Tal vez no existe nada más intrigante ni menos comprendido que el tiempo. Aunque todos tenemos alguna vaga idea de lo que “significa” nadie -hasta donde yo se- se ha atrevido a explicar cual es su verdadera naturaleza ¿existe el tiempo, independiente de nosotros, o es un fenómeno completamente psicológico como nuestros sueños o ilusiones?. Estaba recién leyendo la entretenida historia de Peter Lynds:
24 agosto, 2010
Reloj no marques las horas
20 marzo, 2009
Sin nada que contarles

Hago un descanso en medio de mi agotadora jornada de trabajo en la UTA, para contarles mis penas. A ver, voy a hacer unos ejercicios de elongación de espalda. Listo, ahora estoy probando hasta donde se alcanza a reclinar la silla ¡Ah, esto es vida! ¿que pasaría si me voy para atrás? la oficina es bien grande y la compartimos entre cuatro, pero ahora solo está una niña -de espaldas a mi en estos momentos- que no se da cuenta de mis arriesgadas maniobras. Mientras tanto yo me sigo inclinando, peligrosamente, hacia atrás ¿que pasaría si me caigo?. Eso si que sería hacer el ridículo. Mejor vuelvo a comportarme como el tipo serio que siempre he sido.
Y ahora de nuevo en casita, no terminé pero avancé bastante, demás que lo tengo listo para el martes. me acabo de dar cuenta que no soy tan flojo, solo que me cuesta vencer la inercia: cuando no estoy haciendo nada tiendo a seguir ocioso para siempre y cuando me pongo a hacer algo me cuesta mucho parar, son los cambios de estado los difíciles así es que lo ideal sería no empezar nunca nada. La gente que no hace nada vive más, porque el tiempo subjetivo pasa más lento ¿no les ha pasado que un día se corta la luz y no tienen absolutamente nada que hacer?, el otro día me pasó y el día fue super largo, como vivirlo dos veces, me imagino que a los que están en el hospital o la cárcel les debe pasar algo parecido. Si alguien siente que la vida es corta tiene que hacer fila en el banco o esperar en el dentista, verá que en realidad la vida es muy larga. Si quiere vivir más no necesita cuidar su salud, basta con no hacer absolutamente nada.