Tomas Bradanovic

25 enero, 2010

El simposio

Archivado en: economia, politica, simposios — tombrad @ 4:55 pm

Debería estar pensando en mi himno del lunes:

Lunes otra vez, sobre la ciudad
la gente que ves vive en soledad.
Sobre el bosque gris veo morir al sol
que mañana sobre la avenida nacerá.
Calles sin color vestidas de gris,
desde mi ventana veo el verde tapiz
de una plaza que mañana morirá,
y muerto el verde sólo hierro crecerá.

Pero no señores, estoy de vacaciones y llevo dos días completos sin sacarme la ropa que uso para dormir, mi querida suegra dice que tendrá que botarla a la basura porque está pestilente. Y a mi que me importa, estoy de vacaciones, soy un cerdo ¿so what? la U está cerrada y no tengo nada que hacer aparte de dormir, vagar por Internet y pensar como sería si fuera millonario y todas las minas me anduviesen persiguiendo ¡esto es pura vida!.

Hasta me da flojera escribir, estaba releyendo las Dos nuevos Sistemas de Galileo, ¡que libro más bueno! está escrito en forma de diálogo como hacían los antiguos griegos y me pregunto si no podría escribirse ahora de la misma manera.

Me imagino un simposium (banquete o reunión de bebedores) donde Jorgicio y Tomasius discuten de política mientras prueban deliciosos manjares y embriagadores mostos, servidos por unas esclavas bellísimas ligeras de ropa -o mejor sin prenda alguna- que, mientras los comensales argumentan, les hacen delicados masajes, sirven uvas en la boca o echan aire fresco con hojas de palma.

- Jorgicio: Lo que pasa Tomasius, es que desde la distancia me parece que el modelo para enseñar economía en Chile está demasiado influenciado por la Escuela de Economía de Chicago, y existe una tendencia a ignorar otras visiones alternativas, parecen tragarse el paquete completo y sin digerir

- Tomasius: bueno, mi dilecto amigo Jorgicio (los griegos hablaban en bonito), supongo que en la Escuela de Economía de Chicago enseñaban  la misma que en todo el mundo, hasta donde yo entiendo antes existían dos escuelas económicas distintas: la capitalista y la socialista, pero esta última ya no se enseña en ninguna universidad seria, porque al parecer no soportó el peso de la prueba y sus supuestos se consideran casi universalmente obsoletos y erróneos.

- J: Con referencia a políticas económicas de Friedman como se hizo en Chile, estoy de acuerdo que cuando se aplicaron algunas de estas políticas trajeron algunos beneficios al país. Pero te sugiero que tu y tus amigos estudien un poco la experiencia de Taiwan, que, a diferencia de Chile no tuvo recursos naturales, con una población de 23 millones y se ha manejado para desarrollar una fuerte economía sin acudir a las políticas libertarias que sueles mencionar.

- T: Bueno, concordarás conmigo que Taiwan tiene un pequeño detalle que lo hace único en el mundo, desde fines de la Segunda Guerra Mundial ha sido la barrera de contención estratégica de USA contra el comunismo Chino, no es difícil imaginar de donde viene toda esa fortaleza económica y por qué China nunca se ha atrevido a invadir el pequeño territorio, pese a que formalmente el apoyo de USA es bastante débil en estos días. Taiwan aún posee un enorme valor estratégico para USA y jamás será una economía débil, el tío Sam se encargará de mantenerlos siempre prósperos y bien armados.

- J: Ok, ok, pero insisto en que hay muchas otras economías exitosas que siguen patrones muy distintos de la economía que se enseña en Chicago.

- T: es que aquí hay dos cosas diferentes, la teoría económica es una sola y se enseña lo mismo en prácticamente todas las universidades del mundo. Las políticas económicas en cambio pueden ser muy distintas porque introducen juicios de valor, que son las preferencias de los poderosos que gobiernan y fijan los objetivos en cada país. En Chicago hay una fuerte influencia política de los libertarian, que era la preferencia de Friedman y varios más, mientras que en otras universidades las políticas pueden estar más orientadas al igualitarismo, creo que, al final esas son las dos grandes opciones de política económica con distintos grados: libertad vs. igualdad, individualismo, vs colectivismo, derecha vs izquierda.

Y así transcurrió el simposium hasta que ambos filósofos se aburrieron de discutir macanas y cada cual por su lado se llevó a una esclava (en verdad Tomasius se llevó a dos) para que los asistieran en un merecido relax, luego de el agotador esfuerzo mental desplegado.

¿Vieron que todavía se puede escribir en diálogo?. Salve oh, caros amigos, que los Dioses del Olimpo os acompañen. Hasta mañana.

15 abril, 2009

De animales y simposios

Archivado en: animales, carnivoros, simposios — tombrad @ 1:47 pm


Un buen comentario de Momo me pone a pensar en nuestra extraña, y algo esquizofrenica, relación con los animales. De partida nosotros mismos somos animales, dudo que alguien pueda negar una cosa tan obvia, aparte de todos los apellidos que le pongamos somos esencialmente animales, nuestra diferencia con ellos es -en mi opinión- solo de grado y no de substancia.

¿Quien puede desconocer el sentimiento al mirar a los ojos a un perro? cuando me como mi pan con mantequilla y el Beppy se sienta pacientemente a esaperar que le convide un pedazo, su mirada es más elocuente que si me lo estuviera pidiendo con palabras. Y cuando le digo en voz muy baja “fuera” para que deje de molestarme, mientras sale despacio solo le faltan las lágrimas porque su desilusión es evidente. 
Los animales son nuestros parientes, no tengo ninguna duda, pero también los comemos y los más cercanos, como el chanchito que mencionaba Momo suelen ser los más sabrosos ¿no es eso ser antropófago?, bueno, tal vez un poco, pero no tiene nada de raro, lo raro es que nos dé pena comerlos. Porque muchísimos animales se comen entre sí, es lo más común “el pez grande se como al más chico” y luego tal vez es comido por una ballena que la cazan unos japs para a su vez comérsela. Sería extraño que al zorro le diera pena cazar liebres o al leon le dé pena comerse a las cebras, algo completamente fuera del orden normal que conocemos.
Es imposible que un ser humano viva sin matar ni un animal en su vida, claro que puede negarse a comer el cadaver de un primo chanchito o de una prima vaca, pero no hay ninguna razón natural o lógica tras esto, es solo un escrúpulo. Y los escrúpulos que todos tenemos son irracionales, no necesitan ser explicados, simplemente los tenemos, normalmente por razones culturales, religiosas o morales. Muy pocos de nosotros, tal vez nadie, comería un ratón o una cucaracha, aunque hayan sido criados en un ambiente muy limpio, a muchos nos parece asqueroso comer a un perro (aunque yo no creo que tendría problemas con eso, al menos gatos he comido), ¿por qué son los escrúpulos? no hay ninguna razón muy lógica, son como el miedo o la verguenza o muchas otras cosas que nos caen mal sin razón aparente.
Yo por ejemplo le tengo miedo a las alturas, desde my chico, ni muerto me acercaría al borde del Morro sin protección. Sin embargo cuando me quedé colgando en la camioneta no alcancé a sentir miedo, estaba demasiado ocupado pensando que hacer. Tampoco siento ningún miedo en mirar desde la ventanilla de un avión, ni desde la gran ventana del piso 75 del Empire State, donde tenía su oficina el señor Wilcheck, sin embargo nunca me he atrevido a tirarme a la piscina desde un trampolín, ni siquiera desde el de 1 metro, que cosa más extraña.
Hay gente que le tiene asco a las palomas, las ratas del aire le dicen, yo felíz me comería unas palomitas doradas en la parrilla, ni un problema, en cambio le tengo asco al pan mojado. Uno de los peores recuerdos de mi vida es cuando ví en Chiloé a un viejito que desmigaba un pan dentro de una taza de café con leche y hacía una especie de budín con la cuchara, de solo escribirlo me siento un poco enfermo, que cosa más asquerosa. SIn embargo la sopa de cebolla, con pedazos de pan de molde tostado flotando entre tiritas de tocino me parece sublime ¿quien entiende el asco?.
Anoche fuimos con Daniel a comer donde Don Floro invitados por Prati y su señora, íbamos a comer parrillada pero no habían chunchules (tripas de vaca, cocinadas en olla a presión, arrebozadas en harina tostada, linaza, huevo y luego fritas) ¿que es una parrillada sin chucnhules? Es como un barco sin timón, como toro sin su tora, como pelota sin aire. En fin, cada uno pidió su plato entonces y yo pedí riñones que hace tiempo no comía.
Los riñones son el filtro donde el animal purifica su orina y por más que los preparen siempre conservan un olor muy fuerte que puede ser desagradable para algunos, cuando llegó mi plato noté el olor y pensé que tal vez me había equivocado en pedirlos, venían con papas fritas cortadas en grandes trozos, arroz y sobre una salsa de vino muy espesa. Cuando le dí el primer mordisco al riñón.. uhhhh, tenía una textura casi dura, como un loco, pero en el punto justo. Una explosión de sabores del riñon y la salsa, que cosa más rica por la flauta. Mucha gente escrupulosa no come interiores, para mi gusto al menos tienen un sabor mejor que el más fino filete.
Y a propósito de otro comentario de Ulschmidt de filosofar a la manera griega, me puse a revisar el asunto ese de los simposios o reuniones de bebedores, resulta que tengo muchas cosas en común con los griegos, excepto que -afortunadamente- no se me ha dado vuelta el paraguas, hay muchas otras costumbres interesantes. Resulta que para hablar de filosofía los griegos no se iban a una aburrida sala de clases como hacen ahora sino que organizaban un banquete. Y no comían en mesas y sillas sino que en lechos, comían recostados o completamente acostados, mientras se emborrachaban con vino para hacer fluir mejor las ideas. No es de extrañar que así hayan nacido las mayores joyas de la filosofía ¿como no van a surgir grandes ideas mientras estamos comiendo, chupando y conversando?.
Todo griego tenía formación musical durante la infancia así es que llegaban a los simposios con sus flautas, liras o el instrumento que tocaran. Venían hetairas (chicas alegres, de pago) a entretener a la concurrencia así como músicos, siempre tenía que haber alguien tocando el oboe, leo en Wikipedia que el que se portaba mal era obligado a bailar desnudo y que a menudo los banquetes terminaban en medio de la embriaguez general, y las pinturas de los vasos muestran a mujeres que sostienen y llevan con dificultad a sus casas a los bebedores en estado lamentable.
Pasan los siglos y todo sigue más o menos igual, anoche terminamos todos medio cufifos discutiendo asuntos tan filosóficos como inútiles, como siempre, muy felices para la casa “en estado lamentable”. Será hasta el próximo simposio, hasta mañana.

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