Tomas Bradanovic

2 julio, 2009

Y yo que pensé que era un asunto serio

Archivado en: educacion, tecnica — tombrad @ 5:42 pm


Mi tocayo psicoloco me dijo hace tiempo por que no escribimos un paper aprovechando la cantidad de información que he recogido con el trabajo sobre la educación técnica que estoy haciendo, y justo hoy nuestros clientes (los jefazos) plantearon la misma cosa, bueno, el formato de los paper es rigido y pone hartas restricciones, la manera estandar es hacer un modelo econométrico con los datos, pasarlo por algún software y sacar conclusiones, a mi en verdad nunca me convenció mucho esa cosa, tal vez por ignorancia pero he leído gran cantidad de burradas que se concluyen a partir de un par de correlaciones. Es muy fácil dar el saltito entre una correlación y una relación causa-efecto, el problema es que el salto es más o menos cuantico.

En todo caso he estado pensando mucho sobre eso, he leído muchos estudios y nosotros mismos hicimos algunos relacionados al tema de la educación técnica en Arica, Iquique y Tacna. Al principio tenía una opinión bien clara del maldito asunto, pero mientras más leo y escucho más me confundo.
El problema en Chile es que la educación técnica nunca ha prendido y curiosamente la culpa de esto viene de la igualitaria Europa que fue nuestro modelo en los siglos pasados, tiempo atrás escribí algo sobre los ingenieros politécnicos, los ingenieros civiles y los metiers en Francia, así como cada intento por hacer educación técnica de calidad se ha terminado desnaturalizando. Sin embargo el discurso público siempre ha sido al revés y se han hecho muchos intentos por levantar la enseñanza técnica.
Yo lo veía muy sencillo, hasta que llegamos al punto de tener que proponer un nuevo modelo educativo, nuevas carreras, programas y sistema de evaluación, en líneas generales todo estaba muy claro pero al meter las manos en el barro y decidir -por ejemplo- que carreras o incluso un método para elegir las carreras, la cosa se pone mucho más complicada.
Hay toda una metodología para pasar de un sistema centrado en contenidos (como el actual) a otro por competencias: se hace una investigación de mercado para crear los perfiles de eegresado, después hay un modelo para hacer los planes de estudio, el sistema de evaluación , etc. Pero cuando hay que pasar a la práctica y definir concretamente los detalles aparece el grave problema.
El problema se llama empleabilidad. ¿Como me aseguro de diseñar un proceso que, aplicado a una persona que no es empleable la convierta en empleable?, porque todo lo demás es poesía y -desgraciadamente- no se trata de formar poetas. Si uno lo piensa en términos de sistema se toma un insumo (alumno) que no tiene valor, le aplica un proceso y a la salida el insumo deberá tener un valor llamado empleabilidad, si el proceso es correcto las empresas deberán pelear por contratarlo.
Y allí empiezan los problemas porque nadie tiene una bola de cristal y la empleabilidad tiene que ver con el futuro, con el corto, mediano y largo plazo. La gran discusión es si a un alumno se le deben enseñar cosas útiles para que sea competente, o cosas generales e inútiles para que sea hábil. Hay industrias completas que desaparecen en unos pocos años. Mi suegro don Pepe, por ejemplo, es experto en código morse y toda su -corta- vida laboral fue telegrafista del “Cable and Wireless” en Arica, cuando se acabó la telegrafía cortó por lo sano y no trabajó un día más, hasta hoy. Cuando yo estudié técnico electrónico era el boom de las industrias electrónicas en Arica y un técnico supuestamente tenía el futuro asegurado. Cada década aparece alguna nueva “profesión del futuro” y desaparecen otras diez.
Por otra parte las competencias específicas son las que dan empleabilidad, se dice mucho que se necesita gente creativa, con iniciativa, habilidades comunicacionales, buenos par trabajar en grupo, con inteligencia emocional y una serie de otras habiliddes generales por el estilo, pero nadie contrata a un tipo por alguna de esas características, si yo contrato a alguien lo primero que le pregunto es que sabes hacer.
La educación técnica profesional, que se enseña en los dos últimos años de enseñanza media es muy buena en el desarrollo de competencias, hicimos una investigación a fondo en politécnicos y liceos polivalentes y me sorprendió la calidad del sistema dual de educación donde alternan entre el estudio y trabajo. Sin embargo los que egresan con esos títulos de técnico profesional solo son marginalmente emplebles, la agregación de valor es ínfima.
Por más que lo pienso no le veo solución ¿como una institución que no es productiva, puede predecir con eficacia las necesidades específicas, detalladas, futuras del sector productivo? yo creo que no hay manera y que por eso, necesariamente toda o la mayor parte de la educación formal es inútil en términos de empleabilidad.
Pero pensándolo mejor si hay un medio de agregar valor de empleabilidad a los alumnos y se basa en lo esencial de la idea del valor: la subjetividad. ¿Como eligen los empleadores, que toman en cuenta, como miden el valor de los candidatos? uno podría pensar que lo hacen racionalmente, averiguando de manera cuidados los antecedentes y sopesando las habilidades y competencias que demuestra el candidato. Nada de eso, no somos racionales y los empleadores funcionan por imagen y credencialismo, nada más.
Eso explica que los burros de una institución de prestigio encuentren trabajo primero que los más capaces de alguna institución desconocida, cuanto duran trabajando es otra cosa, pero lo fundamental de la empleabilidad, creo yo, es la imagen de marca, ni más ni menos. El valor no es algo real, sino subjetivo, por eso la gente paga más caro por porquerías de marca como Macintosh o Ronson, pagan por una ilusión.
Después de quebrarme la cabeza durante muchos días creo que llegué a esa conclusión, lo que se vende es un cuento, una mentira, una percepción de valor y para posicionar la educación técnica bastaría con no preocuparse demsiado por lo que se enseña sino concentrarse con todas las fuerzas en el desarrollo de una imagen de marca exitosa, eso es todo lo que importa al fin y al cabo. Sad but true, y yo que pensé que era un asunto serio.

22 abril, 2009

Nobleza obliga

Archivado en: alumnos, educacion, profesores, tecnica — tombrad @ 10:05 am


Ayer hicimos un focus group con estudiantes y profesores de liceos técnicos, comerciales de la ciudad. Al principio todo marchó de manera más o menos previsible, los muchachos, correctamente uniformados hacían sus bromas internas con gestos y conversaciones entre ellos, cuando les preguntaban algo se quedaban mudos o como mucho contestaban cualquier cosa, que todos sabíamos que eran lugares comunes, a años luz de lo que realmente pensaban

No es sencillo conseguir que un tipo de 17 o 18 años hable francamente, cuando le hacen una pregunta lo primero que pensará será cual es la respuesta correcta, para no quedar mal enfrente de los profesores y los entrevistadores. Es increíble la capacidad que desarrollan los tipos del liceo para el doble discurso, uno escucha a los profesores y se da cuenta por qué. Lo chistoso es que todos saben que lo que dicen es mentira, especialmente ellos que mientras repiten lo políticamente correcto con cara de angelitos todos los demás se sonríen por lo bajo por toda la charada que están armando.
Yo creo que ese doble discurso es producto de la forma en que se enseña y especialmente de la carga ideológica de los profesores, ellos también fueron formados en el doble discurso, en la respuesta adecuada y lo políticamente correcto. Pero no creo que sea malo, la hipocresía es una habilidad muy valiosa en la vida diaria y creo que la enseñan muy bien en los liceos, pero tal vez se les pasa la mano.
Creo que el concepto de la respuesta correcta es clave en lo que entienden nuestros profesores por formación de los alumnos, está tan enraizado en ellos que lo hacen de manera inconsciente, la ideología de los profesores parece bastante homogenea, pero los alumnos parecen bien reacios en comprarla, entonces “hacen como si” y desarrollan su discurso políticamente correcto que todos saben que es una especie de actuación.
En   fin, después de largos discursos convencionales de profesores y alumnos se empezaron a soltar y a hablar claro y salieron algunas cosas interesantes. Por ejemplo la mayoría planifica sus metas en base a las condiciones económicas, los razonamientos eran del tipo “como mi familia es pobre entonces….” etc. entonces les hicimos una pregunta hipotética “supongamos que la plata no es problema, aparece un tío millonario o en su familia se sacan la lotería ¿cuales serían sus metas profesionales?” allí todos cambiaron las metas una quería ser doctora, otra obstetra (ambas estudiaban para técnico en enfermería), otro ingeniero electrónico (muchacho, no sabes lo que te espera), etc. pero de los 12 muchachos dos dijeron que querían ser técnicos. Es interesante plantearse metas independientes a la situación económica del momento: la plata viene y se va, normalmente se usa como buena excusa para no esforzarse.
Luego preguntamos “¿Quien se quiere ir de Arica?” todos levantaron la mano, refinamos la pregunta “¿si tuvieran buenas perspectivas económicas en Arica cuantos se irían de todas maneras?” allí los potenciales emigrantes bajaron a la mitad, seguimos afinando “¿quien se quiere ir definitivamente y quien para perfeccionarse y después volver?” solo dos querían irse definitivamente, miren como cambian las opiniones, la mayoría quiere salir a conocer otros lados pero también les gustaría volver y establecerse acá, siempre que tuviesen trabajo.
Los discursos de los profesores, si los hubiese leído, los habría encontrado nefastos y hubiese despotricado, tal como lo he hecho muchas veces por acá mismo, pero verlos hablar es otra cosa. Hay algo muy noble en esos tipos correctamente vestidos y llenos de clichés, una vocación inmensa que solo se puede apreciar cuando uno los escucha en persona, creo que hay un tremendo potencial en los profesores fiscales, mal dirigido y mal aprovechado, conforme, pero el cariño y la vocación que tienen por su trabajo es enorme y eso es fundamental. Seguramente no son todos iguales, pero la mayoría de los que he conocido tienen esa materia prima que podría hacerlos estrellas de la educación si se les pudiera hacer el click de la reconversión.
Esas fueron algunas de las impresiones personales que me quedaron del focus, en fin, hoy salgo para Iquique a lo mismo, a ver como sale allá la cosa. 

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