Tomas Bradanovic

22 junio, 2010

Machaq Mara es un cuento

Archivado en: cuentos, machaq, marambio, pioneer, quevedo, semillas, sysgenta — tombrad @ 8:10 am

Gracias al partido Chile-Suiza nadie me molestó el lunes en la mañana, ni un solo llamado por teléfono -lo que más odio- Si hasta mi querida suegra estaba viendo el partido y yo, que por más que lo pienso no pude entender en que me podría afectar que Chile sea campeón mundial o que lo eliminen, me dediqué a hacer tranquilamente mis cosas, es decir a vagar ociosamente por Internet, donde encontré este soberbio poema-epitafio de Quevedo

A un hombre casado y pobre

Esta es la información, éste el proceso
del hombre que ha de ser canonizado,
en quien si advierte el mundo algún pecado
admiró penitencia con exceso.

Diez años en su suegra estuvo preso,
a doncella, y sin sueldo condenado;
padeció so el poder de su cuñado;
tuvo un hijo nomás, tonto y travieso.

Nunca rico se vio con oro o cobre;
siempre vivió contento aunque desnudo,
no hay descomodidad que no le sobre.

Vivió entre un herrador un tartamudo
fue mártir porque fue casado y pobre;
hizo un milagro, y fue no ser cornudo.
Ah que notable don Francisco Quevedo y Villegas, grande ente los grandes poetas españoles. Con razón Neruda lo admiraba tanto. En este sitio encontré varios de sus manuscritos y me reía solo -a carcajadas- leyendo, si alguien me hubiese visto creería que me volví loco.
La industria semillera sigue creciendo, calladita en los valles de Lluta y Azapa. Son un ejemplo muy interesante de las ventajas competitivas de Porter aplicadas a la realidad, incluso de ideas más antiguas como las de ventaja comparativa. La empresa Pioneer de DuPont, estuvo haciendo experimentos muy discretamente y a pequeña escala desde hace años en la región, no necesitaron subsidios, políticas ni incentivos del gobierno, como exigen la mayoría de los cuenteros disfrazados de empresarios que llegan a la ciudad -varias veces al año- con una maqueta bajo el brazo.
Las semillas son un caso muy interesante, tiempo atrás estuve en una conferencia que dio Germán Alessandri -gerente local de Pioneer- donde contaba la historia de como se había instalado finalmente la industria en Arica, hoy es común ver las camionetas de Pioneer o Sysgenta por la ciudad y sin hacer bulla ni exigir previamente incentivos han creado más fuentes de trabajo que todos los sinverguenzas que han pasado por el gobierno regional con sus proyectos de muchos millones de dólares “a condición” que les den un subsidio estatal, terrenos o algún privilegio especial.
Las semilleras no vinieron porque somos simpáticos, ni porque están “comprometidas con el futuro de Arica” tampoco “apuestan por Arica”, en verdad no usan ninguno de esos clichés baratos y tan repetidos. Se establecieron acá por una razón muy simple, tenemos dos ventajas únicas e irrepetibles: el clima que permite hacer tres cosechas en el año en lugar de una y el aislamiento geográfico que evita la contaminación de cruce genético accidental. No son granjas productoras sino de investigación y desarrollo, así es que tener tres cosechas al año les permite ver los resultados de sus experimentos en un tercio del tiempo. Tal como indica Porter, esta es una ventaja única imposible de copiar, nadie nos puede copiar el clima y el aislamiento, por más que trate.
Si en nuestro gobierno nacional y local hubiese gente que entiende de estrategia, no se habrían demorado diez minutos para darse cuenta que esa es la ventaja competitiva de los valles y que en términos económicos, lo mejor es que desaparezcan lo antes posible los agricultores de subsistencia que trabajan sacando agua de pozos ilegales, contratan a temporeros ilegales y no ganan prácticamente nada, trabajando como medieros para los grandes intermediarios comercializadores contra-estación de Santiago. Para que hablar de los narco-agricultores, o los reyezuelos rurales que viven aprovechando los subsidios que consiguen gracias a su posición social y contactos políticos.
Si alguien tuviera un poquito de idea de estrategia se le habría prendido la ampolleta hace rato, pero no le pidamos peras al olmo, si en este gobierno de master y doctores decidieron que la ciudad debía tener siete ejes estratégicos y que convendría permitir la gran minería en nuestros parques nacionales, que esperanza podemos tener.
Ah como me enoja la miopía de los que tienen poder pero no tienen cabeza ¿minería en el Parque Nacional Lauca? ¡vayanse al diablo! pero eso también lo dejaré para otro día ¿quien dijo que me faltaban temas?.
Y ayer celebraron en Chile, Perú, Bolivia y Ecuador el “Machaq Mara” el año nuevo indígena, siempre me pareció una falsificación histórica inventada con fines políticos y turísticos. Greg me decía que todos los pueblos ancestrales sabían de astronomía y celebraban el solsticio de invierno, eso es cierto en los pueblos europeos o culturas muy tardías como los incas o mayas (es increíble la confusión de línea de tiempo y culturas de la gente común respecto a las culturas precolombinas) pero en ningún caso los aimaras y mucho menos los mapuches, siempre he sospechado que es un completo cuento sin ningún sustento histórico y revisando este excelente artículo del doctor Renato Aguirre reafirma mi idea que el Machaq Mara es más falso que la sonrisa de un político. Año nuevo indígena ¡mis polainas! a otro perro con ese hueso. Hasta mañana.

15 febrero, 2009

El precio del progreso

Archivado en: azapa, semillas — tombrad @ 11:24 pm


El otro día escuché decir a un amigo que la familia Lombardi estaba haciendo un buen negocio vendiendo tierras de Azapa a una empresa norteamericana productora de semillas. También he visto algunas visitas desde estas semilleras en USA a mi Alternative Guide por lo que supongo que debe haber un negocio emergente que podría cambiar la naturaleza del valle igual como ha pasado en casi todo el campo del sur de Chile.

El Valle de Azapa es uno de los pocos lunares donde todavía no llega la agroindustria o las forestales, que transformaron los campos chilenos a partir de los ochentas. Todavía el valle está en manos de pequeños agricultores, muchos que trabajan financiados por algún truculento intermediario de Santiago, siempre al borde de la ruina y otros que lavan dinero del tráfico de drogas con técnicas de cultivo costosas e ineficientes.

Si las industrias semilleras despegan en Azapa es probable que la naturaleza del valle cambie completamente y ya no veamos los cultivos de olivos, tomates o narco/tomates, y empecemos a ver como se llena de invernaderos herméticos y bien resguardados, los antiguos temporeros ilegales del Perú y Bolivia serán reemplazados por obreros agrícolas, tal como ha pasado en el resto del país, donde el huaso ya es una curiosidad de exibición solo para las fiestas patrias.

Será un cambio triste para nuestra ciudad, perderemos un lindo valle de pequeños cultivos pero que diablos, las ventajas comparativas hay que aprovecharlas, nos guste o no tarde o temprano tenían que llegar. Este cambio viene con algunos peligros que hay que tener en cuenta, el agua es un bien escaso en la ciudad y las empresas que lleguen tratarán de apropiarse de toda la que puedan, aprovechando su gran tamaño, las autoridades estarán bien dispuestas a bajarse los pantalones aún a costa de perjudicar a quienes vivimos en la ciudad. Tal vez por ahi se explica el absurdo proyecto de la desaladora a costo de fondos fiscales.

El negocio de las semillas es fundamentalmente un asunto basado en patentes, propiedad industrial, etc. donde es fundamental impedir el robo y el contrabando, me imagino que de prosperar las semilleras vendrán de la mano las empresas de seguridad a instalarse entre nosotros.

Alcancé a conocer la vida en el latifundio y creo que era razonablemente buena para los que trabajaban, después vino la reforma agraria y el desastre, algunas tierras que no se devolvieron -como las de mi papá- y quedaron atomizadas en miserables minifundios, donde los campesino vivían en condiciones más o menos parecidas a los dos o tres animales que tenían: la reforma agraria fue un lindo ejemplo de consecuencias inesperadas en la economía, como pasa con todas esas reformas demagógicas y “justicieras”, los campesinos quedaron mucho peor que antes y la mayoría terminó vendiendo a vil precio o cambiando sus títulos por unas chuicas de vino antes de emigrar como langostas a Santiago.
Pero el latifundio era insostenible por su ineficiencia, los terratenientes tenían demasiada tierra y poca capacidad para explotarlas, así, después de la reforma agraria llegó la agroindustria: sociedades anónimas gigantescas de árabes o norteamericanos o los grandes grupos económicos nacionales  que se metieron en la industria forestal. Desaparecieron los campesinos y apareció el trabajador agrícola con uniforme y casco amarillo. Desaparecieron los bosques y todo el sur se cubrió de pino radiata, girasoles, viñas, todos cultivos industriales de grandes empresas.

Seguramente va a pasar lo mismo en Azapa, tal vez ya esté pasando y los Mozó, Lombardi, Carbone y tantos otros darán paso a empresas norteamericanas que terminarán comprando gran parte del valle, adiós olivos, hola semillas. Al final hasta los traficantes van a terminar vendiendo sus narco tomates. Es el precio del progreso, no hay nada que hacer.

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