Tomas Bradanovic

18 noviembre, 2009

Spy versus spy

Archivado en: espionaje, jose, piñera, sirenas — tombrad @ 1:10 am


¿Será verdad lo del espía peruano? podría ser. En Arica hace algunos años existía una Brigada de Inteligencia del Ejército, todavía debe estar esa o alguna unidad equivalente y es más o menos obvio a que se dedican. El Perú y todos los países vecinos probablemente tienen a su gente averiguando chismes y escribiendo toneladas de aburridos informes sobre nuestras FFAA. Ambos países manejan fondos reservados para seguridad nacional, eufemismo con que se nombran las actividades de espionaje. La inteligencia es una rama de cualquier arma de las Fuerzas Armadas y sin duda que se dedican a recolectar información de todos los países vecinos sean hostiles o amigos, la información es un insumo importante en la toma de decisiones.

Lo curioso es la oportunidad en que aparece el asunto y la florida retórica de Alan García que esta vez se lució con el término republiqueta. Tal vez se entusiasmó demasiado con el discurso. Sea verdad o mentira, no es asunto nuestro que un militar peruano, que trabaja en inteligencia, haya supuestamente vendido información a Chile, es más bien un problema de seguridad del Perú y todo el florido discurso debe tomarse como lo que es: parte del juego diplomático que consiste en provocar, encadenar situaciones aparentemente desconectadas, mover propaganda, etc. A Chile no debería molestar ni tienen por que perder la cabeza por eso, todos esos discursos son tan legítimos y naturales como el hecho de recolectar información de otros países, todo es parte del mismo juego. Un juego de abalorios, nada más.
A otra cosa. Esta vez colocaron mi foto con cara de chicha en la columna de La Estrella de Arica que salió hoy. Como los columnistas ya no aparecemos en la página principal de la edición online, es medio complicado encontrarme, como ya tengo sueño y no quiero escribir mucho más pasaré a copiar y pegar, flojo como siempre, aquí van los 1600 caracteres exactos:
Mitos y sirenas

Arica es una ciudad llena de historias curiosas, algunas son divertidas, otras tragicómicas. El asunto de las sirenas para avisar a la población costera en caso de tsunami pertenece a esta segunda categoría y muestra una faceta poco agradable de la ciudad: nuestra parte floja, irresponsable y descuidada.

Revisando el archivo de noticias de La Estrella de Arica me encuentro con una nota del 27 de septiembre de 2004 titulada “Arica pionera en prevención de tsunamis” que describe un sistema de sirenas que había instalado la Municipalidad. Cualquier ariqueño de esos años se preguntará donde estaban las sirenas y si alguna vez sonaron, porque, hasta donde yo recuerdo, jamás se escucharon en la ciudad.

La verdad es que el anuncio de la instalación de sirenas y un programa de simulacros, para que la población sepa como reaccionar en caso de un tsunami, viene de tiempos remotos. Después del terremoto de 1987 cada vez que hay un temblor fuerte, aparece la misma historia, como Pedrito y el Lobo. Las sirenas de Arica ya son un mito, parte del folklore de nuestra ciudad.

Nuevamente la noticia volvió a aparecer después del último temblor ¿será el sistema que costaba casi un millón de dólares, el mismo que anunciaron hace años? ¿Algún día, antes que el sol pierda su combustible y desaparezca nuestro sistema solar instalarán las sirenas? ¿Algún día se tomará en serio que hacer si realmente se produce un tsunami? Arica es un lugar seguro y este es uno de de los pocos riesgos catastróficos que existen, miles de casas quedan bajo la cota de inundación y todos felices. Así somos.

Gracias a un link que puso en Twitter José Piñera ayer tuve más visitas que de costumbre, chas gracias, chas gracias yo recomiendo sin duda su blog en El Cato algo que vale la pena que lean moros y cristianos, hay poderosas ideas allí.
En fin, como escribió una vez Truman Capote:
Ahora me voy a dormir, ruego a Dios mi sueño guardar
Y si en el sueño he de morir, ruego a Dios mi alma llevar
¿Que tal?. Hasta mañana.

14 noviembre, 2009

Conozco a mi gente

Archivado en: cabezas de pescado, sirenas, Tsunami — tombrad @ 12:51 am


Siempre pensé que la pesca era el auténtico deporte de caballeros y miraba con una mezcla de admiración y envidia a los tipos que se pasaban la vida sentados con una caña en la mano frente al mar dedicados al más delicioso far niente. Pero mis experiencias no habían sido buenas, por borracho y por agrandado tuve serios problemas, así es que nunca me decidí -o más bien no tuve la oportunidad- de salir a pescar en serio.

Hasta que Speedy Joe me invitó hoy en la tarde y nos fuimos al viejo muelle que está frente al Orotambo, bien equipados con una caña, carrete de lata, carnada y un six pack de cerveza ¿que podía salir mal? nada, porque esta vez iba con el experto, Joe pesca desde niño y pasó años en Alaska y en Hawaii donde perfeccionó sus habilidades, en fin, a los pocos minutos estaba haciendo mis primeros lanzamientos.
Ustedes dirán suerte de principiante, pero la verdad es que al segundo lanzamiento agarré un pescado enorme, debe haber pesado unos 20 kilos o más, después de una furiosa pelea de varias horas finalmente lo pude capturar. Tan dura fue la pelea que -debido al enorme esfuerzo- el pobre bicho bajó de peso y se encogió, cuando finalmente pude subirlo tenía el tamaño de una sardina, así es que lo devolví al agua, aunque me lo hubiera podido comer perfectamente al dedo.
Y así estuvimos hasta que se hizo de noche, la pesca estaba muy mala, dicen que por culpa del temblor, Joe sacó un par de jaibas y dos pejerreyes, yo devolví el mío al agua por mientras, hasta que crezca, entonces lo pescaré de nuevo.
Que quieren que les diga, la pesca es fascinante, se necesita concentración para colocar bien el anzuelo con la chispa, luego se va escaneando el agua: se deja hundir y se recoge. El anzuelo es como una extensión de la mano y la caña con la línea una extensión del brazo, cuando los peces empiezan a morder (me pasó varias veces) es una sensación increíble y cuando no pican (me pasó todas las veces menos una) es una gran decepción, se necesita paciencia, cosa que a mi me sobra. En fin, la pesca es una especie de meditación, apenas tenga algo de plata -o sea el año 3000 más o menos- lo primero que me voy a comprar es una caña, un carrete y sus accesorios. Y me voy a ir todos los días a pescar, que se vayan todos al diablo, ya encontré mi verdadera vocación. Las fotos de esta tarde fabulosa las pueden ver AQUI.
Arica es una ciudad llena de historias curiosas, algunas son divertidas mientras que otras parecen tragicómicas, el asunto de las sirenas para avisar a la población en caso de tsunami pertenece a esta segunda categoría y muestran una faceta poco agradable de nuestra idiosincracia: nuestra parte floja irresponsable y descuidada.
Revisando el archivo de noticias de La Estrella de Arica me encuentro con una nota del 27 de septiembre de 2004 titulada “Arica pionera en prevención de tsunamis” que describe un sistema de sirenas que habría instalado la Municipalidad. Cualquier ariqueño que haya vivido en esos años se preguntará donde estaban las sirenas y si alguna vez sonaron, porque, hasta donde yo recuerdo, nunca se escucharon en la ciudad, nunca fueron.
La verdad es que el anuncio de la instalación de sirenas y un programa de simulacros para que la población sepa como reaccionar en caso de un tsunami viene de antes del último terremoto en 1987 y es una noticia que aparece siempre uno o dos días después de cada temblor fuerte. Las míticas sirenas ya son parte del folklore de Arica.
Tanto así que la misma noticia volvió a asomarse este sábado 14, ¿será el mismo sistema que costaba casi un millón de dólares, que anunciaron hace tiempo? ¿algún día se instalarán las sirenas, antes que el sol pierda su combustible y desaparezca nuestro sistema solar? ¿algún día se enfrentará en serio un programa masivo y útil de instrucción en caso de tsunamis, que es uno de los mayores riesgos que existen en nuestra ciudad?. Francamente lo dudo, porque conozco a mi gente.

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