasan en estos casos se producen solo por malos entendidos.
El negocio también perdió, porque en la confusión al parecer se desapareció una botella completa de Bacardi Limón de la barra de arriba; habrá que confirmar cuando se haga el inventario hoy en la tarde. El barco debe ser como una mini ciudad porque estaban casi todos los gruos sociales y étnicos representados: los crew eran casi todos negros hiphoperos, campeones para armar fiesta. Los petty officers tenían otro grupo más moderado y los oficiales en su mayoría blancos, aburridos y borrachos, sentados solos o con sus amigos, muy parecido a los grupos de militares chilenos o de cualquier parte. En fn, no dejaron mucha plata pero entretuvieron bastante la noche. A las 11:45 todos habían desaparecido, se deben haber ido a guardar.
Y anoche me fuí a la esperada inauguración del segundo piso del