Lo que falta en Arica es una Política de Estado dijo alguien hace muchos años y los tontos ahora lo repiten como si fuera un mantra o una verdad revelada, sin pensar mucho en lo que significa.
La idea expuesta con franqueza, es que Arica por ser una ciudad de frontera tiene que ser mantenida con subsidios y bonificaciones del estado, porque si no se muere.
¡Arica se muere presidente! le gritó un amigo mio a Aylwin en su visita a la ciudad en el año 90, no sería raro que gritaran las mismas o peores cosas a la presidenta Bachelet si es que se digna a venir a nuestra ciudad. Tenemos una merecida fama de qujumbrosos y seguramente por eso los presidentes evitan viajar a Arica mientras puedan.
Es mejor recibir a unos pocos en palacio, escogidos con pinzas para que no cometan ningún despropósito, en la casa son más fáciles de controlar. Muchos presidentes han tenido mala experiencia en Arica, recuerdo a mi amiga Carola, cuando era presidenta de los estudiantes de la U de Tarapacá que increpó duramente al entonces iracundo Ricardo Lagos, quien no atinó a levantar el dedo, menos a contestarle, con razón a los presidentes les da susto venir.
La Política de Estado es un ejemplo de como los malos subsidios echan a perder a la gente, convirtièndolos en quejumbrosos profesionales. Es lo que pasa cuando uno le da una moneda a un tipo en la calle durante cierto tiempo, despés de un par de meses la moneda se convierte en obligación y el mendigo se ofende cuando no le dan. La Política de Estado nació con el Puerto Libre en los años de Carlos Ibañez, en un par de años el gobierno vió que no podía financiar eso eternamente y vinieron los parques industriales para sustituír importaciones. Nada de eso existe más pero la mentalidad de mendigos se quedó para siempre en la idiosincrasia de los ariqueños netos.
Los agricultores son campeones para exigir subsidios, para que hablar de los industriales. No es malo pedir plata al fisco para apoyar los buenos negocios, lo malo es la clase de subsidios que piden: excenciones de impuestos, bonificaciones a la inversión, a la contratación de mano de obra y cosas por el estilo. ¿Que tienen de malo estos subsidios? que todos buscan financiar negocios que no son rentables por si solos, vivir con plata del estado en lugar de vivir de ganancias de las ventas. Eso no se puede sostener en ninguna parte.
Yo creo que los impuestos en Chile son demasiado altos y si comparamos con el uso que el fisco le da a lo que recauda y lo que nos devuelve es un robo. Pero pedir que se dejen de cobrar en una sola región alegando circunstancias especiales solo fomenta la ineficiencia y la mentalidad de mendigos, los impuestos deben bajar en todo el país: parejos y bajos. Bajarlos en una sola región equivale a establecer un criadero de parásitos del fisco.
Muy distinto es apoyar a los negocios que ya son rentables, no con plata ni con bonificaciones sino ayudándoles a vender. La venta es lo más importante en cualquier negocio y hay un gran consenso que Arica está subvendida, si el gobierno, en lugar de financiar artificialmente a la General Motors o dar bonificaciones a empresas de papel, hubiese gastado esa plata en ayudar a vender la ciudad como destino turístico, a vender la hotelería y premiar los mejores restaurantes, a mejorar la infraestructura pública, hacieno lo que hizo Prochile en los años 80 por la salmonicultura y las frutas, entonces si que serían subsidios bien gastados.
Pero en esto hay un gran problema, prácticamente sin solución: el capital humano. Existió una Agencia de Promoción de Arica hace años a cargo de otro amigo mío, por cierto que sus resultados fueron patéticos, minúsculo presupuesto y un one-man-show no llevaron a nada.
No lo culpo porque nuestro sistema político es así, pienso y repienso y no se me ocurre ni uno solo de nuestros políticos capacitado para ese trabajo. Tal vez Gabriel Abusleme pero no está en la política. No hay capital humano, la gente metida en la política no tiene la cultura, no maneja idiomas, no tiene idea de como es el resto del mundo y en su mayor parte son provincianos e ignorantes, no es una cuestión de plata sino de personas.
Pero que diablos, así es la cosa y no creo que haya mucho que se pueda hacer, aparte de mirar para el cielo y rascarse la cabeza. En todo caso creo que ese es el problema fundamnetal de Arica. Hay mucha gente valiosa pero que no está en posiciones de poder. Y a propósito de gente valiosa hoy en la noche estábamos comiendo con Marcelo y Willy, un amigo peruano cuando me encuentro en la mesa del lado con Francisco Cataldo, abogado, periodista y viejo amigo de los años en que hacíamos clases en la Universidad Contemporánea.
Que gusto encontrarse con un amigo de años y ver que el aprecio sigue igual que siempre, recuerdo que con Francisco una vez estuvimos muy enojados y terminamos firmando el armisticio con sendas cervezas de a litro, esas historias y esas amistades no se olvidan así nomás. Pasan los años y estamos más viejos, mas pelados pero la amistad perdura, ese es el verdadero capital que vamos acumulando en la vida, los amigos.
En fin, ya es muy tarde y tengo que hacer temprano. Mejor me voy a dormir, chao nomás.