Tomas Bradanovic

17 septiembre, 2010

>La dolce vita

Archivado en: arica, slow city — tombrad @ 12:06 am

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Confieso que soy un tragón, nunca he podido entender a la gente que come lentamente y mastica de manera concienzuda, me desespero cuando estoy comiendo con alguien que toma un bocado, deja los cubiertos sobre el plato, conversa, vuelve a tomar los cubiertos, ordena la comida en el plato, se toma un trago, vuelve a conversar ¡me vuelvo loco! Esta dificultad para adaptarme al ritmo de la gente normal, que mezclan comida con conversación y se demoran un par de horas en el almuerzo, me ha llevado a la costumbre de comer solo siempre que puedo.

Por eso soy un pésimo gourmet y gran tragador de comida, la que pasa por mi boca solo fracciones de segundo. Alcanzo a disfrutar muy poco de lo que como, tal vez por eso mi preferencia por las masas, pizzas y espaguetis que se me atragantan y me duran un poco más en el camino a mi voraz estómago. Soy acelerado para comer, leer y caminar.
Pero no todas las cosas me gustan rápido, afortunadamente casi todo lo demás prefiero hacerlo despacito, sin prisas pero sin pausa como dijo Rayo, me fascina no hacer nada,estar tirado en un día de calor dormitando como morsa sin ningún maldito ruido que me perturbe ni la tele que me hipnotize, sin pensar en nada o por lo menos en nada desagradable ¡eso es vida!. No me gusta la presión y si algún día me hacen un examen de sangre no encontrarán ni trazas de adrenalina, ni con un microscopio electrónico la van a encontrar.
Todo esto a propósito del movimiento slow (lento) que nació a partir de unos locos italianos que se enfurecieron con la fast food y dijeron que ellos se tomaban su tiempo para comer, pero el asunto fue mucho más allá y se convirtió en una propuesta para vivir despacio, lo que llevó al concepto de las slow cities.
Una slow city es un pueblucho donde nunca pasa nada y donde nadie se apura en conseguir las cosas, en la slow city dejar todo para mañana no es un defecto sino una virtud ciudadana, la flojera es una cualidad inapreciable que denota inteligencia y buen origen, la abulia y despreocupación por el futuro son dones preciosos que cada cual se preocupa de cultivar con esmero.
¿Alguien dijo Arica? ¡pero si somos una slow city desde hace siglos, mucho antes que el concepto se pusiera de moda!. Veamos, la vida en Arica ha sido fácil desde la prehistoria -pese a la extrema aridez- el clima benigno, la riqueza de los valles y la extraordinaria abundancia de pesca gracias a la corriente de Humboldt, hacía la vida de los antiguos habitantes mucho más sencilla que en otras latitudes, hasta el día de hoy cualquiera puede vivir a la intemperie porque jamás llueve ni menos nieva ¿para que preocuparse de hacer construcciones y desarrollar tecnología que no necesitaban? eso quedaba para los neherdentales europeos, muertos de frio y acechados por bestias salvajes o serpientes venenosas ¡en Arica el mayor peligro que enfrentaban era atragantarse de chicha o recibir el escupo de una llama!
Me imagino a los chinchorros en su abundante ocio, saliendo a pescar una vez a la semana o esperando que los cardumenes se varen en la playa para recogerlos, hasta hace pocos años en la playa del mismo nombre, las machas se podían sacar con el pie en grandes cantidades ¡como sería en esos años! Me los imagino aburridos igual que yo pensando que hacer para pasar la tarde, y así como a mi se me ocurrió escribir en el blog, seguramente a algún chinchorro ocioso se le ocurrió empezar a momificar a sus muertos. Hacer un blog o hacer momias son dos actividades similarmente inútiles para todos los efectos prácticos pero profundamente ariqueñas.
He ido varias veces al museo de San Miguel de Azapa y cada vez me convenzo más que lo de las momias no lo hicieron por creencias religiosas del más allá ni nada de eso, fue simplemente un trabajo de arte, ocioso e inútil como todo el buen arte, solo una forma de expresión del artista que lo hizo. Siempre me ha fascinado el culto por las miniaturas y las representaciones, que es tan común en las tradiciones de esta zona, me parece que lo de las momias fue simplemente una expresión más sofisticada de las alasitas.
Si señores, el concepto de slow city nació en Arica, somos la autentica, original y primera ciudad lenta del mundo, todas las demás son malas copias ¿en que otro lugar del mundo se encuentra un clima comparable? y no podrán negar que el clima cambia el carácter de las personas solo comparen los esforzados vikingos con los vividores italianos.
Si es por crear una marca para Arica yo elegiría como símbolo al caracol, la slow city originaria donde a nadie le preocupa el futuro, la ciudad de los flojos donde todo se mueve a velocidad geológica, donde la gente pasa gran parte de su vida vagando entre la playa y el paseo 21 de Mayo ¿se han fijado la cantidad de gente que camina de un lado para otro allí en horas de trabajo? ¡Esa es mi ciudad!. hasta mañana.
P.D. A propósito de la vida fácil, mi amigazo y gran fotógrafo Rodrigo Nuñez me manda un par de fotos de noviembre del 2004, cuando yo vivía la dolce vita, en la casa rodante junto a la playa, hicimos unos pescados a las brasas con Rodrigo y sus modelos Romanet y Carola. Nos sacamos estas fotos para el recuerdo de tiempos felices que no volverán (snif). Tendremos a Rodrigo muy luego en octubre por Arica de nuevo, presentando una exposición colectiva ¡viva el arte!



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