Los fabianistas creían en una especie de evolución gradual desde un estado de desorden libertario, donde -por ejemplo- los precios se fijaban en remates, hacia una organización natural, producto de los avances de la ciencia económica con un estado planificador con empresas nacionalizadas. Los fabianistas no eran para nada revolucionarios sino que esperaban que el mundo se acercara -sin percibirse- a un estado socialista por medio de la municipalización, las sociedades anónimas y el creciente poder regulador del estado. Fundaron la London School of Bussines y más tarde, en torno a esas ideas se formó el partido laborista inglés. Esa es más o menos la historia, el fabianismo ha tenido bastante éxito electoral a partir de la Segunda Guerra Mundial y sus ideas han llegado al gobierno en todo el mundo, especialmente en Europa, muestran a algunos países escandinavos como ejemplo de éxito. Aunque la mayoría de los gobiernos fabianistas han tenido muy pobres resultados sociales y económicos tienen éxito electoral por su atractiva retórica: redistribución, igualdad de oportunidades, sindicalismo fuerte y bienestar. Además que en la práctica, los gobiernos fabianistas son bien proclives al asistencialismo. Y se murió Miguel Serrano,
Me caía bien Serrano a pesar de mi reconocida simpatía por los judíos y mi cero afinidad con el nazismo, sus teorías de conspiración antisemita eran-bien ridículas, pero le tenía simpatía por marginal, renegado, perseguido abusivamente por el rebaño. No he leído ninguno de sus libros, solo extractos y en realidad no me interesan mucho. Creo que estaba medio loco, con ideas confusas y llenas de erudita fantasía.
Tampoco me gustaba como hacía alarde de sus amistades, pero alguien vetado debe echar mano a todo lo que tenga. Y amigos famosos si que tenía: Herman Hesse, Carl Jung, el Dalai Lama por decir algunos. Para ser un marginal no le faltaban credenciales. Fue embajador de Chile hasta 1970 y escribió varios libros, hasta esos años Serrano era bien recibido en todas partes y su admiración por el nazismo era considerado una chifladura menor, mal que mal no le hacía daño a nadie. Pero de pronto comenzó la presión del rebaño, que con santa indignación le hicieron el boicot hasta su muerte.
En fin, un chiflado menos, muy simpático para mi gusto. Ojalá siempre haya algún Miguel Serrano haciendo pública su admiración por Hitler, Stalin, Calígula y quien sea, las minorías de uno son valiosas, hay que cuidar a los locos. El rebaño siempre necesita unos cuantos lobos que lo contengan. Yo les rebatiré y les diré que hablan basura, pero son necesarios. El propio nazismo fue un ejemplo de lo que pasa cuando nadie contiene al rebaño y los corderos se reproducen sin oposición. El Ying y el Yang, los puros sin contrapeso terminan mucho peor que los impuros, por algo muchas religiones andinas adoraban a Dios y al diablo por igual. Y me van a perdonar mis muchos amigos judíos, pero que diablos, adiós Miguel Serrano.