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Quería escribir algo sobre la revolución de 1891 -más bien guerra civil- en nuestro país. Me puse a leer sobre esta revolución olvidada que tuvo tantos paralelos con la época de la Unidad Popular, como el propio Allende acostumbraba a resaltar. Una cosa lleva a la otra y de link en link llegué a nuestro viejo conocido Jerry Pournelle que escribía sobre el gobierno de las calles, que ocurre cuando una parte de la gente decide patear la mesa e imponer sus ideas con la presión social y protestas callejeras.
Resulta que Jerry escribía acerca de una huelga de profesores en el estado de Wisconsin porque no aceptaban una nueva ley que según ellos, los perjudicaba. A muchos lectores esto les puede sonar familiar, Jerry llamaba a esto “gobernar por medio de la calle”. Luego llegué a otro artículo impresionante que en su versión completa (en inglés)
la pueden leer AQUI, a continuación coloco la parte más interesante traducida:
“En los Estados Unidos estamos experimentando con los límites de la democracia liberal. Las elecciones ya no son importantes: si el partido que pierde simplemente se niega a aceptar la derrota, o si el que gana no limita sus acciones, la aplicabilidad del término “democracia” se vuelve cuestionable. Entonces llega la transición usual de la democracia a la tiranía: un partido se niega a aceptar los resultados, emerge el caos, y aparece un amigo del pueblo para restaurar el orden. Adquiere poderes temporales. Luego de esto las historias se dividen. Cesar fue asesinado. Mustapha Kemal formó a su Juventud Turca en una hermandad que protegería el estado secular que el había fundado pero no gobernaría. Cromwell gobernó hasta su muerte, pero no pudo transferir el poder, y su New Model Army no pudo gobernar sin el, así fue como los ingleses trajeron de vuelta al Rey. Napoleon surgió de las cenizas de la Revolución, y ganó el poder dos veces por voluntad popular, manteniéndolo hasta ser derrocado por ejércitos extranjeros. Mexico tuvo a Santa Ana. Zimbabwe a Mugabe. Uganda tuvo a Idi Amin Dada…”.
Es un ciclo que se ha repetido tantas veces en la historia que a estas alturas ya cualquiera lo podría predecir, pero la memoria social es corta y está distorsionada por ideologías e intereses. Evo Morales con sus partidarios rodeando el congreso para imponer su constitución. Allende patrocinando la toma de 40.000 empresas en todo Chile. Cristina Kirchner gastando por decreto cuando no le aprobaron el presupuesto, para que hablamos de Chavez.
Estamos llenos de malos perdedores que cuando las formalidades no satisfacen sus deseos simplemente patean el tablero.Y no solo los políticos, grupos de presión de toda clase tratan de gobernar desde la calle: mapuches, profesores, empleados fiscales, han hecho de la calle y la presión violenta un método mucho más expedito que los canales formales de la democracia.
Eso mismo pasó con Balmaceda justo después que Chile ganó la Guerra del Pacífico. Tenía grandes gastos en mente y le echó el ojo a las salitreras, su famosa frase “No podemos permitir que esta vasta y rica región quede en poder de manos extranjeras” era su justificación para meter la mano y sacar plata sin haber gastado un peso, por su sola decisión soberana.
El congreso, que representaba a las regiones con los intereses que iban a ser esquilmados, se opuso con viuolencia y no le aprobó la ley de presupuesto a la Kirchner, a las provincias no les hizo maldita gracia el autoritarismo de el champudo -como le decían- lo declaró fuera de la Ley y se armó la guerra civil.
En Chile, para que una guerra civil resulte se tienen que dividir las Fuerzas Armadas y así ocurrió esta vez: la Marina se fue para el congreso y buena parte del Ejército se quedó con Balmaceda. El resultado fue la guerra civil o revolución de 1891. Pero miren estas cifras:
Guerra del Pacífico 1979-1884: Batallas de Calama, Pisagua, Germania, Dolores, Tarapacá, Tacna, Arica, Chorrillos, Miraflores. Muertos chilenos 3.027
Revolución 1891: Combates de Concon, Placilla y otras escaramuzas a lo largo del país. Muertos aproximadamente 4.000 en un solo año, de una población de 2 millones y medio de habitantes.
Se me ocurrió buscar la cantidad de muertos a raíz de un comentario de Armando donde me hablaba de los buenos sentimientos que hay entre peruanos y los habitantes de Arica e Iquique. Resulta que las guerras fraticidas, donde pelean familias con familias son las más sangrientas de todas. Gettysburg por ejemplo, fue la batalla donde han muerto más soldados norteamericanos en la historia: guerra civil y dio tema para el famoso discurso de Lincoln.
Eso también me convence más que no son meros intereses económicos los que deciden las brutalidades de la guerra. Claro que hay esos intereses, pero yo creo que el detonante va mucho más allá de la ambición de una persona o un grupo, las guerras normalmente obedecen a causas irracionales que parten cuando alguien patea el tablero y se produce la escalada de violencia.
Los historiadores new age y muchos políticos acostumbran a explicar el derrocamiento de Allende en base a los problemas de la economía: un presidente “idealista” que trató de imponer sus reformas pero fue aplastado por los malvados ricos.Pero los que vivimos en esa época, e incluso fuimos partidarios de Allende, sabemos que esa explicación no tiene nada que ver con la realidad, son racionalizaciones ex-post y las verdaderas causas fueron una escalada de rencores que partieron cuando a algunos se les ocurrió patear la mesa e imponerse por la fuerza.
Yo creo que tuvimos una tremenda suerte el 11 de septiembre de 1973 en que no se dividieran las Fuerzas Armadas. En ese caso los muertos seguramente no habrían sido 4.000 sino 100 veces esa cantidad, y esa fue la única diferencia importante entre los gobiernos de Balmaceda y Allende, que en todo lo demás fueron increíblemente parecidos.
Cuando alguien bota el tablero y se olvida de las reglas del juego, tratando de imponerse por la fuerza, siempre aparece la reacción y la ecalada de violencia porque, como escribió Maquiavelo un hombre olvida antes el asesinato de su padre que el despojo de sus bienes. Se nota que Maquiavelo sabía de que estaba hablando.
En fin, la escalada de violencia no es siempre inmediata, normalmente se toma su tiempo pero a la larga siempre aparece: es la ley del karma donde toda acción tiene su reacción, y pensar que hay tantos estúpidos incapaces de comprender algo tan simple a pesar de los miles de ejemplos que nos sigue mostrando la historia. Pero en fin, el hombre es el único animal capaz de tropezar muchas veces con la misma piedra. Hasta mañana.