Tomas Bradanovic

18 febrero, 2011

>Shaken, not stirred

Archivado en: pisiuticos, roteques, rotos con plata, siuticos, snobismo — tombrad @ 10:46 am

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Probablemente la discusión entre los que prefieren el martini revuelto o el agitado sea la cumbre del esnobismo. La receta tradicional dice que el martini seco jamás debe agitarse en un coctelera porque el hielo se disuelve y deja la mezcla aguada. James Bond en cambio, como era el snob superlativo, insistía que le prepararan el martini agitado, no revuelto. Fundamental para esnobismo es ir siempre contra la corriente, en ese sentido al menos yo soy el emperador de los snob.

La costumbre más snob que yo tengo es fumar habanos, claro que lo estoy dejando porque -aunque fumo tarde, mal y nunca- he notado que me hace mal al estómago, tendré que buscar otra costumbre menos dañina como coleccionar Ferraris o huevos Fabergue, que diablos.
“Un snob es una persona que imita, cultiva o admira servilmente a quienes son socialmente superiores y es condescendiente o arrogante con todos los demás” buena definición, en Chile los caballeros antiguos los llamamos siuticos o pisiuticos. Una característica indispensable de nosotros los snob es acusar a los demás de esnobismo, tal como la característica de los rotos es rotear a todo el mundo.
El esnobismo tiene que ver con toda clase de aficciones como por ejemplo los aficionados al vino, que, habilmente manejados en sus gustos han proporcionado fortunas a los dueños de las viñas. La comida gourmet es otro campo enorme para los snob. En esto hay dos niveles de siutiquería: el más primitivo es el de los que gustan de los vinos y restaurantes caros, ese es esnobismo ignorante pero existe un nivel superior que son los que encuentran vinos y comidas excepcionales -según ellos- pero desconocidas o a precio muy barato.
Este último esnobismo requiere de más conocimiento pero es más o menos igual de falso y pretencioso. Alguien que pide un vino Don Melchor a ojos cerrados es un snob de primer nivel o como decimos en Chile un roto con plata, el que pide Las Encinas u otro vino raro o poco conocido, que nunca es el más caro de la carta, es snob evolucionado. El snob primario toma cursos de cata y sigue fielmente las tendencias, el secundario crea tendencias, como cuando el Gato Dumas puso de moda tomar champaña en un vaso de caña alta con mucho hielo.
Como yo soy snob evolucionado o de segundo orden, se me ocurrió que tal vez podría preparar pisco sour con un buen aguardiente de Chillan, aceitoso y fragante, apuesto que podría imponer una nueva moda, lástima que no tengo ni para comprar una botella de aguardiente, menos para ostentar de mi invento en los círculos esnobistas. La historia de mi vida está llena de ideas snob que nunca fueron porque me faltó la plata.
Ahora con mi amigo Tom McDonnell encargamos todo para hacer nuestras longanizas gourmet, especiales para snob de segundo orden: de cerdo, de pato con higos, de sesos de canarios o lo que se nos ocurra con tal de que sea raro y diferente. Creo que siempre va a existir un nicho para esta clase de cosas. ¡Cuídate McDonald´s que aquí viene McDonnell!
Los ingleses son probablemente los mayores snobs del mundo. Cuando estuve en Londres en 1983, solo por curiosidad científica, le pregunté a un chofer de taxi si sabía de algún lugar donde hubiesen chicas para divertirse, el tipo me miró sin mostrar expresión y me dijo educadamente “of course Sir, I know some places”, entonces yo, nuevamente por pura curiosidad intelectual, le pregunté si tenía idea de cuanto más o menos costaban tales servicios. Me dijo una cantidad ridículamente alta, yo le comenté que venía de Tokio, la ciudad más cara del mundo y el me estaba dando un precio a lo menos cuatro veces más alto que el estandar. Nunca olvidaré la cara de pena que puso el tipo para explicarme “but Sir… we are in London!”. Tendrían que haberlo visto.
Cuando le conté esto a Tom, que es irish se daba vuelta de la risa “señor… ¡estamos en Londres!” como si fuera donde iban Diana de Gales o la Duquesa de Wellington a hacerse unas libras extras, lo más cómico fue la cara que puso, mezcla de compasión e impotencia por no poder ayudarme ¡es que estábamos en Londres! Que tipos más snob.
Ah yo tengo un montón de esnobismos, por ejemplo el esnobismo ingenieril cuando aparento saber cosas de matemáticas y física que conozco hasta por ahí nomás, el esnobismo económico para que decir, también soy snob literario, mecánico, viajero, nadador, cervecero, fumador de habanos, bah, me creo un maldito sabelotodo. ¡Eres un dilettante! me espetó una vez uno que si sabía de matemáticas y me pilló en un renuncio, todavía me acuerdo. Pero en fin, es entretenido hablar un poco de todo aunque no sepa mucho de nada, como decía ché copete “si la cago me avisan”. En fin, eso, hasta mañana.

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