La termodinámica se presta para toda clase de analogías. Me imagino por ejemplo que si en algunas ecuaciones se sustituye la energía por dinero y se conserva la variable trabajo, seguramente se podrían sacar conclusiones entretenidas. Una idea primordial en la termodinámica es la necesidad de un desequilibrio, de una diferencia de potencial y me imagino que un concepto análogo podría decirse sobre la economía: la economía solo puede funcionar donde hay diferencias de riqueza, si el dinero se distribuye igualmente entre todos no puede producir trabajo, solo son las diferencias de riqueza son capaces de producir trabajo.
2 mayo, 2010
15 octubre, 2008
Desorden y movimiento perpetuo

A nadie le gusta el desorden, parece que tenemos una tendencia natural a la organización que nos hace sentir seguros y capaces de predecir el futuro. Por eso el objetivo fundamental de la ciencia es darnos herramientas que nos permitan predecir el futuro y la calidad de las teorías siempre se mide según lo buena o mala que resulte en sus predicciones. La física, química, biología, incluso ciencias sociales como la economía siempre se contrastan con este criterio.
Orden y desorden ¿cual es la diferencia entre algo vivo y la materia inerte? el grado de organización de la vida, los alquimistas no hacían esa diferencia y consideraban que la materia inerte tenía los mismos ciclos que los seres vivos, solo que mucho más largos. Así, el trabajo de la alquimia era acelerar los procesos para -por ejemplo- convertir el plomo en oro.
Cuando un ser vivo se muere pierde su organización, entonces se convierte en materia inerte, todo tiende naturalmente al desorden, el orden parece lo más contra natura que existe, para mantener el orden se necesita energía, a medida que perdemos energía nos vamos desordenando hasta que estiramos la pata: Segunda Ley de la Termodinámica.
Eso era lo que quería comentar. En la época que empezaron a fabricarse máquinas a vapor, los inventores se dedicaron a hacerlas más eficientes, o sea producir más trabajo con menos carbón. Frente a esa prosaica necesidad comenzaron a estudiar las relaciones entre la temperatura, la presión y el volumen para producir un determinado trabajo. Así de humildemente nació la termodinámica, la rama -para mi gusto- más hermosa y útil de la ciencia.
Una de las cosas lindas de la termodinámica es su humildad, sus cuatro principios -a veces llamados leyes- son limitados a lo macroscópico, pero parece que encierran tanta verdad que se pueden usar para entender miles de cosas, desde complicados fenómenos químicos hasta hechos sociales como por ejemplo por que existen más pobres que ricos. Casi no existe fenómeno que no se le pueda dar una explicación termodinámica.
Dos principios son los que más me llaman la atención: El primero dice que la energía se conserva y solo cambia, en cada cambio genera calor y trabajo pero nunca se crea ni se pierde. El segundo dice que todo tiende al desorden (entropía) y que existe una dirección irreversible desde el calor al frío, nunca al revés. El Principio de conservación de la energía, es la más sólida y universal de las leyes de la naturaleza descubiertas hasta ahora por la ciencia, nada menos.
La termodinámica empezó estudiando un asunto muy menor, como sacar más rendimiento a una locomotora, y terminó siendo una de las reinas de la ciencia. A medida que se van descubriendo cosas los científicos se van alejando de esa idea del mundo como una máquina extremadamente perfecta y predecible, cada día se encuentra más importante el caos y lo que no se puede anticipar y al final parece que esa máquina perfecta era solo una ilusión creada por nuestros imperfectos sentidos. La casualidad, el azar, la suerte y la ruleta siempre han sido considerados como creencias de los tontos, pero al final parece que es todo lo contrario.
Mi escritorio, mi cabeza y mi vida siguen fielmente el segundo principio y tienden de manera irreversible al desorden, no seré yo el que vaya en contra de la más sólida y universal de las leyes de la naturaleza, no señor.
