Tomas Bradanovic

24 febrero, 2010

Atrapado!

Archivado en: clases, piñera, sueños — tombrad @ 3:24 am

Hasta que terminé mi opus minimum, todas las diapositivas del curso que recitaré este año. Haciendo uso abundante del copy&paste (deberé avisar al Abate Santibañez que le robé una parte de su curso) y con dos casos que escribí yo mismito, uno basado en mi experiencia en la Municipalidad de Tacna y el otro en el Bar Rapa Nui, apuesto que los alumnos se van a pelear por ir a investigar “en terreno” este último caso. Me salieron casi 200 diapositivas de las cuales solo una pequeña parte tiene que ver con el nombre del curso.

Pero que diablos, yo mismo modifiqué el programa y mi objetivo es que los tipos sean capaces de modelar-diseñar procesos pequeños y supervisar procesos grandes, para eso era necesario enseñarles varias cosas adicionales que a ellos no les pasan, en fin, creo que va a ser un curso útil, aunque medio tramposo en el nombre. Una de las pocas cosas buenas de las universidades públicas es que existe más libertad académica para medios pollos como yo. En una universidad privada los profesores hora son tratados como el profesor de escuela, que tiene que recitar estrictamente el programa que le pasan, que fue diseñado a nivel central de acuerdo a políticas corporativas de la institución, incluso en algunas instituciones lo vigilan estrechamente para comprobar que no se está saliendo del programa. Claro que esta libertad académica es un arma de doble filo porque si el profesor es flojo, ignorante o ambas se corre el riesgo de que el curso salga pésimo.

En todo caso espero no andar nunca tan muerto de hambre como para tener que trabajar en una de esas universidades-escuela como Inacap, donde a los profesores les controlan hasta los códigos de vestuario. Pero en fin, cuidado tomasito, nunca escupas para el cielo.Never say never. Un problema menos, también retomé la tesis después de tenerla botada un buen tiempo, lo bueno de empezar antes es que se puede dejar botada cuando uno quiera y no hay retraso ni nada de que preocuparse. A otra cosa:

Ya salieron los dos primeros errores de Sebastián Piñera, era esperable, como es persona que corre riesgos y llevado de sus ideas seguramente va a tener otras decisiones de ese tipo, cuestión de personalidad.

El primer error fue esa porfía de hablar de un gobierno de unidad nacional e invitar a gente de la democracia cristiana a aceptar cargos públicos, resulta que a él lo eligieron precisamente para no ver a nadie de la concertación, menos de la DC o el PPD en el gobierno. Por otra parte lo pusieron en la posición de desairado cuando uno solo aceptó un ministerio y todos los demás le dijeron que no. Finalmente causó una fricción innecesaria con los que tendrán que votar por sus proyectos de ley, por más que el ejecutivo tenga muchos poderes no se manda solo y fácilmente lo pueden bloquear en el paramento, tres razones en contra, cero a favor, mala la decisión.

El segundo error fue la declaración de que no iba a poder cumplir con todas las demandas sociales echando la culpa al déficit dejado por la concertación. Otra locuacidad innecesaria, todo el mundo sabe que la concertación botó y robó plata a dos manos, no es necesario repetirlo y Piñera lo sabía mejor que nadie al hacer sus promesas de campaña. Si se hubiese quedado callado habría pasado piolita, todos los chilenos sabemos y estamos acostumbrados a que las promesas de las campañas son como eso de “la pura puntita nomás”, declarar esas tonteras no agrega nada a lo sabido y lo pone en la situación de aparecer dando excusas anticipadas, además de irritar nuevamente a la concertación a cambio de nada, tres razones en contra, cero a favor, mala la decisión.

Estos errores muestran algo que -para mi gusto- tiene un lado bueno: no hay segundo piso en el gabinete de Piñera y nadie filtra las chambonadas que se le ocurren como fitraban a la Bachelet y los demás presidentes, el segundo piso, esa maquinaria perversa de spin y manipulación de la opinión pública, que tuvo su expresión máxima con Ernesto Ottone y Ricardo Lagos, no se forma de un día para otro, menos con la personalidad de Sebastián Piñera y vamos a tener una gestión ingenua y abierta, a lo menos durante un tiempo. Vamos a ver cuanto dura.

El sueño: como les había contado antes yo casi nunca sueño, o al menos rara vez me acuerdo de haber soñado. Cuando me acuerdo es por alguna especie de pesadilla que me hace despertar preocupado. Antes de ayer tuve una de esas. Tal como otras veces estuve soñando durante horas que iba viajando en un bus, esta vez con la Pilar, de pronto el camino se puso sumamente peligroso -como cuando viajé a la Amazonia- y el bus llegó a un pueblito chico y pintoreco, nos bajamos con la Pilar a echar un vistazo y cuando le preguntábamos a la gente como se llamaba el lugar todos contestaban que no sabían. Preocupados porque parecía que nos estaban ocultando algo volvimos al bus pero ya se había ido, asustado empecé a sospechar que todo era una trampa para dejarnos encerrados allí, entonces me desperté.

Le estuve dando vueltas al asunto y después se me olvidó, pero anoche retomé el mismo sueño, corregido, resulta que en el pueblo lo estaba pasando muy bien, vivía en la playa y pensaba que era una suerte haberme quedado allí.

Mi interpretación es que el engaño simbolizaba que me ofrecían un trabajo que no podía rechazar y eso me daba la sensación de estar cogido en una trampa, al otro día inconscientemente arreglé el sueño para convencerme que el trabajo no era tan malo después de todo. En fin, espero que solo sea una pesadilla y no algo premonitorio como cuando se desbarrancó la camioneta. Que así sea, auf wieder sehen.

16 octubre, 2009

Mi campaña contra el ninguneo

Archivado en: ninguneo, sueños — tombrad @ 7:23 am


Las pocas veces que sueño -o que me acuerdo de lo que sueño- es siempre alguna variante de la misma historia: una ciudad desconocida, todo muy alegre y sin preocupaciones hasta que llega la tarde, todo se pone amenazante y ahí empiezo a asustarme, las calles se vacían y pierdo la última oportunidad de tomar un bus, la cosa se pone peligrosa. Entonces pienso “de nuevo con la misma tontera” me doy cuenta que estoy soñando y me despierto.

Se que es estúpido preocuparse por el futuro, mucho más con mi sistema de vida en que nunca se cuando voy a recibir plata, no conozco la previsión ni el trabajo fijo y cualquier problema que para el común de la gente sería solo una molestia, en mi caso podría ser catastrófico. Yo mismo elegí esa forma y la disfruto: tu lo cocinas, tu te lo comes. Por eso siempre que empiezo a preocuparme hago una especie de delete mental, borro y cambio de tema. Pero en algún rincón del cerebrito el veneno queda dando vuelta, y a veces sale a flote en forma de un tonto sueño.
Bah, es normal, imposible borrar completamente las preocupaciones pero si se pueden olvidar durante buena parte del tiempo mucho mejor, el resto que quede arrinconado por ahí junto con el animal interno. Que digo, si los animales no conocen las preocupaciones, solo nosotros los tontos.
Lo bueno -o malo- es que mis escasos sueños no son premonitorios, nunca se cumplen aunque a veces ando cerca, como el 17 de enero del 2006 cuando puse en el blog que soñé que moría asesinado, cinco días después en la camioneta me quedé colgando a más de 100 metros de altura, ese si que estuvo cerca, pero de morirme nada. Cuando estaba enfermo mi compadre Marcelo soñé que se recuperaba y bueno, a los pocos días se murió. Parece que todo lo que sueño lo tengo que multiplicar por menos uno. Como dice esa horrible canción de Marilyn Manson:
Sweet dreams are made of this
Who am I to disagree?
Travel the world and the seven seas
Everybody’s looking for something
Some of them want to use you
Some of them want to get used by you
Some of them want to abuse you
Some of them want to be abused
En fin, es mejor soñar despierto porque esos a veces se cumplen. Y después nos damos cuenta que ni era tan bueno como imaginábamos, pero ese es otro cuento.
Ningunear es un verbo relativamente nuevo del slang chileno, algunos sinónimos son menospreciar, mirar en menos, despreciar y es una costumbre tan antigua entre nosotros que resulta raro que la palabra no haya aparecido antes. Es de nuevo nuestra herencia española, el fundo de Talca con el patron abusivo y el obrero ladrón. Los españoles daban crédito exagerado a la honra y parte de esa honra consistía en ser jactancioso y despreciativo con los demás, es cuestión de leer a Cervantes o Calderón de La Barca, nos viene de lejos.
Entre mis amigos noto que está de moda ningunear a nuestra alma mater, la Universidad de Tarapacá: que es una universidad de los pobres, que van puros aimaras, que los padres con plata mandan a sus hijos a Santiago a la Católica o la Chile con las que la UTA ni se compara. Bullshit, manganada de snob y acomplejados, los de la Universidad de Tarapaca podemos decir con un tranquilo orgullo que somos tan buenos como cualquiera y mejores que muchos. El próximo miércoles voy a escribir algo de eso en La Estrella porque no es posible que los mismos de acá anden abominando del lugar de donde vienen.
Pero lo de la universidad es solo una anécdota, el asunto es mucho más extendido. Vargas Llosa escribió un buen ensayo sobre el “choleo” que es tan común en Perú, en Chile también roteamos y en ambos casos los más refinados e ingeniosos ninguneadores son también los más cholos y los más rotos. Porque el desprecio a los orígenes, como Michael Jackson que odiaba ser negro, viene de la egolatría y su prima-hermana la inseguridad, los que están inseguros de su valor proyectan eso en los demás y a todos los miran en menos. Así pues, mis amigos, desde ahora mismo empiezo mi campaña personal contra el ninguneo con este lema: valen todos callampa. Hasta mañana.

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