Gracias al partido Chile-Suiza nadie me molestó el lunes en la mañana, ni un solo llamado por teléfono -lo que más odio- Si hasta mi querida suegra estaba viendo el partido y yo, que por más que lo pienso no pude entender en que me podría afectar que Chile sea campeón mundial o que lo eliminen, me dediqué a hacer tranquilamente mis cosas, es decir a vagar ociosamente por Internet, donde encontré este soberbio poema-epitafio de Quevedo
22 junio, 2010
Machaq Mara es un cuento
15 febrero, 2009
El precio del progreso

El otro día escuché decir a un amigo que la familia Lombardi estaba haciendo un buen negocio vendiendo tierras de Azapa a una empresa norteamericana productora de semillas. También he visto algunas visitas desde estas semilleras en USA a mi Alternative Guide por lo que supongo que debe haber un negocio emergente que podría cambiar la naturaleza del valle igual como ha pasado en casi todo el campo del sur de Chile.
El Valle de Azapa es uno de los pocos lunares donde todavía no llega la agroindustria o las forestales, que transformaron los campos chilenos a partir de los ochentas. Todavía el valle está en manos de pequeños agricultores, muchos que trabajan financiados por algún truculento intermediario de Santiago, siempre al borde de la ruina y otros que lavan dinero del tráfico de drogas con técnicas de cultivo costosas e ineficientes.
Si las industrias semilleras despegan en Azapa es probable que la naturaleza del valle cambie completamente y ya no veamos los cultivos de olivos, tomates o narco/tomates, y empecemos a ver como se llena de invernaderos herméticos y bien resguardados, los antiguos temporeros ilegales del Perú y Bolivia serán reemplazados por obreros agrícolas, tal como ha pasado en el resto del país, donde el huaso ya es una curiosidad de exibición solo para las fiestas patrias.
Será un cambio triste para nuestra ciudad, perderemos un lindo valle de pequeños cultivos pero que diablos, las ventajas comparativas hay que aprovecharlas, nos guste o no tarde o temprano tenían que llegar. Este cambio viene con algunos peligros que hay que tener en cuenta, el agua es un bien escaso en la ciudad y las empresas que lleguen tratarán de apropiarse de toda la que puedan, aprovechando su gran tamaño, las autoridades estarán bien dispuestas a bajarse los pantalones aún a costa de perjudicar a quienes vivimos en la ciudad. Tal vez por ahi se explica el absurdo proyecto de la desaladora a costo de fondos fiscales.
El negocio de las semillas es fundamentalmente un asunto basado en patentes, propiedad industrial, etc. donde es fundamental impedir el robo y el contrabando, me imagino que de prosperar las semilleras vendrán de la mano las empresas de seguridad a instalarse entre nosotros.
Seguramente va a pasar lo mismo en Azapa, tal vez ya esté pasando y los Mozó, Lombardi, Carbone y tantos otros darán paso a empresas norteamericanas que terminarán comprando gran parte del valle, adiós olivos, hola semillas. Al final hasta los traficantes van a terminar vendiendo sus narco tomates. Es el precio del progreso, no hay nada que hacer.