Tomas Bradanovic

30 septiembre, 2009

Lo que mató al Imperio Romano

Archivado en: roma, twitter — tombrad @ 12:02 am


es muy popular por la misma razón que los chat gustaron tanto en su tiempo: se podía escribir cualquier estupidez y no pasa nada, nadie se enoja ni te critica y por eso existe una cantidad enorme de twitts más o menos así: buenas noches, buenos días, tengo sueño, tengo hambre, ¡felicidades julita!, estoy viendo el partido, ¡está bkn el partido!, ¡chuuu, nos metieron un gol! etc. etc. ad nauseam. Yo alguna vez pensé publicar un tweet meta-tonto que dijera “y a mi que me importa?” bah, mejor me callé la boca.

Otra veta son los aforismos, chistes y sobre todo frases ingeniosas, declaraciones políticas, afirmaciones valóricas, principios, odios (odio a los flaites, a los gatos, a los pacos, a que dejen la tapa del WC arriba, etc. etc.), todas empacadas en menos de 140 caracteres, espacios incluídos. ¿Que cosa interesante se podría escribir con esos caracteres? tal vez buenas noches, buenos días, odio a los flaites, etc. y cosas por el estilo. Así es como las respuestas no pueden ser menos idiotas, por ejemplo ¿que le vamos a responder en 140 caracteres a alguien que afirma “no al aborto terapéutico?, el sistema está diseñado para escribir tonteras y aparentar ingenio.
Siempre he sospechado de los microcuentos y los haiku, que supuestamente serían la quinta escencia del ingenio y la sabiduría, para mi son, en gran parte una cuchufleta propia del arte flojo, ah, Herman Hesse escribió sobre el arte flojo en su libro Klaine Welt muchos años atrás, muy cierto, muy cierto. Twitter es el sucesor de los micro cuentos que permiten que alguien que no tiene talento para escribir pueda creerse un Hemingway en su área, también es sucesor del chat que permite a alguien aburrido y opaco parecer inteligente o ingenioso.
Creo que todo esto muestra como se va desarrollando la democratización de Internet, cuando el chat comenzó a caer en desuso, entre la gente de más edad quedó un nicho de personas con ganas de expresarse que pasaron a abrir blogs, pero resulta que a mucha gente le cuesta escribir con frecuencia así es muchos blogs se actualizaban tarde, mal y nunca: a las personas no se les ocurría que diablos escribir así es que los dejaban languidecer hasta que ya nos los visitaba casi nadie.
Facebook llenó la necesidad de los que quieren tener alguna presencia pero no tienen mucho tema para escribir, se convirtió en una especie de blog para flojos con la ventaja adicional que el uso del chat volvió a ser respetable. Aunque alguien no tenga ningún tema ni nada que contar puede tener una página de Facebook donde puede poner todos los días un pequeño comentario en la ventana “que estás haciendo ahora”. De allí a Twitter, que es simplemente quedarse con esa ventanita de comentarios había un salto muy pequeño.
Hay otros usos de Twitter como propagar links entre los contactos, que dirigen a noticias propias o ajenas, yo lo he usado una que otra vez y a veces se encuentran links muy interesantes allí, como este publicado por José Piñera, que apunta a un paper de Bruce Bartlett, del Cato Institute, donde postula que el aumento del tamaño del estado fue lo que produjo la caída del Imperio Romano. Tal vez es una hipótesis demasiado ambiciosa pero cuenta algo interesante acerca de Roma de lo que yo no tenía idea.
Resulta que el precio de los granos -trigo principalmente- tenía grandes fluctuaciones según la época del año y para remediar esto el año 123 A.C. Cayo Greco estableció una ración mensual de grano a precio fijo para todo ciudadano. Entre el año 90 y el 73 A.C. la dictadura de Sila eliminó esta ración y el año 58 A.C. Clodio la reinstauró pero como un subsidio directo, entregando a todos los ciudadanos el grano, absolutamente gratis. Este grano lo sacaba el emperador de Egipto, que era su propiedad personal, así la popularidad y el prestigio de los emperadores empezó a depender de la cantidad de grano que regalaban.
Entonces empezaron las consecuencias inesperadas, tan comunes en la economía. Para los años de Julio Cesar -históricamente famoso por sus derroches- llegaron a 320.000 los ciudadanos que recibían la cuota gratis de trigo, cosa que se empezó a hacer insostenible y César se vio obligado a bajar a 150.000 siendo más estricto a la hora de acreditar la ciudadanía. Pero la bola de nieve ya se había formado, durante Augusto volvió a repartirse gratis a 320.000 ciudadanos, que luego bajaron hasta estabilizarse en 200.000.
Después vino la decadencia con Nerón, Calígula y lo que ya sabemos. Para Septimis Severus (193-211 D.C.) mo solo se repartía grano gratis sino también aceite de oliva, luego lechón y hasta vino. Y bueno, el imperio cada vez tenía menos ingresos y más obligaciones así es que empezaron a subir y subir los impuestos para sostener los regalos masivos. Del 0.01% de los primeros tiempos se llegó a un 1% y para colmo la moneda perdió acelerada y sostenidamente su valor con lo que vino una inflación imparable.
Pasan los siglos y la estupidez humana sigue igual, el hombre es el único animal capáz de tropezar no dos, sino muchas más veces con la misma piedra, leyendo esta historia me acordé de la hiperinflación durante Allende, a quien todavía algunos consideran “defensor de los pobres” . Cuando la presidenta Bachelet anunció jubilaciones para todos, incluso para los que no hemos ahorrado un peso en nuestra vida y una “red de protección social” pagada por el conocido Sr. Moya, no me extraña en absoluto que tenga una popularidad cercana al 80%, Farkas el clown también era muy popular cuando repartía propinas de 20 lucas, es exactamente lo mismo.
Se acabarán las piedras pero jamás los giles y eso me lo confirma tanto el auge del Twitter como la popularidad comprada con demagogia. Es un fraude viejo como el Imperio Romano, que digo, seguramente es mucho más viejo, tan viejo como sentarse en las nalgas, pero la gente sigue cayendo una y otra y otra vez. En fin, hasta tomorrow…

4 febrero, 2009

Curiosidades del Imperio Romano

Archivado en: no se construyo en un dia, roma — tombrad @ 11:12 pm


En mis ratos de ocio -que no son pocos- estoy repasando la Historia Universal de Carl Grinberg y veo como, a pesar que ha pasado un montón de siglos, los problemas siguen siendo más o menos los mismos, supongo que es bien ingenuo creer que lo que no se ha solucionado en el pasado se va a solucionar ahora. En casi cualquier período de la historia se repiten los mismos problemas aunque para mi gusto las historias más curiosas y entretenidas son las de Roma.

La Pax Romana fue un período que comenzó el año 27 antes de Cristo con el emperador Julio César y terminó el año 180 después de Cristo con Marco Aurelio. Fue un período inusualmente largo en que Roma estuvo prácticamente libre de guerras gracias a su predominio económico y militar sobre el resto del mundo.

Desde sus inicios hubo conflictos entre los patricios (gens, gente) y la plebe (plebeyos). Los patricios eran terratenientes de familias (gens) originarias, mientras que la plebe eran principalmente comerciantes y asalariados venidos desde el extranjero. En un principio gobernaban solo algunos patricios escogidos (los optimates o mejores), pero a medida que la plebe fue juntando poder y riquezas empezaron a exigir más derechos. Cansados de que los tramitaran y los usaran solo como soldados, un día se mandaron a cambiar para el Monte Sagrado, una de las colinas de Roma, para hacer su propia comunidad igualitaria.

Pero ambos grupos eran simbioticos y se necesitaban, así es que llegaron a un acuerdo y al Consul, que era un patricio, se agregó la figura del Censor que representaba a la plebe. El Consul decidía las políticas pero el Censor tenía poder de veto. Existía también un Tribuno de la Plebe, que representaba a los plebeyos en el senado y así se relajaron muchas de las tensiones sociales que habían mantenido a los romanos peleando entre sí durante muchos años. Cuando patricios y plebeyos comenzaron a entenderse Roma empezó a tener poder sobre todo el mundo.

Cuando la patria estaba en peligro, el Senado se disolvía y se entregaba, temporalmente, todo el poder a un Tirano, el más famoso de los tiranos fue Cincinato (de allí el nombre de la ciudad de Cincinatti en USA). Los comienzos de la Republica Romana estuvieron llenos de guerras, primero fueron destruídos por los galos y luego se recuperaron, luego estuvieron en guerra con Lacio, las guerras púnicas contra Cartago y así muchas más, sin contar con las múltiples guerras civiles.

Roma tuvo su propia versión de Evo Morales, en los hermanos Graco, Tiberio Graco se hizo elegir Tribuno de la Plebe impulsó la reforma agraria que repartía tierras para los plebeyos y limitaba a los latifundios a un máximo de 250 fanegas, Roma en esa época estaba plagada de corrupción, los optimates llegaban borrachos al Senado y los votos se compraban clandestina u oficialmente (repartiendo trigo del estado). Tiberio trató de hacerse reelegir, al márgen de la ley, para imponer su reforma y fué asesinado. Su hermano Cayo siguió el mismo camino y terminó igualito, asesinado. De la reforma agraria nunca más se supo.

La historia de Roma estuvo llena de personajes interesantes como Catón, que odiaba a las innovaciones y los adornos de las mujeres, cosas que persiguió durante toda su vida, al final a este gran misógino, le levantaron una estatua por su intransigencia. Otro que se hizo famoso fue Cicerón, por sus encendidos ataques hacia sus enemigos y críticas a las costumbres de la época. Roma tuvo muchas formas de gobierno, desde una aristocracia de optimates, la república, y el imperio que para efectos prácticos fué una monarquía.

La inclusión de la plebe llevó rápidamente a la demagogia, Cicerón escribió a su hermano menor sobre ese arte: “Hay que hacer la comedia de tal manera que el pueblo crea que uno es amable por naturaleza…La mímica es muy importante y debe ser cuidada como la voz”. Eran los años del pan y circo, cuando los ambiciosos sobornaban a la plebe con espectáculos para hacerse elegir Tribunos de la Plebe.

Así lo hizo Julio Cesar, que fué junto con Augusto y Marco Aurelio, fué uno de los más grandes emperadores, que llegó al poder sobornando a los plebeyos, lo que lo convirtió durante muchos años en “el más insolvente de los romanos”, luego participó en la Guerra de las Galias que lo trajo de vuelta victorioso y con el poder militar en la mano, después de algunas peripecias disolvió de hecho la república y gobernó como Emperador, terminando con años de guerras civiles, así empezó la Pax Romana de la que hablaba al principio. Fué también uno de los más grandes escritores de su época y murió asesinado en una conjura de Brutus, Casio y Marco Junio, después de dar 40 años de Pax Augusta a Roma.

Augusto debe ser el personaje más extraordinario de la historia de Roma, simpatizaba con la democracia pero nunca fue tan tonto como para aplicarla para sí, se hizo elegir Consul Vitalicio y Censor de las costumbres al mismo tiempo, acumulando todo el poder en su mano.

Grimberg escribe sobre la república romana: “Se vendía el voto al mejor postor. Pero aunque fuese alto el precio de estas campañas electorales los candidatos afortunados recuperaban con creces sus fondos…las exacciones de las que se hicieron culpables los procónsules, constituyen uno de los capítulos más negros de la historia de Roma”.

Díganme ahora si la historia no se repite…

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