
Esta historia si que es buena: leo en el diario sobre la muerte -después de 47 días de agonía- del electricista Rolando Fernandez, al chocar en su camioneta nueva, mientras manejaba en estado de ebriedad. Don Rolando se hizo famoso tiempo atrás porque le robó el cartón de Kino premiado a su amigo y protector, Mario Burgos, con un premio equivalente a algo más de un millón y medio de dólares. Don Rolando había ido a pedir plata prestada para locomoción y en un momento de descuido vio su oportunidad y se afanó el cartón.
En un juicio quedó acreditado el robo, pero -gracias a esas sutilezas de nuestro nuevo sistema penal- se llegó a un acuerdo reparatorio donde el dueño del cartón solo recibió 39 millones de pesos de los más de mil millones del botín ¡igual me quedé con la plata! gritó triunfante don Rolando al salir del juicio. Se compró nueve vehículos cero kilómetros, remodeló completa su casa y adquirió una parcela, entre otros gustitos que alcanzó a darse. También fue solidario porque compartió el premio en partes iguales con su hija Gine de 16 años y su pololo (de ella) Jimmy de 18, quienes fueron cómplices en el robo.
Justo un año y cuatro meses le duró la suerte al “Pelao Rola”. Mientras tanto su ex amigo y protector Mario Burgos, quien le enseñó a leer y le consiguió trabajo, anda escondido porque la famila de don Rolando le echa la culpa de su desgracia y lo tiene amenazado. Creo que es una historia muy buena y merece contarse, para que saquen ustedes sus conclusiones.
Y a propósito de lo mismo, los asesores más íntimos de la presidenta están siendo investigados por pagos ilegales recibidos durante el cambio de mando. Resulta que contrataron a la empresa publicitaria Enlace S.A. -la misma que se había encargado en los cambios de mando anteriores- y le pagaron algunos milloncitos por una asesoría comunicacional ficticia, el dueño se quedó con el 5% del valor neto de la factura y el resto se repartió en sobres con dinero efectivo -como en la mafia- entre 25 personas, la mayoría de las cuales hoy son del círculo asesor más cercano a la presidenta: el escritor de discursos, la jefa de gabinete, etc. Ciertamente esas lucas no estuvieron sujetas a ningún odioso tributo, pagar impuestos queda para los rotos como usted o como yo.
Ahora se está haciendo una investigación que seguramente no llegará a juicio, en el -muy improbable- caso que llegue a acusarse a alguien en los tribunales, la sanción seguramente será tan irrisoria como los 39 millones que tuvo que pasar el “Pelao Rola” en su acuerdo reparatorio. Aparecerán algunos reclamos indignados en la Cartas al Director de el diario El Mercurio y finalmente todo se calmará, los 25 afortunados podrán gritar entonces igual que don Rolando Fernandez al salir del tribunal ¡igual me quedé con la plata!. Pero cuidado muchachos, no se les vaya a terminar la suerte nomás, como le pasó al otro. Acuérdense del Rola, no se olviden que Dios castiga, pero no a palos.