Tomas Bradanovic

20 febrero, 2009

El consumo responsable

Archivado en: alcohol, libertad, responsabilidad — tombrad @ 1:21 pm


En las playas del Brasil se vende caipirinha, hecha con cachaca de 51 grados y nadie se escandaliza por eso, también se bebe cerveza libremente tal como en muchos países europeos, esos mismos que nuestros defensores de la moral y las buenas costumbres ponen habitualmente como modelo. En Alemania nadie se molesta si uno se sienta en la plaza a tomar una refrescante cerveza o incluso otra bebida con más cuerpo.

En nuestro sufrido país de copiones, sin embargo, es motivo de escándalo y penado por ley tomarse una cerveza en la playa, aunque curiosamente nadie dice una palabra cuando un restaurant abierto, con mesas a la intemperie y sobre la misma playa vende toda clase de bebidas alcoholicas como ocurre en el Tuto Beach y algún otro de nuestra ciudad. Eso ilustra una de nuestras características nacionales más feas: la hipocresía.

Una conocida parlamentaria que ha luchado durante años por restringir la venta de alcohol en el país aparece con su hijo formalizado por tráfico de drogas, una ex jefa de partido con su hijo manejando borracho en grescas y accidentes, lo mismo un excandidato presidencial y hasta la hija de la Presidenta de la República chocó un auto con 1.78 gramos de alcohol en la sangre. Algo debe andar mal, si los moralistas no son capaces de controlar el problema con sus propios hijos es como para no creerles mucho.

Que fea es la hipocresía chilena, donde todo se tapa bajo la alfombra y los problemas se enfrentan con puros discursos, no importa que no sirvan, con escandalizarse y dar cátedra valórica basta y sobra. Mientras que el alcohol es perfectamente legal se gastan miles de millones de pesos en campañas para tratar de convertirnos en abstemios ¿Quién entiende tamaña hipocresía?

Si el alcohol no es ilegal su consumo no debería tener mayores restricciones siguiendo el principio de que todo lo que no está expresamente prohibido es lícito. Mucho mejor gastada estaría la plata si fomentaran el consumo responsable como algo voluntario, de sentido común y para la propia conveniencia.

Las restricciones contra el consumo de alcohol permiten toda clase de abusos, desde restringir actividades económicas lícitas por medio de patentes, impuestos específicos, horarios de cierre y otras prohibiciones, hasta el insólito caso de los marinos ejerciendo labores que son propias y exclusivas de la policía.

Y esto último es un asunto serio, porque hasta donde yo sé los marinos no tienen facultad para detener personas, tal como una autoridad de la Gobernación Marítima reconoció que lo estaban haciendo, una detención ilegal, por personal armado, con traslado se parece demasiado al delito de secuestro y tenemos en Chile muy malos recuerdos de esas cosas. Me asombra la ligereza con que se toma todo esto.

Yo propongo terminar con gran parte de las restricciones y prohibiciones vigentes que además de ser inútiles fomentan el clandestinaje, el irrespeto a la ley y la hipocresía. En lugar de gastar fortunas en represión e inútiles campañas propongo que sigamos a muchos países que a menudo se ponen como ejemplo de civilización y se enfatice el educar el consumo responsable y penalizar fuertemente la irresponsabilidad.

Es curioso como se reprime a unos muchachos que están tranquilamente conversando con una cerveza en la playa, pero cuando un tipo manejando completamente borracho mata a toda una familia no le pasa prácticamente nada. Yo propongo que les golpeen donde más les duela, en el bolsillo. En los accidentes del tránsito deberían aplicarse indemnizaciones civiles enormes, que después de provocar un accidente con resultado de muerte los culpables se queden sin auto, sin casa y sin un peso en el bolsillo, ellos y su familia próxima. Eso si que sería eficiente y efectivo, en lugar de las ridículas campañas que cuestan mucho y sirven nada.

6 julio, 2008

Otra cosa es con guitarra

Archivado en: criticas, funcionarios publicos, impunidad, responsabilidad — tombrad @ 11:05 am

Leo en La Estrella del domingo una opinión muy interesante del ex rector de la Universidad de Tarapacá Emilio Rodriguez en su columna titulada “Genios sin guitarra” que, en lo fundamental dice:

“Las decisiones que deben tomar otros, son siempre fáciles para el que no las toma. Criticar, tener ideas y soluciones geniales en la comodidad del sofá o del escritorio, sin tener que someter esas genialidades a la evidencia… Opinar así es genial. Todos somos genios con ideas incontrastables. La pregunta frente a estos genios de la banalidad y de la demagogia, es saber cuántas veces han tocado la guitarra, en qué circunstancias, en qué niveles, frente a qué complejidad de problemas. Hablar y opinar no cuesta nada, cualquiera puede decir cualquier cosa, pero otra cosa, otra cosa es con guitarra.”

Yo discrepo de ese planteamiento que -francamente- no me gusta para nada, claro que otra cosa es con guitarra y ciertamente es mucho más fácil criticar que hacer, pero hay un pequeño detalle: los que hacen, tienen un sueldo que les permite alimentar a la familia, mandar los niños al colegio, echar combustible al auto, comprarse los ternos con corbata que usan y ese sueldo es pagado por los que critican. Afortunadamente que no todos piensan que otra cosa es con guitarra y que no se puede opinar al voleo porque bajo esa idea nadie sería responsable por los errores que comete. Cualquiera que reciba un cheque fiscal a fin de mes es pagado por esos genios de la banalidad, es su empleado, se alimenta gracias a ellos y -como mínimo- debe estar sujeto a sus críticas.

Yo me imagino al empleado de una empresa que echa a perder una máquina, o que pierde muchos clientes, o que hace un trato desastroso y su empresa pierde millones. Y cuando lo llaman a dar explicaciones dice “epa, epa un momento ¡otra cosa es con guitarra pues! usted es el dueño de la empresa pero no me puede criticar porque usted no estaba allí y no sabe lo difícil que es tomar decisiones”. Claro que es muy difícil y riesgosa cada decisión que se toma, pero para eso les pagan, especialmente a los altos funcionarios públicos -con espléndidos sueldos, aunque siempre dicen “en el mundo privado ganaría mucho más”- no equivocarse es parte de su trabajo.

En una empresa privada al que se equivoca lo echan, adquiere mala reputación profesional y después nadie lo contrata, los funcionarios públicos por lo general son inimputables ante las equivocaciones -basta mirar el transantiago o la reforma procesal penal entre otros grandes fiascos- entonces lógicamente, los que les pagamos el sueldo hacemos lo único que queda: reclamar para tratar que se desprestigien políticamente y no los nombren o elijan de nuevo.

Es asombroso como el aparato público ha ido construyendo en el tiempo barreras de impunidad en torno a su gestión, si se fijan bien ante cada denuncia de corrupción aparece la explicación de que es solo desorden administrativo y hasta inventaron un nuevo eufemismo que siempre nombran con el ceño fruncido “desprolijidades”, lo usan por igual en el gobierno y la oposición para tapar robos y negociaciones incompatibles, ahora se llaman desprolijidades.

Yo no soy moralista para nada y creo que cualquiera que tenga la oportunidad de robar tarde o temprano lo hace, la ocasión hace al ladrón y esto se produce desde los curas hasta los delincuentes profeionales. Pero creo que cuando a alguien lo descubren debe tener la decencia de aceptar las consecuencias, eso de pretender impunidad por las consecuencias de las decisiones equivocadas, exista o no mala fe, me parece un abuso. En la población Santiago -donde yo me crié- había un dicho: “los choros mueren callados”, no tratan de buscar explicaciones ni dar excusas Los errores siempre deben pagarse porque si no se repiten una y otra y otra vez.

La toma de decisiones tiene sus riesgos y por eso los que hacen esto son bien pagados, demasiado bien pagados tal vez pero que diablos, me imagino que si durante el rescate de los rehenes colombianos algo hubiese salido mal y todos los rehenes hubiesen muerto también habría sido la muerte política de Uribe, miren que curioso, los presidentes corren riesgos mientras que los burócratas que están al medio se blindan a todo evento.

Y hablando de equivocaciones, en momentos en que la inflación se dispara en Chile se aprobó la reforma previsional donde el fisco regala algo más de US$ 100.- mensuales a gente que no ha ahorrado un peso en su vida. Como bien me comentó la Fabiola esto presionará todavía más al gasto y subirá más la inflación, a Evo Morales, sin mayores estudios le entiendo que esté regalando bonos dignidad sin tener idea de las consecuencias, pero fué toda la clase política chilena -que se supone ilustrada- que por unanimidad aprobaron este regalo del fisco. Ya no tengo para que preocuparme por mi vejez, con esa plata demás vivo, todos los que ahorraron durante una vida de trabajo con bajos sueldos van a recibir algo parecido a lo que recibiré yo sin haber ahorrado un peso en mi vida. ¡Que viva el gobierno de los mendigos!

Bueno, bueno, otra cosa es con guitarra dicen por ahí, como yo no toco guitarra mejor me voy a dormir para no andar con sueño mañana en Tacna, nos vemos!

Tema WordPress Classic. Blog de WordPress.com.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.