Tomas Bradanovic

13 abril, 2009

Vivir sin preocupaciones

Archivado en: preocupaciones, salud — tombrad @ 12:01 pm


Ayer lunes esperaba con miedo que todo se repitiera y que mi querida suegra me estuviera esperando para el almuerzo con el tradicional plato de porotos con riendas, plato que detesto con toda mi alma, ¿quien habrá inventado esa odiosa tradición de los porotos los lunes? bueno, menos mal que me salvé porque hizo menestrone, claro que en lugar de porotos granados lo hizo con porotos burros y sin albahaca, no hay caso, esa es mi cruz. Como dice esa canción que tanto me gusta:

Boy, you´re gonna carry that weight, carry that weight for a long time.  
Aprovecho que no tengo mucho que hacer en mi escritorio para contarles acerca de mis aburridas aventuras, ayer hice clases lo mismo que hoy, me dediqué a envenenar las mentes jóvenes -como si no estuvieran lo suficientemente pervertidas- leí el diario con más o menos las mismas noticias de todos los días, salí en el green monster y me quedé en panne cerca del terminal rodoviario, sospecho que puede ser algún filtro tapado o una falla en la bobina. Esa es mi segunda cruz, si no se echa a perder una cosa es la otra. La cosa es que me las arreglé para echarlo a andar y llegué apenas a unos 10 km/h a la casa, lo bueno del green monster es que jamás me ha dejado botado, siempre me las arreglo para hacerlo andar, que auto más noble.
Los comentarios de Ellie y Marilyn acerca de la salud y el Tai Chi me recuerdan a el primer gringo que conocí hace muchos años, nos hicimos amigos cuando coincidimos en uno de esos tour a Disney-Epcot Center en 1983 , resulta que era un obsesionado por la limpieza, los gérmenes y la buena salud. Era enfermizo, llevaba la cuenta de las calorías de todo lo que comía, se lavaba las manos a cada rato, me decía que todo lo que uno toca va agarrando gérmenes, una vez al año se hacía una batería de exámenes médicos, no tomaba alcohol y la lista de cosas que no comía era enorme. Me decía que iba a vivir cien años y yo le contestaba que seguramente las preocupaciones lo iban a matar mucho antes.
Cuando uno ve al cuerpo como un aparato puramente mecánico, igual que un auto y piensa que basta con reparar las piezas que se gastan, echarle buen aceite y hacer las mantenciones periódicas, creo que está enfrentando mal el asunto, creo que la idea de “preocuparse por la salud” es un completo disparate porque el cuerpo no es un aparato puramente mecánico, es un organismo, o sea debe tener métodos para adaptarse a las enfermedades y curarse por si mismo.
Claro que entiendo que si a alguien le parten la cabeza de un palo conviene saturarla, pero creo que la mayoría de las enfermedades normales son causadas por las preocupaciones y la tensión, que disminuyen la capacidad orgánica de adaptarse al medio. Vivimos en un mundo repleto de gérmenes, infecciones, todo lo que comemos o tomamos de alguna manera nos puede provocar daño, las grasas, el colesterol, la sal. Entonces vienen las modas por la comida saludable, yo no creo que dejar de comer “comida mala” vaya a mejorar la salud, del mismo modo que vivir lavándose las manos solo nos hace más débiles ante los gérmenes que de una u otra manera entran en nuestro cuerpo.
Al diablo con eso, si de cualquier modo somos carne de gusano, nos guste o no, lo mejor es vivir contentos y si eso significa comer cosas que nos hacen mal o tomar (puaj) alcohol -¡como pueden bebeeeer! ¡que assssscooo! decía mi amigo el Pepe- hay que echarle nomás, lo importante no es vivir preocupado de la salud, sino, al contrario, vivir sin preocupaciones. Como si no tuviesemos suficientes.

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