>
El año pasado, conversando sobre el problema del agua con el economista ariqueño Fernando Cabrales, me decía que una posible solución sería aplicar la regla del talmud, que yo no conocía y me explicó brevemente: si el monto a repartir es pequeño se igualan las ganancias y si es grande se igualan las pérdidas. Me quedé con la curiosidad y me puse a leer sobre esta curiosa regla inventada en los años babilónicos, cuando recién comenzaba nuestra civilización.
El problema al que se aplica esta regla se puede mostrar con un ejemplo: una empresa se va a la bancarrota y deja deudas por cien millones, pero la liquidación de todos sus activos no da más de cuarenta millones ¿como se reparte esa plata entre los acreedores? Como ven es un problema muy simple pero de solución extremadamente complicada. Un buen reparto debería dejar satisfechos a todos los acreedores en el sentido que sienten que lo que les toca es lo justo dadas las circunstancias. La solución óptima debe minimizar el descontento.
Se trata de un problema muy estudiado en economía porque es práctico y su solución sería de gran utilidad. Matemáticamente se ha revisado usando la teoría de juegos, que estudia los premios en ambiente de incertidumbre. La cosa es que me encuentro con un paper que, después de hacer un sesudo análisis matemático, llega a la conclusión que la regla del Talmud coincide con la solución óptima ¡y eso que la inventaron casi en la prehistoria!
Ante el problema de la bancarrota existen cinco posibles reglas de reparto (solo las mencionaré): proporcional, igualar ganancias, igualar pérdidas, por orden de llegada y la regla talmúdica. Como no quiero extenderme en detalles les dejo este link donde se revisan en lenguaje sencillo las distintas maneras en que se reparte un bien escaso, que -si lo pensamos bien- es el problema fundamental de toda la economía.
El problema del agua en Arica (ya se, ¡otra vez!) es un típico ejemplo de bancarrota: existen muchos más derechos que agua disponible porque en su momento las autoridades -supongo que la Dirección General de Aguas fue la responsable- se dedicaron a repartir derechos a diestra y siniestra sobre agua que no existía. Eso está causando que todos saquen toda el agua que puedan antes que se agote, ejemplo típico de la tragedia de los comunes.
La solución parece complicadísima pero es extremadamente simple: hay que reconocer la quiebra y reasignar los derechos, repartiéndolos según alguno de los criterios ya mencionados. Hace años que se viene hablando que hay que crear una comunidad de usuarios del acuífero subterráneo de Azapa y nunca se ha hecho ¿saben por que? porque los estúpidos agricultores piensan que no les conviene, que al reasignar los derechos perderán algo que es suyo.
Esa es una idea particularmente tonta porque están defendiendo la propiedad sobre algo que no existe, y en su ansiedad por no perder están agotando lo que queda. Pan para hoy y hambre para mañana. Es exactamente lo mismo que cuando el complejo pesquero empezó a pescar jureles con redes para sardinas, asustados porque les iban a bajar su cuota de pesca ¿cuota sobre que? si ya prácticamente los extinguieron. Lo mismo va a pasar con el agua.
Yo siempre he aborrecido que el estado se meta en la economía y sobre todo que intervenga en la propiedad de las personas. Si fuese por mi que eliminaran el ministerio de hacienda y lo reemplacen por una oficina de contabilidad fiscal. Pero en este caso creo que el estado tiene que intervenir antes que quede el desastre. ¿Por que? porque el mismo estado creo el problema otorgando derechos ancestrales y de los otros a destajo, en este caso no se trata de expropiar sino de defender la propiedad evitando con la fuerza el actual canibalismo sobre el agua disponible.
Se roba agua en pozos ilegales y nadie los reprime, la mayoría de esa agua robada se usa para regar narco-tomates con que notorios traficantes de la región lavan sus ganancias. ¿Por que el gobierno no se pone los pantalones y obliga a la creación de una comunidad de aguas subterraneas reasignando los derechos a una explotación sustentable? ¿por que en lugar de gastar millones en proyectos absurdos no los gasta en estudiar las aguas subterraneas de la ciudad, asunto en el que desde hace décadas no han gastado un solo peso? En una de esas Alejandro Pavez tiene razón y existe agua para regalar en nuestro subsuelo.
Yo creo que es por cobardía política. No se atreven a tocar intereses creados porque la mayoría de los políticos y prohombres de la ciudad tienen parcela en Azapa y muchos de alguna manera son cómplices de esta situación. Ningún gobierno de la concertación tocó el asunto y el actual gobierno parece que no tiene maldita gana de tocarlo.
La solución del problema del agua en Arica es bastante sencilla pero requiere honradez y coraje político, o sea que no se puede ser muy optimista al respecto. Basta con:
1.- Cegar todos los pozos ilegales y perseguir judicialmente a los que los sigan usando, o sea hacer cumplir la ley. Ese es uno de los deberes básicos de cualquier gobierno y ninguno se ha atrevido a ejercerlo.
2.- Obligar a la formación de la comunidad de aguas subterráneas a todos los que tengan derechos de agua sobre el acuífero. Quien no se integre no puede ejercer su derecho y se le cegarán su pozos.
3.- Hacer un estudio de calidad técnica, que de garantías a todos los involucrados para determinar los caudales factibles de extraer de aguas subterráneas en la ciudad.
4.- Reasignar nuevos caudales a quienes tienen derechos aplicando alguna de los posibles métodos de bancarrota en caso de ser necesario.
Con esas simples medidas se termina automáticamente el problema del agua en la ciudad pues se sincerará el mercado de derechos de agua y el que quiera un caudal adicional tendrá que comprarlo a precio de mercado, así de simple.
Pero a muchos les interesa que siga la actual situación oscura y llena de ilegalidades, entre estos interesados hay gente con gran poder político y económico en la ciudad y por eso durante décadas los gobiernos han preferido mantener todo como está haciendo medidas de parche que, aparte de costar una fortuna en recursos fiscales, empeoran el problema porque incentivan a usar de manera creciente un recurso a costo cero.
Estas medidas de parche son: la planta desaladora, el entubamiento del Canal de Azapa y las represas, todas medidas contraproducentes y caras, que alientan el aumento indiscriminado de hectáreas de cultivo en el valle. Todas pagadas con plata de nosotros los giles, ¿por quien otro?.
Y la gente, nuestra opinión pública, tonta e ignorante sigue aplaudiendo cuando se anuncian estas obras para el progreso de Arica. Eduardo Bitran fue uno de los pocos ministros que se dio cuenta que lo de las represas era una estupidez y se atrevió a decirlo: lo echaron. Que mejor ejemplo, hasta mañana.