Kenneth me había planteado el tema de la salida al mar para Bolivia, creo que más de alguna vez he escrito sobre eso pero no está demás darle otra vuelta a lo mismo.
Durante muchos años la exigencia de Bolivia para que Chile les diera salida soberana al mar fue el principal tema de su politica exterior. También fue uno de los grandes temas de política interna de ese país porque todos competían en quien lo exigía más fuerte y en términos más duros.
En la práctica esta política llevó a un largo estancamiento de las relaciones, porque Bolivia nunca tuvo los medios para hacer cumplir su exigencia ni Chile tuvo la intención de entregar territorio. La situación de estancamiento fue muy cómoda para Chile que mientras más virulentas eran las exigencias, menos motivo tenía para responderlas.
La excepción fue el curioso episodio Banzer-Pinochet cuando estuvimos muy cerca de ir a la guerra con Perú en los ochentas y el General Pinochet trató de colocar una cuña boliviana entre ambos países. Pero al desaparecer el fantasma de la guerra se perdió el único motivo que hiciera valer la pena para Chile la entrega de parte de su territorio.
La salida soberana al mar de Bolivia es una idea romántica, un amigo boliviano me lo explicaba muy bien diciendo que Bolivia en cada guerra ha ido perdiendo territorio y que eso ha provocado una frustración muy grande, mal que mal los nietos no tienen culpa de lo que perdieron sus abuelos y creen realmente que Chile, el enemigo histórico con el que han tenido dos grandes guerras, debería devolverles algo del territorio perdido. Yo creo que ya pasó el momento para pensar en eso, no tiene sentido económico ni político y pensar que solucionaría algo es una idea romántica y sin mucho sustento real.
Yo creo que el Perú ha tenido una estrategia mucho más inteligente y realista. Se metieron en la guerra para defender a Bolivia y se llevaron casi todos los costos: la flor y nata de los peruanos murieron combatiendo en grandes y sangrientas batallas, perdieron todo el territorio de Tarapacá, ciudades completas incluídas, y una gran riqueza del salitre, tuvieron Lima ocupada por el Ejército Chilenoy muchas otras desgracias. Sin embargo han sabido echar eso a la espalda y compiten con nosotros en lo que importa: desarrollo económico, sin buscar excusas en lo que se perdió hace muchos años. Y con esa estrategia nos van ganando, el desempeño de la economía peruana desde Toledo hasta hoy es muy superior al de nuestra economía. De seguir así pronto nos alcanzarán y nos dejarán atrás.
Personalmente creo que Bolivia no tiene nada que ganar con un corredor soberano, que económicamente sería costoso e inútil porque obligaría a duplicar toda la infraestructura que ya existe. Es principalmente un asunto sentimental y de orgullo. Bolivia no necesita grandes Fuerzas Armadas para defenderse de Chile, porque está protegida por su geografía, incluso en la Guerra del Pacífico nadie pensó en invadirla, pues habría sido impracticable. Aún con todo el territorio que ha perdido con guerras absurdas en que se metieron por culpa de caudillos como Hilarión Daza, Bolivia sigue siendo un país muy rico. Sus problemas son de gestión, no de recursos y una salida soberana al Pacífico solo significaría más gastos, más problemas internos y probablemente una fuente permanente de roces y conflictos con Chile.
Por eso yo creo, como casi todos los nortinos que conocemos al pueblo de Bolivia y casi vivimos en medio de ellos por la gran inmigración y cercanía, que la idea de un corredor soberano es absurda, no tiene justificación económica y solo corresponde a un asunto sentimental sobre cosas que pasaron hace muchos años y que a nadie conviene seguir revolviendo, excepto a algunos demagogos que -tanto en Bolivia como en Chile- buscan una causa fácil para sacar algún provecho político.
