Se acabó la fiesta señores, el Matute se volvió a sus salmones en Muerto Montt y anoche nos tomamos las últimas cervezas, anchoas y un plato lleno con el salmón que estaba quedando. No dejamos ni las migas, unas pocas fotos las pueden ver aquí. Me contaba mi amigo Matute, que el color anaranjado de los salmones se obtiene agregándole un pigmento a la comida, pues la carne de los salmones de granja es completamente blanca. La carne del salmón salvaje toma ese color por el krill con que se alimenta durante sus años en el mar y el mercado pide que los salmones de granja tengan ese mismo color ¡que estúpidos! yo exigiría, por el contrario, que la carne del salmón de granja fuese blanca y así nos evitaríamos estar comiendo colorantes.
13 agosto, 2010
La peor desgracia
Existen dos especies, la que cultiva Matute es la nativa (salmón del pacífico o coho) y se vende principalmente para Japón, la otra que tiene mucho mayor mercado -salmón del atlántico- es la que introdujeron los noruegos. La actual crisis de la industria en el sur se produjo por hacinamiento, colocaron demasiados en espacios muy pequeños, lo que empezó a generar enfermedades de toda clase en los pescados. Muchas enfermedades los atacan, algunas causadas por bacterias y otras por virus, las bacteriales se combaten con antibióticos y las virales “rezando” y tratando de mejorar las condiciones sanitarias.
Algunas enfermedades como el ISA afectan exclusivamente al salmón del atlántico por lo que se sospecha que fueron introducidas entre los millones de ovas importadas desde Noruega ¿que mejor manera de sacar al competidor que los estaba amenazando que mandar unas cuantas ovas contaminadas?. Es extraordinario el desarrollo de la pisicultura en el sur, en el futuro cercano seguramente todo el pescado que consumiremos será de granjas y el pescado salvaje será un lujo carísimo reservado a unos pocos gourmets con mucha plata en el bolsillo. El salmón salvaje se vende a precio de oro y lo capturan empresas de Alaska, Rusia y Japón.
Es curioso, la gente empezó recogiendo frutos silvestres y luego pasó a la agricultura. De cazadores pasaron a criar animales y ahora de pescadores a cultivar pescados, todo se va industrializando ¿cuando fue la última vez que comimos un pollo o unos huevos de campo? yo por lo menos hace bastante tiempo. Tal vez somos la última generación que alguna vez probó delikatessen como ostras, pollos de campo y peces silvestres. En pocos años más los productos silvestres serán imposibles de conseguir o habrá que pagarlos a precio de oro. Creo que ese es uno de esos cambios que están ocurriendo frente a nuestras narices sin que nos demos cuenta.
Mi amigo Marco el arquituerto, me avisa de una noticia aparecida en El Mercurio donde dicen que por primera vez el número de alumnos que entran a la enseñanza técnica supera a los que ingresan a la universidad. Es muy extraño porque yo trabajé en un proyecto de educación técnica el año pasado y las cifras eran distintas, muy poco alentadoras. A ver si puedo seguir con eso porque es un tema que me gusta mucho, solo falta que se pongan con las lucas. Oremos.
Para el 1 y 2 de septiembre estoy invitado a exponer en Tacna en el Proyecto de Integración desde Fronteras, donde voy a hablar sobre la situación socio económica de la ciudad de Arica. Ayer estuve recogiendo los datos para preparar la exposición y me pude dar cuenta que Arica, a diferencia de lo que dicen los viejos macucos y las Cartas al Director que aparecen a diario en La Estrella, está pasando por una situación bastante buena, y no es cosa de ahora sino que viene desde hace tiempo.
La cesantía es más baja que a nivel nacional. El Indice de Desarrollo Humano, que combina expectativas de vida, educación e ingresos era el tercero del país cuando se midió el 2006, después de Santiago y Punta Arenas. El índice de vulnerabilidad no es tan bueno y Arica está 9 entre 15, pero es afectado por la alta ponderación que se le da a los ingresos que es nuestro punto débil, tiene sin embargo el mejor índice de educación en Chile y un buen índice de propiedad de la vivienda. Arica es una ciudad pobre en comparación con el resto de Chile, donde el 18% vive bajo la línea de la pobreza y dentro de ellos el 4.2% en la indigencia. La salubridad es buena, la principal causa de muerte es cáncer (129 por cada 100.000 habs) que es una tasa parecida al promedio nacional y tenemos la tasa más baja del país de muertes por enfermedades al sistema circulatorio y corazón (127 por cada 100.000). La criminalidad es baja, en victimización somos la cuarta entre quince ciudades con menos victimización.
En resumen tenemos buena educación, baja delincuencia, buen IDH, bajo desempleo, buena situación de vivienda y buena salubridad. Lo malo son los bajos ingresos, empleos precarios y otros pocos problemas domésticos que son comunes en todo el país (basura, contaminación, áreas verdes, mantención de infraestructura). La cifra de bajos ingresos debe ser tomada con un granito de sal porque se trata de ingresos absolutos en relación con una canasta nacional y no toma en cuenta que Arica es una de las ciudades con menor costo de vida en todo Chile. Si ajustáramos a paridad de poder de compra -en la ciudad donde un kilo de tomates llega a costar US$ 0.25 – los indicadores de pobreza bajarían bastante.
¿Por que entonces aparecen todos los días cartas en el diario y artículos quejándose que Arica se muere y que estamos al borde de la miseria? Por una parte es ignorancia, la gente solo repite lo que ha escuchado, por otra parte hay intereses creados de conseguir subsidios del gobierno, muchos líderes de opinión locales son agricultores, pescadores, industriales, etc que han pasado toda una vida sacando plata de subsidios y exenciones especiales, están cebados y solo pueden vivir de eso. Ellos son el lastre y la peor desgracia de nuestra aporreada ciudad.