Tomas Bradanovic

24 agosto, 2010

Reloj no marques las horas

Archivado en: flecha del tiempo, tiempo, tiempo subjetivo — tombrad @ 10:21 am

Tal vez no existe nada más intrigante ni menos comprendido que el tiempo. Aunque todos tenemos alguna vaga idea de lo que “significa” nadie -hasta donde yo se- se ha atrevido a explicar cual es su verdadera naturaleza ¿existe el tiempo, independiente de nosotros, o es un fenómeno completamente psicológico como nuestros sueños o ilusiones?. Estaba recién leyendo la entretenida historia de Peter Lynds:

Fue un asqueroso verano en su vida, recién había renunciado a su trabajo en una compañía de seguros para ir a la universidad, pero en su primer semestre de física y filosofía en la universidad Victoria en Nueva Zelanda lo botaron. Y así fue como pasó gran parte de agosto de 1999 sentado en el sofá de su madre viendo televisión.

Una biografía de Einstein sacó a Lynds de su sofá y lo llevó de vuelta a clases, trató de publicar sus ideas sobre la naturaleza del tiempo en varias revistas y lo rechazaron, finalmente fue publicado en Foundations of Physics Letters y le llegó la celebridad, investigadores de renombre comentaron su artículo y le comenzaron a llegar invitaciones para dar conferencias.
No podemos abordar lo que es el tiempo de manera directa pero si con que está relacionado, nuestra noción del tiempo está estrechamente ligada a la de movimiento, si nada se mueve no existe el tiempo. El tiempo intuitivo es un registro de los cambios de posición de las cosas que se mueven.
Newton describió el movimiento como un cambio de posición en el tiempo (en el proceso de crear este concepto inventó el cálculo) Esto permitía series infinitas de pasos infinitesimales. Pero para que su modelo tuviese sentido, Newton necesitaba lo que describió como “tiempo absoluto, verdadero y matemático, que fluye sin relación con nada externo” es el reloj de Dios, marcando instantes discretos o, si prefiere, una CPU universal marcando el paso de la realidad un ciclo a la vez.

Pero Einstein no compró esa idea, el corazón de la relatividad es que todo depende de su punto de vista, y el tiempo se mueve de manera diferente en diferentes velocidades. Entre los problemas no resueltos está el siguiente: el tiempo puede ir lento o rápido, incluso hacia atrás pero ¿es divisible? ¿Existen “atomos” ireductibles de tiempo?.
La idea de Lynds es que el tiempo como una secuencia de momentos, no existe realmente, es solo una percepción creada por el cerebro, un “neurological artifact” que no existe independiente de nuestra percepción.
Tiempo atrás (noten mi fina ironía, jo jo) el Tomás Jr. me mandó este link a un trabajo que también trata de redefinir las ideas fundamentales de tiempo, espacio y masa, según el autor tiempo y espacio son intercambiables, cuando el universo se expande el tiempo se convierte en espacio y la masa se convierte en largo. Su modelo es de expansión y contracción sin necesidad de un big bang inicial.
En fin, parece que hay mucho paño que cortar con las ideas acerca del tiempo, intuitivamente nos parece muy natural que las cosas ocurran en secuencia y que parezcan tener una dirección, pero si lo pensamos bien, no hay ninguna razón lógica o explicación intelectual clara para que aceptemos estas intuiciones como ciertas.
En fin, no tengo tiempo para seguir escribiendo tonteras, hace tiempo que me estoy quedando sin tema y en algún tiempo futuro se me ocurrirá algo más interesante que poner. Por mientras denme tiempo para recuperar mi natural gracejo de manera que vuelva a ser el mismo ocurrente charlatán, como en los viejos tiempos. Hasta mañana.

20 marzo, 2009

Sin nada que contarles

Archivado en: tiempo subjetivo — tombrad @ 7:44 pm


Hago un descanso en medio de mi agotadora jornada de trabajo en la UTA, para contarles mis penas. A ver, voy a hacer unos ejercicios de elongación de espalda. Listo, ahora estoy probando hasta donde se alcanza a reclinar la silla ¡Ah, esto es vida! ¿que pasaría si me voy para atrás? la oficina es bien grande y la compartimos entre cuatro, pero ahora solo está una niña -de espaldas a mi en estos momentos- que no se da cuenta de mis arriesgadas maniobras. Mientras tanto yo me sigo inclinando, peligrosamente, hacia atrás ¿que pasaría si me caigo?. Eso si que sería hacer el ridículo. Mejor vuelvo a comportarme como el tipo serio que siempre he sido.

Y ahora de nuevo en casita, no terminé pero avancé bastante, demás que lo tengo listo para el martes. me acabo de dar cuenta que no soy tan flojo, solo que me cuesta vencer la inercia: cuando no estoy haciendo nada tiendo a seguir ocioso para siempre y cuando me pongo a hacer algo me cuesta mucho parar, son los cambios de estado los difíciles así es que lo ideal sería no empezar nunca nada.  La gente que no hace nada vive más, porque el tiempo subjetivo pasa más lento ¿no les ha pasado que un día se corta la luz y no tienen absolutamente nada que hacer?, el otro día me pasó y el día fue super largo, como vivirlo dos veces, me imagino que a los que están en el hospital o la cárcel les debe pasar algo parecido. Si alguien siente que la vida es corta tiene que hacer fila en el banco o esperar en el dentista, verá que en realidad la vida es muy larga. Si quiere vivir más no necesita cuidar su salud, basta con no hacer absolutamente nada.

El tiempo subjetivo, yo recuerdo que cuando chico los días pasaban super lentos porque no tenía nada que hacer, después apareció la televisión para transportarnos al nirvana, podemos pasar horas y horas sin hacer nada y con la mente más o menos en blanco. Los que nacieron con tele no se pueden imaginar la maravilla que significaba para nosotros tener un cine en la casa,  cuando recién apareció en los años sesenta. Escuchar música a veces tiene un efecto parecido, un poco hipnótico, son muchas las maneras de hacer pasar rápido el tiempo: leer, vagar por Internet o pensar que uno está haciendo algo importante. Así el tiempo pasa sin que nos demos cuenta.
El tiempo subjetivo es muy extraño, aunque uno ni está consciente de lo raro que puede ser, la primera vez que viajé a Iquique por tierra me pareció algo interminable, cerros y desierto, pensaba que iba a llegar y aparecía otro  cerro y más desierto, para que hablar de los viajes a Santiago. Ahora los hago a ojos cerrados: pasa un instante y ya estoy por Tocopilla, al ratito cae la noche y llego a Chañaral, sin darme cuenta al otro día Santiago. Ni comparado con la tortura de las primeras veces.
El tiempo subjetivo ha pasado más o menos rápido hoy, rebobino y reviso: no hace nada que estaba en la universidad en la mañana, salto, hace poco me iba para la casa y pasé por la escuela D-4 donde no hace nada fuí a buscar al Tomás Jr. en su primer día de clases, eso debe haber sido en 1996, la nada misma, salto, no hace nada que me comí los tallerines con salsa y salchichas picadas, salto, recién nomás estuve en la universidad balanceandome estúpidamente en el sillón a riesgo de caerme, salto, hace apenas un ratito que estoy en la casa, salto, ya van a ser las 12 de la noche, ¡diablos, como se ha pasado el tiempo!. Un día más, un día menos. Y yo sin nada que contarles, bah, hasta mañana.

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