Por fin ando un poco desocupado y puedo abrir nuevamente el boliche, bar virtual, el Templo del Ocio o como quieran llamarlo, vuelvo a atender normalmente de lunes a lunes para regocijo y jolgorio de nuestra estimada clientela, aquí estoy de nuevo contando algunas de las aventuras y desventuras con que me premia o me golpea -a intervalos más o menos regulares- el cruel destino .
Hoy en la mañana anduve en el centro, después de un par de meses que no bajaba y me encontré con cantidad de amigos. En Arica un par de cuadras por el paseo 21 de Mayo puede demorarnos con facilidad una hora por la cantidad de gente que encuentras.
Tenía que pasar a buscar un papel a tribunales y pensé que no encontraría a nadie conocido después de tantos años, pero estaban los mismos de siempre: don Fernando Concha sigue de primer oficial y estaba subrogando al secretario, en la recepción Anita me hizo enseguida un trámite que normalmente demora dos días (¿para cuando dijo que lo quería?) , me encontré también el Maxi, mi amiguísima Paty, Mauricio y hasta divisé a la Maritza en la Corte de Apelaciones ¡están los mismos de los noventas!, en fin, otro largo rato conversando.
Durante casi 10 años, entre 1990 y el 2000 estuve haciendo de hombre orquesta en los tribunales: programas, proyectos de inversión, estudios, capacitación, hacía de todo en la Corporación Administrativa del Poder Judicial, que es el poder detrás del trono porque se encarga de los recursos, logística y la administración de todo el sistema.
Conocí a todos los jueces, ministros y funcionarios de esos años y me tocó ver el sistema antes y después de la desastrosa Reforma Procesal Penal, que resultó peor que el Transantiago, con la diferencia que los perjudicados ahora no tienen ningún derecho a reclamar.
Me pasaba tardes enteras leyendo expedientes que son tan entretenidos como una buena novela de misterio. Creo que podría tramitar mejor que varios abogados que conozco, y a los alumnos de derecho les haría muy bien tener un ramo obligatorio de lectura de expedientes, así se evitarían muchas de las chambonadas que se cometen casi todos los días por incompetencia de algún abogado.
También conocí la cárcel cuando algún juez me invitaba a que lo acompañara a la visita que se hacía todos los sábados (supongo que todavía se hace), conocí a la mayoría de los delincuentes habituales y de unos pocos me hice amigo, a veces me cruzo con un ladrón de casas cuando anda trabajando, reconociendo el terreno en su bicicleta y nos saludamos, supongo que es bueno tener un círculo social bien amplio.
Los tribunales son un mundo lleno de feudos, luchas de poder y rutinas, mucho ego, abusos pero también gestos de nobleza y humanidad: la casa del jabonero donde el que no cae resbala. Algunos se mueven como peces en el agua en medio de un complicado sistema de favores recíprocos, otros andan desesperados o furiosos es un universo en miniatura. En fin, mi saludo a los esforzados -y bien pagados- amigos de los tribunales.
Supongo que fueron los únicos beneficiados por la reforma porque les pagan más y trabajan menos que nunca, ahora el verdadero juicio se hace entre los fiscales y el juez de garantía que -según como transen- puede significar la libertad o la carcel de un acusado; un sistema lleno de garantías para el delincuente habitual y peligrosísimo para un inocente que llegue a caer en las manos de una fiscalía incompetente o corrupta.
Un juez me comentaba que más del 80% de los casos que le llegan a juicio oral terminan en condena porque les llevan el paquete listo, la posibilidad de abuso por un arreglo entre fiscales y policía es grande. Claro que el sistema es garantista, pero más que nada para los delincuentes habituales. En fin, otra obra de arte de nuestros políticos y de los tarados que los llevaron al parlamento por medio de sus votos.
En fin, tenía que volver despotricando ¿no?, ahora me quedó el espíritu en paz y la conciencia tranquila, así es que me voy a hacer tuto. Hasta mañana.