Tomas Bradanovic

3 marzo, 2009

Adios Miguel Serrano

Archivado en: fabianistas, serrano — tombrad @ 1:39 pm


Estaba leyendo sobre la Sociedad de los Fabianistas, precursores de la actual social democracia. Este grupo salió de Inglaterra y es muy interesante porque no veía al socialismo como un ideal ético o cosa por el estilo sino que una consecuencia natural de la evolución de la economía. Curiosamente aceptaban el utilitarismo y el individualismo que son los dos pilares de los libertarios, “el socialismo es hijo del individualismo [...]. El socialismo no es más que individualismo racionalizado, organizado, con nuevos adornos y con la cabeza en su sitio” (Sydney Olivier).

Los fabianistas creían en una especie de evolución gradual desde un estado de desorden libertario, donde -por ejemplo- los precios se fijaban en remates, hacia una organización natural, producto de los avances de la ciencia económica con un estado planificador con empresas nacionalizadas. Los fabianistas no eran para nada revolucionarios sino que esperaban que el mundo se acercara -sin percibirse- a un estado socialista por medio de la municipalización, las sociedades anónimas y el creciente poder regulador del estado. Fundaron la London School of Bussines y más tarde, en torno a esas ideas se formó el partido laborista inglés.

Esa es más o menos la historia, el fabianismo ha tenido bastante éxito electoral a partir de la Segunda Guerra Mundial y sus ideas han llegado al gobierno en todo el mundo, especialmente en Europa, muestran a algunos países escandinavos como ejemplo de éxito. Aunque la mayoría de los gobiernos fabianistas han tenido muy pobres resultados sociales y económicos tienen éxito electoral por su atractiva retórica: redistribución, igualdad de oportunidades, sindicalismo fuerte y bienestar. Además que en la práctica, los gobiernos fabianistas son bien proclives al asistencialismo.


La concertación de partidos que ha gobernado Chile desde principios de los noventa es un buen ejemplo de fabianismo, con sus ventajas y desventajas. Una de las principales ventajas que se le atribuye a estas políticas es la de contener la agitación social y los movimientos revolucionarios, cosa que en Chile parece haber funcionado. Los problemas los conocemos todos, es muy probable que si la Alianza opositora llega al poder, la conducción fabianista seguirá más o menos igual por la urgencia de recolectar votos y mantenerse, tenemos fabianismo para rato.

Y se murió Miguel Serrano, el único escritor nazi que teníamos, fue negado, vetado y saboteado sistemáticamente por la inquisición de los políticamente correctos de nuestra hermosa patria. Hasta donde yo sé jamás le pegó un chirlito a nadie, tampoco apoyaba a los neonazis de barra brava que ensucian nuestras calles, simplemente admiraba públicamente al nazismo y a Hitler, ese fue su delito de conciencia.

Me caía bien Serrano a pesar de mi reconocida simpatía por los judíos y mi cero afinidad con el nazismo, sus teorías de conspiración antisemita eran-bien ridículas, pero le tenía simpatía por marginal, renegado, perseguido abusivamente por el rebaño. No he leído ninguno de sus libros, solo extractos y en realidad no me interesan mucho. Creo que estaba medio loco, con ideas confusas y llenas de erudita fantasía.

Tampoco me gustaba como hacía alarde de sus amistades, pero alguien vetado debe echar mano a todo lo que tenga. Y amigos famosos si que tenía: Herman Hesse, Carl Jung, el Dalai Lama por decir algunos. Para ser un marginal no le faltaban credenciales. Fue embajador de Chile hasta 1970 y escribió varios libros, hasta esos años Serrano era bien recibido en todas partes y su admiración por el nazismo era considerado una chifladura menor, mal que mal no le hacía daño a nadie. Pero de pronto comenzó la presión del rebaño, que con santa indignación le hicieron el boicot hasta su muerte.

En fin, un chiflado menos, muy simpático para mi gusto. Ojalá siempre haya algún Miguel Serrano haciendo pública su admiración por Hitler, Stalin, Calígula y quien sea, las minorías de uno son valiosas, hay que cuidar a los locos. El rebaño siempre necesita unos cuantos lobos que lo contengan. Yo les rebatiré y les diré que hablan basura, pero son necesarios. El propio nazismo fue un ejemplo de lo que pasa cuando nadie contiene al rebaño y los corderos se reproducen sin oposición. El Ying y el Yang, los puros sin contrapeso terminan mucho peor que los impuros, por algo muchas religiones andinas adoraban a Dios y al diablo por igual. Y me van a perdonar mis muchos amigos judíos, pero que diablos, adiós Miguel Serrano.

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